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La migración haitiana en México es retratada en “El jardín que soñamos”

MORELIA, México (AP) — La película “El jardín que soñamos” del cineasta Joaquín del Paso, de la sección de largometraje mexicano en competencia del Festival Internacional de Cine de Morelia, muestra los peligros que enfrenta una familia haitiana que cae en manos del crimen organizado en un bosque repleto de mariposas monarca.

Al comienzo parece una oportunidad de trabajo y hogar bien remunerada. Pero su jefe lidera un grupo de talamontes clandestinos que explota los bosques de oyamel a donde llegan estos insectos, célebres por migrar cada año desde Canadá a México.

Junior (Faustin Pierre), su pareja Esther (Nehemie Bastien) y las hijas de ella de relaciones previas, Flor (Kim Preville) y Aisha (Ruth Aicha Pierre Nelson), llegan a una cabaña precaria construida en una noche por los talamontes. Deben vigilar el tránsito de camiones cargados de enormes troncos que salen por la noche y alertar de posibles intrusos.

Un día deciden ir a buscar un medicamento para Flor a un pueblo cercano. Encuentran que la comunidad repudia a los talamontes y, en represalia, los pobladores queman su cabaña. Para pagar su deuda con su jefe por la vivienda quemada, Junior es obligado a él mismo talar árboles, dejando a Esther y sus hijas solas a merced del mal tiempo y otros peligros.

“La falta de apoyo a las personas que están en una situación de movilidad y a los refugiados que están en México, los deja en un limbo legal que hace muy fácil que los grupos del crimen organizado los recluten en su sistema”, dijo Del Paso en entrevista con The Associated Press. “Es gente que está buscando una forma de sobrevivir y hay veces donde la única opción es unirse a estos grupos”.

Del Paso señaló que, al igual que los migrantes, las mariposas monarca enfrentan un entorno hostil que amenaza con su existencia y, a pesar de ser una especie emblema de estados como Michoacán, donde se celebra el Festival Internacional de Cine de Morelia, no están suficientemente protegidas.

“Es una especie muy frágil”, dijo Del Paso. “No dimensionamos que algún día puede desaparecer, de hecho, algún día próximo”.

El año pasado en Morelia “La reserva”, de Pablo Pérez Lombardini, sobre una guardabosques que lucha por preservar la selva en la que se encuentra su comunidad, ganó el premio a mejor película. “El jardín que soñamos” toca igualmente esa parte que no se ha explorado mucho en películas mexicanas sobre el drama ecológico que se vive en el país.

“El cuidado de nuestra naturaleza, es de altísima prioridad para los mexicanos y para mí es importantísimo denunciar todo el abuso que existe”, dijo Del Paso.

Actores haitianos en México

Del Paso conocía el trabajo de Bastien por su papel en el filme “Freda” de Gessica Geneus y deseaba que fuera su protagonista. Al resto de los actores los encontró en parte gracias a la ayuda de la comunidad haitiana en México, que corrió la voz de que había un casting para actores de este origen.

Aunque el filme está centrado en una familia haitiana, el director de filmes como “El hoyo en la cerca” y “Maquinaria Panamericana”, descartó filmar en Haití por la inseguridad que se vive en el país, actualmente controlado por pandillas, misma que orilla a muchos a emigrar para buscar mejores oportunidades.

“Haití es una parte fundamental de la historia, también de México y de todo y de toda Latinoamérica”, dijo Del Paso. “Sin embargo, es un país que ha perdido su autonomía y que ha pasado de las manos de los españoles, a los franceses, de los franceses a los americanos (estadounidenses). Y hoy en día se encuentra en una situación de total abandono”.

“Ya no les interesa”, agregó sobre la falta de acciones del gobierno estadounidense para remediar la situación en el país más pobre del continente americano. “Y lo que quedó después de ese saqueo, pues es un pueblo que está intentando reconstruirse contra todo pronóstico”.

Miles de mariposas

La película fue filmada en el Estado de México y Michoacán en el sistema montañoso de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, donde las mariposas monarca llegan únicamente a bosques de más de 3000 metros de altura a los árboles de oyamel.

“Realmente es una belleza del lugar”, resaltó Del Paso. “No sé por qué no es un parque nacional híper protegido”.

En la película hay una escena donde los personajes caminan hacia el pueblo y pasan por una zona totalmente devastada. En realidad, esa zona fue explotada por el crimen organizado. El equipo de filmación de Del Paso pudo entrar ahí una vez que se habían ido y dejaron sólo destrucción.

La madera de los traficantes de la película es en realidad de aprovechamiento forestal legal.

“Trabajamos con comunidades que se dedican a la madera autorizada, sustentable”, dijo el director. “Pero entendieron las comunidades que la película retrataba justo la otra cara, que es la parte ilegal”.

Por encima de la avaricia humana están todavía volando esas mariposas. Las tomas con miles de estos insectos son naturales e impactantes.

“Siempre me quedé con un sabor de boca de que yo intenté capturar la magia de lo que es estar en las monarcas”, dijo Del Paso. “Creo que, a pesar de que se ve hermoso, siento que en la realidad es aún más hermoso”.

FUENTE: AP

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