Una joven cubana de 19 años, Leyanis Montero, residente en Pinar del Río, ha compartido una angustiosa llamada de ayuda en las redes sociales, buscando desesperadamente respuestas para una misteriosa enfermedad que la ha afectado durante una década.
Joven cubana de Pinar del Río con extraño padecimiento pide ayuda para obtener un diagnóstico
Esta afección provoca sangrado en sus ojos, nariz y boca, sumergiéndola en una profunda inquietud y desconcierto.
Con emotivas palabras, Leyanis hizo pública su situación el jueves 14 de diciembre, manifestando su desesperación al vivir con una enfermedad que aún no ha sido identificada por los médicos en su país.
"Estoy desesperada de vivir día tras día con esta condena de saber que no tengo un diagnóstico y que los médicos han cerrado los guantes con mi caso", expresó en su mensaje.
A lo largo de los años, ha pasado por diversas evaluaciones médicas en instituciones como el Hospital Pediátrico William Soler y el Instituto de Hematología, sin lograr obtener respuestas definitivas. Incluso, hace tres años, se extrajo sangre para enviarla a España en busca de un diagnóstico, pero hasta ahora, sigue sin conocerse la causa de su padecimiento.
El padre de Leyanis, Jorge Montero Cabrera, ha buscado ayuda en instancias gubernamentales, incluso en el Consejo de Estado, donde se reunió con José Ángel Portales, ministro de Salud de Cuba. A pesar de todos los esfuerzos, el caso parece estar en un punto muerto.
Leyanis compartió imágenes impactantes de sus crisis, buscando apoyo y visibilidad para su situación. "Es muy triste estar durmiendo y sentir que te estás ahogando con coágulos de sangre en tu garganta", expresó, instando a la comunidad a difundir su historia en busca de ayuda.
La ausencia de un diagnóstico y un tratamiento adecuado ha sumido a Leyanis y a sus padres en una situación desesperada.
Su llamado urgente resuena como una súplica por solidaridad y atención médica especializada, que, según lo mostrado, parece no estar disponible en la Isla bajo el régimen comunista.
"No hay ser humano que pueda vivir así con una enfermedad y sin diagnóstico ni tratamiento, ya son 10 años, por Dios", lamentó la joven.
Además, denunció la falta de respuestas de los médicos en las instituciones hospitalarias de Cuba, expresando su angustia al ser recibida con evasivas y comentarios poco útiles.
Su caso representa un grito desesperado por una atención médica y un diagnóstico que hasta ahora le han sido esquivos, mientras clama por una solución a una enfermedad que le ha arrebatado la paz y la esperanza durante una década.
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