La primera dama se encontraba en el hospital militar Walter Reed en las afueras de Washington donde fue sometida a una embolización el lunes por un trastorno renal que la Casa Blanca calificó de benigno.
El presidente Donald Trump visitó a su esposa, de 48 años, durante varias tardes que permaneció en el hospital.
La primera dama tuiteó el miércoles que se sentía “magníficamente bien”. Agradeció al personal del hospital y a las personas que le enviaron mensajes, y dijo que no veía la hora de regresar a casa.