ver más

De la selva de Brasil a Río de Janeiro, equipo indígena de fútbol debuta con victoria

MARICA, Brasil (AP) — Sávio Conrado Mura dejó su aldea indígena de casas sobre pilotes, ubicada en lo profundo de la selva amazónica, a principios de abril con la esperanza de representar a su pueblo como futbolista profesional y, quizá, algún día jugar con la selección brasileña en el Mundial.

El primer paso de Mura para ganarse la oportunidad de vestir la famosa camiseta amarilla que alguna vez usó Pelé y tantos otros grandes del fútbol brasileño se dio el domingo en un estadio vacío de Rio de Janeiro, con un equipo integrado exclusivamente por jugadores indígenas.

El arquero de 21 años, que toma su apellido del pueblo Mura donde nació, dejó atrás sus penachos y arcos para jugar en Originarios, un nuevo club de fútbol de la quinta división de Rio, pensado principalmente para jugadores menores de 23 años. Él y otros 25 jóvenes de 13 grupos nativos brasileños se han estado preparando al vivir y entrenar en Marica, una ciudad de 200.000 habitantes situada a unos 25 millas (40 kilómetros) de Rio.

“Ya soy un referente para mi comunidad”, comentó Mura a The Associated Press después de una sesión de entrenamiento el jueves. “Si que yo juegue un Mundial es la voluntad de Dios, lo aceptaré”.

Su equipo ganó 2-0 pese a que el entrenador Huberlan Silva no pudo alinear a cinco de sus titulares por distintos motivos. Aun así, Originarios ofreció una actuación sólida ante unas pocas decenas de vecinos —ninguno de sus aficionados pudo viajar al estadio Rua Bariri, en Rio.

Mura afirma que es la única persona que ha salido de su aldea, cerca de la ciudad de Autazes junto a uno de los afluentes menores del enorme río Amazonas, con el objetivo de convertirse en futbolista profesional. Su travesía desde lo más profundo de la selva para iniciar su carrera profesional con Originarios le tomó tres días de viaje en barco, auto y avión hasta llegar a Rio.

El equipo Originarios ha reunido jugadores de 10 estados brasileños, 15 de ellos fueron elegidos a partir de unos 400 videos de futbolistas indígenas. El entrenador Wesley Terena, con experiencia en torneos amateurs, también llevó consigo a algunos jugadores de confianza. Se espera que un equipo femenino de Originarias comience a competir en 2027, el mismo año en que Brasil será sede del Mundial femenino.

Fuera de la cancha, los jugadores viven juntos, cantan canciones en sus lenguas nativas y se cubren el cuerpo con pintura de guerra para mantener vivas las tradiciones. Pero cuando empieza la práctica de fútbol, se concentran en ejercicios, control del balón y condición física.

El domingo, su rival Barcelona, un equipo de Rio que lleva el nombre del famoso club español, nunca estuvo a la altura de Originarios, que anotó sus dos goles en el primer tiempo.

El proyecto Originarios, que llevó a Mura miles de millas (kilómetros) desde los remotos cursos de agua del Amazonas hasta la expansión urbana de Rio, ejemplifica lo difícil que es para los pueblos indígenas en Brasil mostrar su talento sin dejar atrás sus comunidades. Sí juegan torneos en sus lugares de origen, pero todos son amateurs y no son vistos ampliamente por la mayoría en este país sudamericano apasionado por el fútbol.

Cifras del gobierno muestran que la población indígena de Brasil es inferior al 1% de sus 213 millones de habitantes. Ha habido algunos jugadores con raíces indígenas en equipos de la liga brasileña y en la selección nacional, pero ningún hombre plenamente indígena ha jugado jamás en ninguna de las cuatro principales divisiones.

Aunque Originarios es un equipo profesional, no divulga los salarios de los jugadores y gran parte de su estructura sigue siendo amateur. Los futbolistas deben trasladarse en un autobús escolar prestado por la ciudad de Marica para entrenar en una instalación alquilada. La práctica tiene que terminar a las 11 de la mañana porque el autobús debe recoger niños poco después.

Pero esos obstáculos no inquietan a los jugadores.

“Ahora estoy totalmente enfocado en el fútbol”, manifestó Edilson Nunes da Silva Karai Mirim, un integrante de 25 años del plantel, del pueblo Guarani Mbya, a quien le gusta entretener a sus compañeros tocando la guitarra. “Esta canción en mi idioma dice que el sol puede salir para darnos fuerza. Fuerza para nuestras luchas de cada día, y que cada día puede ser bendecido”.

Fundado en 1981, Gavião Kyikateje presentó un equipo casi totalmente indígena en 2014 y jugó en la máxima división del campeonato del estado de Pará. El club ahora compite en la segunda división y su equipo es mixto.

Algunos jugadores de la selección brasileña que disputaron Mundiales afirman tener raíces indígenas, como Garrincha, quien ganó el mayor premio del fútbol en 1958 y 1962 como compañero de Pelé, y Paulinho, estuvo en los torneos de 2014 y 2018.

Anderson Terra, administrador del equipo, es la mente detrás de Originarios. También preside el Instituto Terra do Saber, que trabaja con poblaciones Guarani Mbya en la ciudad de Marica.

Terra explicó que el equipo fue posible gracias a un acuerdo con un club de Rio llamado Ceres, que tenía los derechos de participación en la liga pero no tenía planes de tener un equipo de fútbol este año. De lo contrario, Originarios habría tenido que reunir hasta 1,3 millones de reales brasileños (260.000 dólares) para pagar a los organismos locales y nacionales del fútbol y poder competir.

“No queremos llegar a la liga principal de Brasil. Competir es importante, ocurrirá, pero nuestro objetivo principal es brindar oportunidades”, señaló Terra. “La gran mayoría de estos chicos viene porque tiene un sueño. Este torneo es para menores de 23 años; solo cinco pueden estar por encima de esa edad”.

Si el ascenso por las divisiones en las ligas menores de Rio no llega rápido, Originarios ya tiene ofertas para jugar en el extranjero y exhibir su camiseta roja distintiva —una referencia al urucum, una pintura natural que usan los pueblos indígenas en Brasil como símbolo de poder y vida.

“(El fútbol) no es solo un juego”, dice el perfil del equipo en Instagram antes de su debut. “Esto es un hito, es resistencia y es orgullo”.

El entrenador Huberlan Silva dijo después de la victoria del domingo que quiere que Originarios algún día inspire a aficionados más allá del debate sobre sus raíces. Afirmó que hay varios jugadores indígenas en la primera división de Brasil, pero que el prejuicio contra los brasileños nativos que juegan al fútbol les ha impedido asociarse con sus propias etnias.

“Tenemos que empezar a romper barreras y empezar a contar sus historias; tienen historias maravillosas sobre su gente, sus aldeas”, expresó Silva. “Quieren contarlo con el balón en los pies”.

___

Savarese informó desde Sao Paulo. El periodista de The Associated Press Mario Lobão contribuyó a este reportaje.

___

Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes

FUENTE: AP

¿Querés estar informada/o las 24hs?

Suscribite a nuestro Newsletter

Notas relacionadas

Dejá tu comentario