Manafort impugnó el registro, que calificó de ilegal porque un agente del FBI entró al depósito con el permiso de un exempleado que estaba en el contrato de arrendamiento. Manafort alegó que el empleado no tenía autorización para dejar que el agente entrase a la propiedad.
Los documentos muestran que el agente no se incautó de ningún objeto al principio, y más tarde obtuvo una orden para custodiar el material. Esta fue la última iniciativa de Manafort para impugnar las múltiples acusaciones que enfrenta, incluyendo conspiración para lavar dinero y por su trabajo como agente extranjero no registrado.