La cantante cubana Jenny Sotolongo, conocida desde la infancia como “la niña de las tribunas”, habló públicamente sobre una fotografía en la que aparece junto a Fidel Castro y rechazó que esa imagen continúe utilizándose para definir sus ideas, su identidad o su posición política actual.
Jenny Sotolongo explica su foto con Fidel Castro: "No fue una decisión política tomada por una adulta"
La cantante cubana explicó que tenía entre nueve y diez años cuando participó en actos oficiales y que esa imagen no define a la mujer que es hoy, tras emigrar
En una declaración publicada en su perfil de Facebook, la artista reconoció que cantó ante Castro, pero subrayó que en aquel momento era una niña y no una persona adulta con capacidad para comprender plenamente el alcance político de los actos en los que participaba.
Jenny Sotolongo respondió a quienes la juzgan por una fotografía
La publicación estuvo acompañada por una imagen tomada durante su infancia, cuando su talento musical la convirtió en una presencia recurrente en los actos masivos organizados por el régimen cubano.
Sotolongo cuestionó que algunas personas pretendan resumir toda su trayectoria mediante una sola fotografía. Según explicó, aquel momento pertenece a su historia, pero no representa necesariamente las ideas que desarrolló después de crecer, emigrar y conocer otras realidades.
La cantante afirmó que no pretende borrar ni negar esa etapa. Su posición consiste en reconocerla como parte del contexto en el que creció, sin permitir que determine de manera permanente quién es en la actualidad.
Tenía entre nueve y diez años cuando comenzó a cantar en las tribunas
Jenny Sotolongo tenía entre nueve y diez años cuando participó en las llamadas Tribunas Abiertas, las concentraciones políticas impulsadas por el Gobierno cubano entre 1999 y 2000 durante la campaña por el regreso de Elián González a la isla.
Su primera presentación de gran repercusión ocurrió en diciembre de 1999 frente a la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Allí interpretó canciones como “Que canten los niños” y “La Maza”, esta última compuesta por Silvio Rodríguez.
La artista explicó en declaraciones anteriores que llegó a esos escenarios motivada por el deseo infantil de cantar ante grandes audiencias. También sostuvo que nunca recibió dinero por participar en aquellas concentraciones y que actuó desde la inocencia y la ambición artística propia de su edad.
Su voz se convirtió en un símbolo de los actos oficiales
El talento de Sotolongo la llevó rápidamente de los escenarios infantiles a algunas de las principales actividades políticas y culturales organizadas por el Estado cubano.
Después de sus primeras presentaciones fue invitada a actos en distintas provincias, encuentros institucionales y eventos internacionales. Durante esa etapa también coincidió con dirigentes aliados de La Habana, entre ellos Hugo Chávez y Luiz Inácio Lula da Silva.
Telemundo 51 describió a Sotolongo como una de las voces infantiles más visibles de las movilizaciones oficiales relacionadas con el caso Elián González. Aquellas tribunas terminaron convertidas en una estructura permanente de propaganda y movilización política.
“Era una niña” dentro de la única realidad que conocía
En declaraciones concedidas anteriormente a Telemundo 51, Sotolongo explicó que durante su infancia consideraba normal el entorno político y social que la rodeaba porque no conocía otra realidad.
La cantante señaló que prefiere observar aquella etapa con compasión y no juzgar retrospectivamente a la menor que fue. Su análisis actual, aseguró, surgió después de crecer, emigrar y entrar en contacto con formas de vida distintas a las que conoció en Cuba.
Esa distinción entre la niña que actuaba en las tribunas y la mujer que es hoy ocupa un lugar central en su declaración. Sotolongo sostiene que las decisiones tomadas por un menor dentro de un sistema político no deben evaluarse como si hubieran sido adoptadas libremente por un adulto.
Su visión sobre Fidel Castro cambió con los años
En una entrevista publicada en 2023, la cantante reconoció que durante su infancia percibía a Fidel Castro como una figura importante y cercana, una visión condicionada por su edad y por la narrativa oficial que predominaba en Cuba.
Sin embargo, aseguró que su percepción cambió profundamente con el tiempo y que actualmente considera a Castro responsable de buena parte de la crisis política, económica y social que ha enfrentado el pueblo cubano durante décadas.
Sotolongo abandonó definitivamente Cuba en octubre de 2013 durante un intercambio cultural en Canadá. En enero de 2014 cruzó hacia Estados Unidos y posteriormente se estableció en Houston, Texas, donde continuó su carrera musical y formó una familia.
El inicio de su distanciamiento público del régimen cubano
Durante varios años, la cantante evitó pronunciarse abiertamente sobre política. Según explicó, temía que sus palabras provocaran nuevas confrontaciones y ataques relacionados con su pasado en las tribunas.
Ese silencio comenzó a romperse públicamente en octubre de 2023, cuando anunció que escribiría una canción sobre la crisis cubana y expresó su respaldo a la libertad de la isla. Sotolongo dijo entonces que se encontraba profundamente afectada por el sufrimiento acumulado durante décadas por la población.
También denunció que continuaba recibiendo insultos por actuaciones realizadas cuando tenía apenas nueve o diez años. Su respuesta fue pedir que las críticas se dirigieran a las ideas que expresa actualmente como adulta y no exclusivamente a una etapa de su infancia.
“La voz que me prestaron”, su ruptura simbólica con aquella etapa
El distanciamiento adquirió una dimensión artística en 2026 con el estreno de “La voz que me prestaron”, una canción centrada en la memoria, la identidad, la libertad personal y la utilización política de su talento durante la infancia.
El tema funciona como una respuesta a quienes todavía la identifican únicamente con las tribunas organizadas por el régimen. Uno de sus versos afirma: “Ya no soy la voz que me prestaron”.
Telemundo 51 presentó la canción como una ruptura personal y simbólica con la estructura de propaganda que convirtió su voz infantil en una representación política. La producción también fue interpretada como una declaración en favor de la libertad de Cuba.
La fotografía muestra de dónde viene, pero no quién es hoy
Con su nueva publicación, Sotolongo no pretende eliminar la imagen junto a Fidel Castro ni reescribir su biografía. Su mensaje plantea que las personas pueden transformar sus ideas cuando crecen, conocen otras experiencias y adquieren la libertad para evaluar críticamente su pasado.
La cantante considera que aquella fotografía explica el entorno del que proviene, pero no constituye una representación completa de la mujer, madre y artista en la que se convirtió.
Su historia refleja también la experiencia de una generación de cubanos que creció participando en actos, consignas y estructuras oficiales sin tener acceso a perspectivas diferentes, pero que posteriormente revisó su relación con el poder desde el exilio.
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