Fue entonces cuando mencionó la experiencia cubana.
Su frase, “Cuba duró mucho tiempo”, reconoce implícitamente que décadas de sanciones estadounidenses no provocaron por sí solas el derrumbe del sistema político instaurado tras la Revolución de 1959.
Sin embargo, el secretario sostuvo que Washington dispone actualmente de herramientas económicas más amplias para presionar a determinados gobiernos.
Cuba vuelve a convertirse en referencia para la estrategia de sanciones de Trump
No es la primera vez que Bessent utiliza a la isla para explicar la política económica internacional de Estados Unidos.
Desde que asumió el Departamento del Tesoro, el funcionario ha mencionado repetidamente a Cuba y Venezuela como ejemplos al abordar sanciones, modelos económicos y cambios políticos.
En esta ocasión, la comparación sirvió para defender la capacidad de Washington de aumentar progresivamente el aislamiento financiero de gobiernos considerados adversarios.
El secretario también utilizó a Cuba como ejemplo para criticar el socialismo
Cuba ya había aparecido anteriormente durante la misma entrevista.
Cuando el presentador Rob Schmitt le preguntó sobre el socialismo en la política estadounidense, Bessent mencionó a la isla junto con la antigua Unión Soviética y Venezuela.
“Muéstrame dónde ha funcionado alguna vez, ya sea la Unión Soviética, Cuba, Venezuela. Con estas políticas, siempre terminas con menos”, afirmó.
La declaración mantiene una línea argumental que Bessent ha utilizado anteriormente para cuestionar los modelos económicos centralizados.
Bessent ya había pronosticado un “cambio de régimen a cámara lenta” en Cuba
Las nuevas declaraciones se suman a una serie de pronunciamientos realizados por el secretario durante 2026.
En marzo, durante una entrevista con Fox Business, Bessent habló de la posibilidad de un “cambio de régimen a cámara lenta” en Cuba.
El funcionario vinculó entonces sus previsiones sobre la isla con los cambios políticos ocurridos en Venezuela.
La Habana rechazó posteriormente esas declaraciones y aseguró que cualquier escenario de cambio de régimen impulsado desde Washington estaba fuera de discusión.
Washington mantiene las sanciones como herramienta de presión
Dos meses después, Bessent explicó que las sanciones estadounidenses contra Cuba podían “subir o bajar” dependiendo de las decisiones adoptadas por La Habana.
El secretario describió entonces la estrategia como una combinación de incentivos y castigos, utilizando la expresión de “palo y zanahoria”.
Sin embargo, durante los últimos meses la tendencia de Washington ha sido fundamentalmente hacia un endurecimiento de las restricciones.
Trump aumentó la presión económica durante 2026
La administración Trump ha adoptado durante este año nuevas medidas dirigidas contra sectores estratégicos de la economía cubana.
Entre ellas figuran sanciones contra empresas y funcionarios relacionados con energía, defensa, finanzas y estructuras empresariales estatales.
Washington también ha aumentado la presión sobre actores extranjeros que mantienen relaciones con determinadas entidades cubanas sancionadas.
La estrategia busca reducir el acceso del Gobierno de La Habana a divisas, financiamiento y suministros estratégicos.
CUPET y el Puerto de Mariel quedaron en el centro de las medidas
Dentro de esa ofensiva, Estados Unidos adoptó medidas contra importantes estructuras económicas cubanas.
Entre las entidades afectadas durante 2026 se encuentran organizaciones vinculadas al sector energético y otras infraestructuras consideradas estratégicas por Washington.
La administración sostiene que esos recursos contribuyen al sostenimiento económico y operativo del Gobierno cubano.
La Habana, en cambio, denuncia que las sanciones afectan directamente a la población y agravan la crisis económica.
Más presión mientras Cuba enfrenta una profunda crisis
Las declaraciones de Bessent llegan mientras la isla atraviesa uno de sus períodos económicos más difíciles en décadas.
Los problemas incluyen apagones prolongados, escasez de combustible, deterioro de los servicios públicos, inflación y dificultades para acceder a alimentos y medicamentos.
El Gobierno cubano responsabiliza fundamentalmente a las sanciones estadounidenses.
Economistas y críticos del sistema señalan también problemas estructurales acumulados durante décadas, incluidos baja productividad, falta de inversión y distorsiones derivadas del modelo económico centralizado.
Díaz-Canel reconoció que la “resistencia creativa” no es suficiente
Incluso el propio Miguel Díaz-Canel ha reconocido públicamente la necesidad de buscar alternativas más allá del discurso tradicional de resistencia.
En junio admitió que la denominada “resistencia creativa no basta” para solucionar los problemas económicos que enfrenta el país.
El Gobierno respondió con un paquete de reformas destinado a flexibilizar determinadas actividades económicas, ampliar espacios para el sector privado y atraer capital.
Washington ha expresado escepticismo sobre el alcance real de esas medidas.
La Habana rechaza las previsiones estadounidenses sobre un cambio político
Funcionarios cubanos han respondido reiteradamente a las declaraciones procedentes de Washington.
El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío afirmó anteriormente que un cambio de régimen no forma parte de las opciones que La Habana está dispuesta a discutir.
El Gobierno cubano sostiene que las sanciones estadounidenses buscan provocar el colapso económico para conseguir objetivos políticos.
Washington argumenta que sus medidas están dirigidas a modificar el comportamiento del régimen y limitar los recursos de sus estructuras de poder.
“Cuba duró mucho tiempo”: una frase con doble lectura
La nueva declaración de Bessent tiene una particular relevancia porque reconoce una realidad histórica que Washington ha enfrentado durante décadas: la presión económica no consiguió por sí sola provocar el derrumbe del régimen cubano.
Pero el secretario utilizó precisamente esa experiencia para defender una política de presión más intensa contra otros adversarios y para explicar la estrategia económica de la administración Trump.
En el caso cubano, Washington continúa combinando sanciones, presión diplomática e inteligencia financiera, mientras funcionarios estadounidenses sostienen que todavía existen mecanismos para reducir los ingresos de la cúpula gobernante.
Así, la frase “Cuba duró mucho tiempo” funciona tanto como reconocimiento de la resistencia del sistema cubano como argumento para justificar una estrategia estadounidense que busca incrementar la presión sobre sus fuentes de financiamiento.