La Habana mueve ficha en medio de la mayor presión de Washington en años
Miguel Díaz-Canel anunció este viernes un amplio paquete de reformas económicas destinado a flexibilizar sectores estratégicos de la economía cubana, captar inversión extranjera y atraer capital de los cubanos residentes en el exterior, en medio de la creciente presión ejercida por la administración de Donald Trump sobre el régimen.
El anuncio llega apenas días después de que venciera el plazo impuesto por Washington para que empresas extranjeras rompieran vínculos con GAESA, el conglomerado militar que controla amplios sectores de la economía cubana, y tras una nueva ronda de sanciones que alcanzó al propio Díaz-Canel, a miembros de la familia Castro, a CUPET y a otras entidades estatales.
Díaz-Canel promete eliminar trabas para atraer inversionistas
Durante una entrevista concedida a medios oficiales, el mandatario aseguró que su gobierno trabaja en un conjunto de medidas destinadas a reducir obstáculos burocráticos y ofrecer mayores incentivos a quienes deseen invertir en la isla.
Entre las iniciativas anunciadas figura la posibilidad de que los municipios puedan gestionar inversiones extranjeras, administrar ingresos en divisas y desarrollar proyectos económicos con mayor autonomía.
Asimismo, las empresas estatales tendrían autorización para importar y exportar directamente, retener una parte de las divisas obtenidas y participar con mayor libertad en operaciones comerciales.
El régimen busca atraer dólares de la diáspora cubana
Uno de los puntos más relevantes del plan es la apertura a inversiones de cubanos residentes en el exterior, una medida que el gobierno considera esencial para captar recursos frescos en medio del deterioro económico.
La propuesta surge en un contexto marcado por la salida de cadenas hoteleras internacionales, la caída de la inversión extranjera y las crecientes dificultades para acceder a financiamiento internacional.
Las reformas llegan en plena crisis económica y energética
El anuncio ocurre mientras Cuba atraviesa una de las etapas más complejas de las últimas décadas.
La isla enfrenta una severa crisis energética, una fuerte caída del turismo internacional, escasez de combustible, inflación creciente y una reducción sostenida de la capacidad productiva.
A ello se suma el endurecimiento de las sanciones estadounidenses, que han golpeado sectores estratégicos como el turismo, la energía y las operaciones comerciales vinculadas a empresas controladas por el aparato militar cubano.
¿Reforma económica o reacción ante la presión de EE.UU.?
Analistas consideran que las nuevas medidas reflejan la necesidad urgente del régimen de encontrar nuevas fuentes de financiamiento y evitar un deterioro aún mayor de la economía nacional.
Las reformas fueron anunciadas justo cuando Washington intensifica su estrategia de máxima presión contra La Habana, elevando los costos para empresas extranjeras que mantengan vínculos con entidades estatales cubanas sancionadas.
El mensaje de Díaz-Canel parece reconocer implícitamente la gravedad del momento. «Si no tenemos riqueza, es muy difícil poder avanzar», admitió el gobernante al presentar las nuevas propuestas.
Cuba intenta ganar oxígeno económico en un escenario cada vez más complejo
Mientras Estados Unidos aumenta las sanciones y el aislamiento financiero del régimen, La Habana apuesta por flexibilizar parcialmente su modelo económico para atraer inversión, generar divisas y sostener sectores clave como la agricultura, la energía y el turismo.
La gran incógnita ahora es si estas reformas serán suficientes para generar confianza entre potenciales inversionistas o si llegan demasiado tarde para revertir el profundo deterioro económico que enfrenta el país.
FUENTE: red