Nuevo apagón masivo golpea el oriente de Cuba: cuatro provincias quedan desconectadas tras una falla en la red
Una nueva falla del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) dejó este jueves sin electricidad a cuatro provincias del oriente de Cuba, en otro episodio que vuelve a exponer la extrema fragilidad de una red sometida a averías, falta de combustible y un déficit de generación cada vez más difícil de cubrir.
Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo quedaron desconectadas de la red nacional después de registrarse una “oscilación en las líneas de transmisión”, según informó la estatal Unión Eléctrica (UNE).
El incidente provocó además la salida de varias unidades termoeléctricas que se encontraban en servicio y afectó a una región donde viven aproximadamente 3,4 millones de personas.
Entre las instalaciones afectadas aparecen la Unidad 1 de la termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, conocida como Felton; la Unidad 6 de la Diez de Octubre; la Unidad 2 de la Ernesto Guevara de la Serna y la Unidad 6 de la Antonio Maceo.
La salida simultánea de esas unidades agravó inmediatamente la disponibilidad de generación en una zona que ya afrontaba importantes restricciones eléctricas.
Un hombre tira de un carrito que transporta agua potable durante un apagón en La Habana, Cuba, el lunes 3 de agosto de 2026. (AP Foto/Ramón Espinosa)
AP
Unas 3,4 millones de personas en la región afectada
Las cuatro provincias desconectadas concentran aproximadamente 3,4 millones de habitantes.
La magnitud geográfica del incidente convierte el apagón en uno de los episodios eléctricos más relevantes registrados durante agosto.
No se trata, además, del primer corte de gran escala ocurrido este mes.
El pasado 1 de agosto, cerca de 4,5 millones de cubanos en siete provincias quedaron sin electricidad durante otro apagón parcial.
Cuba ya esperaba un déficit superior a los 2.000 MW
El nuevo incidente ocurrió en una jornada que ya se anticipaba extremadamente complicada para el sistema eléctrico.
La UNE había calculado que durante el horario de máxima demanda dispondría de apenas 1.170 MW de capacidad, frente a una demanda aproximada de 3.200 MW.
La diferencia representaba un déficit de alrededor de 2.060 MW.
En términos prácticos, la previsión significaba que hasta alrededor del 64 % del país podía quedar afectado simultáneamente por los apagones durante el pico de consumo.
La desconexión del oriente llegó, por tanto, sobre un sistema que ya operaba con un margen prácticamente inexistente.
Termoeléctricas envejecidas y falta de combustible
La generación termoeléctrica representa aproximadamente el 40 % de la matriz energética cubana.
Buena parte de esas centrales depende del crudo nacional y funciona con unidades que acumulan décadas de explotación, averías recurrentes y mantenimientos insuficientes.
Otro segmento cercano al 40 % depende de plantas que utilizan diésel y fueloil importados, cuya operación se ha visto limitada por la falta de combustible y de divisas para adquirirlo.
La combinación de infraestructura envejecida y escasez de hidrocarburos ha convertido cualquier avería o alteración de frecuencia en una amenaza para la estabilidad de toda la red.
Segundo apagón parcial de gran magnitud en agosto
La desconexión de Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo es el segundo gran apagón parcial documentado durante agosto.
El episodio vuelve a mostrar que, aunque el SEN consiga mantenerse conectado a escala nacional, determinadas fallas regionales pueden dejar simultáneamente fuera de servicio a millones de personas.
Cuba ya ha sufrido durante los últimos años varios colapsos completos y parciales de la red.
Cada recuperación suele requerir la creación de pequeños microsistemas eléctricos y la sincronización progresiva de centrales hasta reconstruir nuevamente la red nacional.
Los apagones cambian incluso la forma de dormir en La Habana
Aunque el incidente de este jueves golpeó fundamentalmente el oriente, la crisis eléctrica afecta prácticamente a todo el país.
En La Habana, algunos residentes han comenzado a dormir en azoteas, portales, parques y otros espacios abiertos para escapar del calor durante las largas horas sin electricidad.
Infobae documentó el caso de Alexis Miján, de 59 años, quien comenzó a dormir en la azotea de su edificio junto a su hijo ciego.
Con el paso de los días, otros vecinos hicieron lo mismo.
“Casi todo el edificio vino para acá”, relató Miján.
Las familias suben durante la noche con sábanas, almohadas y colchones improvisados para intentar descansar hasta que regrese la electricidad.
“No le veo fin a esto”
El testimonio de Miján resume el agotamiento de muchos cubanos frente a una crisis que se prolonga sin una solución inmediata.
“No le veo fin a esto”, afirmó.
El Malecón habanero también se ha convertido algunas noches en un punto donde residentes buscan la brisa marina para soportar las altas temperaturas mientras permanecen sin electricidad.
Los cortes afectan además el bombeo de agua, la conservación de alimentos, las telecomunicaciones, el transporte y las actividades comerciales.
Una red cada vez más vulnerable
Cuba, con una población cercana a 9,4 millones de habitantes, atraviesa una de las situaciones energéticas más graves de las últimas décadas.
El Gobierno atribuye parte importante de la crisis a las sanciones económicas estadounidenses y a las dificultades para adquirir combustible y piezas de repuesto.
Sin embargo, el deterioro de las centrales termoeléctricas, la falta de inversiones suficientes, las averías recurrentes y la escasa reserva de generación han convertido al SEN en un sistema extremadamente vulnerable.
El apagón registrado este jueves vuelve a demostrarlo: una oscilación en las líneas de transmisión fue suficiente para desconectar cuatro provincias y sacar simultáneamente de servicio varias unidades generadoras en el oriente del país.