Para abrirse paso, la empresa, con sede en Woburn, Massachusetts, planea construir una instalación para extraer y producir metales críticos, como neodimio, praseodimio, terbio, disprosio, samario e itrio, necesarios en las industrias de defensa, aeroespacial y automotriz.
“La llamamos la instalación Freedom porque, en última instancia, el propósito de esto es garantizar que todo el hemisferio occidental, Estados Unidos y sus aliados estén libres de la influencia china en el ámbito de las tierras raras”, explicó Balladon.
Una tarde reciente, dos técnicos con trajes herméticos operaban un aparato de cilindros, tubos, embudos y paneles de control montado sobre una plataforma con barandales amarillo brillante. Un proceso químico que utiliza electricidad elimina el oxígeno y convierte los óxidos de alimentación en un metal grisáceo: neodimio-praseodimio, que puede usarse para fabricar imanes permanentes extremadamente fuertes empleados en aviones de combate, misiles, sistemas de radar y drones.
Balladon señaló que los metales que refina Phoenix Tailings y otros minerales críticos desempeñan “un papel desproporcionado” en los sistemas de defensa. Un sistema de armas de 150 millones de dólares no funcionará si le faltan minerales críticos que quizá valgan apenas entre 20.000 y 30.000 dólares, sostuvo.
Indicó que el sector de defensa estadounidense depende especialmente del samario y necesita entre 50 y 100 toneladas cada año, pero la capacidad en Estados Unidos es muy limitada.
Según Balladon, Phoenix Tailings está entre las pocas empresas capaces de producir el metal final, pero su capacidad es de apenas unos 200 kilogramos (440 libras) al año. Precisó que la empresa aumentará su escala a unas 5 toneladas en los próximos tres meses, pero no será hasta el próximo año o 2028 cuando alcance su objetivo de una capacidad de 120 toneladas.
Otro fabricante mira hacia Francia Durante años, el fabricante de imanes estadounidense Arnold Magnetic Technologies dependió de China para obtener samario con el que producir el imán de samario-cobalto, extremadamente fuerte y estable a altas temperaturas, que se utiliza en misiles guiados de precisión como los Tomahawk.
Eso ya no funciona. Para Arnold, la solución ha llegado de una reliquia del pasado de la industria europea de tierras raras: tierra minera abandonada en la ciudad francesa de La Rochelle.
Solvay, una empresa química con sede en Bélgica, dejó de operar en la década de 2000 la separación y el procesamiento de tierras raras a partir de esa tierra. Fue entonces cuando China estaba construyendo la mayor parte de las capacidades de procesamiento del mundo con la determinación de dominar.
Luego llegó abril de 2025, y China prohibió la salida de materiales críticos procesados, obligando al gobierno de Estados Unidos a retroceder en su guerra comercial. Fue entonces cuando Solvay reanudó la separación de neodimio y praseodimio en el sitio de La Rochelle, y este año comenzó a separar tierras raras pesadas como samario, disprosio y terbio, informó un portavoz de Solvay.
“Este aumento de capacidad está impulsado por varios factores: una demanda de imanes permanentes que crece rápidamente, un mayor enfoque geopolítico en la seguridad de la cadena de suministro y una fuerte demanda de los clientes en Europa y Estados Unidos de fuentes de suministro más diversificadas, resilientes y rastreables”, declaró el portavoz de la empresa.
En Rochester, Nueva York, donde Arnold tiene su sede, los mayores costos de Solvay en comparación con China no han sido un factor decisivo, porque los imanes de samario-cobalto que fabrica representan solo una pequeña parte del costo de un sistema de armas, indicó Matt Blake, director ejecutivo de Arnold Magnetic Technologies. “No son los impulsores absolutos del costo”, comentó.
Aaron Williams, director comercial de la empresa, señaló que el aumento de la demanda de esos imanes ha jugado a favor de la compañía. “De nuestra parte, es una buena oportunidad de crecimiento".
No todos los metales son iguales Brodie Sutherland, director ejecutivo de Patriot Critical Minerals Corp., que busca explorar y extraer tungsteno en Estados Unidos, teme que el país no pueda prescindir del tungsteno procedente de China después del 1 de enero de 2027, una fecha límite impuesta por el Pentágono.
Estados Unidos depende por completo de las importaciones, con China controlando aproximadamente el 80% del suministro mundial de mina y una proporción aún mayor del procesamiento posterior, señaló Sutherland.
Los esfuerzos por aumentar la producción en Estados Unidos tardarán años, afirmó, y mientras tanto el Pentágono y sus contratistas de defensa tendrán que apoyarse en inventarios existentes, un reciclaje ampliado y fuentes limitadas fuera de China.
La guerra con Irán y la orden de Trump sobre China crean presión y oportunidad La necesidad de aumentar la producción se ha vuelto más urgente porque la guerra con Irán está consumiendo las ya reducidas reservas de interceptores avanzados de misiles. Esto podría obligar a Estados Unidos y a sus aliados de Oriente Medio a asumir más riesgos para conservar esas defensas aéreas, lo que potencialmente pondría en peligro a las tropas estadounidenses, según un análisis del Center for Strategic and International Studies, un centro de estudios de Washington.
También ha aumentado la preocupación de que Estados Unidos se quedará sin armas suficientes en cualquier posible conflicto futuro con China. El CSIS advirtió en mayo que podría tomar al menos tres años reponer las reservas de Tomahawk, Patriot y THAAD, o interceptores de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud.
Pero el mes pasado, Trump complicó la misión al anunciar controles más estrictos sobre los contratistas de defensa que se abastecen de materiales críticos procedentes de China. Su orden ejecutiva también limita la autoridad del Pentágono para conceder exenciones si un contratista invoca la “no disponibilidad” de una fuente nacional. Critica a los contratistas de defensa por no priorizar la producción nacional.
“Es política de Estados Unidos que no solo el equipo terminado desplegado por nuestras fuerzas armadas, sino también los materiales críticos y componentes necesarios para fabricar, mantener, sostener y reparar ese equipo, se obtengan en el país o de naciones aliadas”, dice la orden del 20 de julio.
En un comunicado, Lockheed Martin indicó que “evaluamos continuamente la cadena global de suministro de tierras raras para garantizar el acceso a materiales críticos que respaldan las misiones de nuestros clientes”. Varios otros grandes contratistas de defensa como Raytheon Technologies y Northrop Grumman, no respondieron a las solicitudes de comentarios de The Associated Press.
Balladon confía en que las empresas y socios de Estados Unidos puedan estar a la altura de la tarea. “En última instancia, con el apoyo adecuado y socios en toda la industria”, sostuvo, “creemos que podemos lograrlo”.
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Funk reportó desde Omaha, Nebraska.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP