Trump observó el espectáculo astronómico desde el pórtico del Jardín Sur, acompañado por su esposa Melania, su hijo Barron y varios de sus principales colaboradores.
Poco después de salir al pórtico, Trump entrecerró los ojos y miró al cielo. “¡No mire!”, le gritó un colaborador.
Trump entonces se puso las gafas protectoras, y alzó los pulgares en señal aprobatoria.
Es el primer eclipse total de Sol de costa a costa en Estados Unidos en casi un siglo. Washington tuvo una cobertura de 80%.