Un vocero del gobierno cubano no respondió el miércoles las llamadas de The Associated Press buscando su comentario, pero Josefina Vidal, máxima diplomática cubana para asuntos estadounidenses, descartó recientemente cualquier regreso de refugiados políticos.
Aun así, la noche del martes, Vidal dijo que "el gobierno de Cuba reconoce la justa decisión tomada por el presidente de los Estados Unidos de eliminar a Cuba de una lista en la que nunca debió ser incluida".
Expertos en política exterior cubana y estadounidense dijeron que los dos gobiernos parecían haber dado un importante salto hacia la reapertura de embajadas en La Habana y Washington tras meses de complejas, y en ocasiones frustrantes, negociaciones.
En un mensaje al Congreso estadounidense, Obama dijo el martes que el gobierno cubano "no ha ofrecido apoyo alguno al terrorismo internacional" en los últimos seis meses y ha dado "garantías de que no apoyará acciones del terrorismo internacional en el futuro".
Cuba saldrá oficialmente de la lista de patrocinadores del terrorismo 45 días después de que el mensaje del presidente Obama llegó al Congreso. Los legisladores podrían bloquear la decisión durante ese periodo, pero casi con toda seguridad Obama vetaría esa iniciativa.
Queda por ver si en las próximas semanas Cuba permite a diplomáticos de Estados Unidos moverse por el país y mantener contacto con los ciudadanos, incluyendo disidentes, lo que constituye el segundo punto de fricción en las negociaciones para restaurar por completo sus relaciones diplomáticas.
Cuba es muy sensible a cualquier indicio de que Estados Unidos apoya a la disidencia interna y este aspecto podría ser más difícil de resolver que la salida de la lista. Después de todo, en los últimos años el gobierno de Obama nunca dijo que creía que la nación isla patrocinase el terrorismo.