Entre los objetivos señalados por reportes internacionales figuran radares costeros, posiciones de misiles antibuque, sistemas de defensa aérea, centros de mando y embarcaciones vinculadas a la Guardia Revolucionaria iraní.
Explosiones en la costa sur de Irán
Medios estatales y semioficiales iraníes reportaron explosiones en varios puntos estratégicos de la costa sur del país.
Entre las zonas mencionadas figuran Bandar Abbas, Sirik, Chabahar, Konarak y la isla de Lavan.
Bandar Abbas es uno de los principales centros militares, navales y comerciales de Irán sobre el golfo Pérsico, mientras Chabahar y Konarak tienen importancia estratégica por su ubicación sobre el golfo de Omán.
La agencia Mehr informó que los sistemas de defensa aérea iraníes fueron activados para enfrentar lo que describió como “objetivos hostiles”.
Irán promete respuesta
Teherán reaccionó acusando a Estados Unidos de agresión.
Funcionarios iraníes advirtieron que las acciones de Washington “no quedarán sin respuesta”, mientras mandos militares prometieron una represalia contundente.
La amenaza eleva el riesgo de una nueva cadena de ataques y contraataques en una región donde ya permanecen desplegados buques de guerra estadounidenses y fuerzas aliadas.
El estrecho de Ormuz vuelve así al centro de una crisis con impacto directo en la seguridad global y en los precios del petróleo.
Trump declara terminado el alto el fuego
La ofensiva se produjo después de que Donald Trump declarara terminado el alto el fuego con Irán durante la cumbre de la OTAN en Ankara.
El presidente estadounidense sostuvo que ya no estaba interesado en retomar negociaciones con Teherán bajo las condiciones actuales y advirtió que su administración responderá con mayor dureza si continúan los ataques iraníes en la región.
Trump acusó al liderazgo iraní de actuar de forma violenta y peligrosa, y afirmó que Estados Unidos golpeará con fuerza cualquier amenaza contra sus intereses, sus aliados o el tránsito comercial.
Una escalada tras ataques contra buques comerciales
La nueva ronda de ataques ocurre después de que varios buques comerciales fueran impactados por proyectiles o drones en el estrecho de Ormuz.
Washington atribuye esas agresiones a Irán o a estructuras vinculadas al aparato militar iraní.
Teherán no ha aceptado responsabilidad directa por todos los incidentes, pero sostiene que Estados Unidos intenta imponer su control sobre una zona que Irán considera parte esencial de su seguridad nacional.
La disputa por el tránsito marítimo ha sido uno de los puntos más explosivos del conflicto.
Más de 80 objetivos golpeados en la ofensiva anterior
Reuters reportó que, en una ronda previa de ataques, Estados Unidos golpeó más de 80 objetivos iraníes.
Entre ellos se incluyeron sistemas de defensa aérea, redes de mando y control, radares costeros, capacidades de misiles antibuque y más de 60 embarcaciones pequeñas de la Guardia Revolucionaria Islámica en las cercanías del estrecho.
El mensaje de Washington es claro: impedir que Irán use sus capacidades militares costeras y navales para interrumpir el comercio internacional.
Ormuz, punto crítico para el petróleo mundial
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo.
Por esa vía transita una porción significativa del comercio mundial de crudo y gas natural licuado.
Cualquier amenaza al paso de embarcaciones por Ormuz impacta de inmediato en los mercados energéticos.
Tras los reportes de ataques, los precios internacionales del petróleo registraron fuertes movimientos al alza por el temor a interrupciones en el suministro.
Brent y WTI suben por temor a interrupciones
El mercado reaccionó con preocupación ante la nueva escalada militar.
El Brent superó los 78 dólares por barril durante la jornada, mientras el West Texas Intermediate también avanzó con fuerza.
Los inversores temen que Irán pueda responder bloqueando rutas, atacando embarcaciones, minando áreas marítimas o golpeando posiciones estadounidenses y aliadas en el Golfo.
El riesgo no es solo militar. También es económico.
Guterres pide volver al diálogo
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pidió a Washington y Teherán evitar una escalada mayor y retomar canales diplomáticos.
La ONU advirtió que una guerra abierta en el Golfo tendría consecuencias devastadoras para la región y para la economía mundial.
El llamado al diálogo llega en un momento de tensión extrema, con ambas partes acusándose mutuamente de violar acuerdos previos y de poner en peligro la estabilidad regional.
La OTAN respalda la libertad de navegación
Durante la cumbre en Ankara, la OTAN también se pronunció sobre la situación en el estrecho de Ormuz.
El secretario general de la alianza, Mark Rutte, respaldó el derecho de Estados Unidos a responder frente a ataques contra sus intereses y contra la navegación internacional.
Los líderes aliados pidieron a Irán garantizar el tránsito seguro por el estrecho y reiteraron que Teherán no debe desarrollar capacidades nucleares militares.
Una tregua cada vez más rota
El conflicto entre Estados Unidos e Irán había entrado en una fase de tregua frágil tras semanas de enfrentamientos, sanciones, ataques cruzados y negociaciones indirectas.
Pero los incidentes marítimos en Ormuz aceleraron el deterioro del acuerdo.
La declaración de Trump y los nuevos ataques estadounidenses confirman que la tregua quedó seriamente comprometida, si no completamente rota.
Riesgo de guerra regional
La gran preocupación ahora es la posibilidad de una guerra regional más amplia.
Irán podría responder contra bases estadounidenses en el Golfo, aliados de Washington, buques militares o instalaciones energéticas.
Estados Unidos, por su parte, mantiene una fuerte presencia naval y aérea en Medio Oriente y ha advertido que cualquier agresión tendrá consecuencias.
El margen para un error de cálculo se reduce con cada ataque.
Un mensaje directo a Teherán
La ofensiva estadounidense busca enviar un mensaje militar y político: Washington no permitirá que Irán convierta el estrecho de Ormuz en una herramienta de presión contra el comercio mundial.
Para la Casa Blanca, la libertad de navegación es una línea roja.
Para Teherán, la presencia militar estadounidense en el Golfo constituye una amenaza directa.
Ese choque de narrativas mantiene a la región en uno de sus momentos más peligrosos de los últimos años.