La reacción en el mundo de los medios ha sido rápida y severa ante las citaciones judiciales presentadas a cinco periodistas de The New York Times que informaron sobre cuestiones de seguridad relacionadas con el nuevo Air Force One, regalado por Qatar. La maniobra legal se ha interpretado como una preocupante escalada de la campaña del gobierno de Trump para controlar e intimidar a medios independientes.
“Las citaciones judiciales son una escalada extraordinaria en los esfuerzos del presidente Trump por amenazar e intimidar a organizaciones de noticias independientes, y tienen un efecto amedrentador sobre el trabajo de los periodistas en todo el país”, afirmó Jodie Ginsberg, del Comité para la Protección de los Periodistas.
Defensores de la prensa y analistas expresaron consternación por la táctica, incluso después de meses en los que organizaciones periodísticas que han provocado la ira del presidente Donald Trump han sido atacadas tanto en los tribunales como en el tribunal de la opinión pública, se ha bloqueado el acceso de los medios a los pasillos del poder y agentes federales han registrado la casa de un periodista en Washington.
“Han utilizado las palancas del poder para intimidar y demonizar a periodistas profesionales que publican historias desfavorables para el relato que desea el gobierno”, afirmó Frank Sesno, exjefe de la oficina de CNN en la Casa Blanca y ahora profesor de medios y asuntos públicos en la Universidad George Washington.
Sesno calificó las citaciones judiciales del viernes como “peligrosas y territorio inexplorado, pero simplemente una extensión de lo que hemos visto de este gobierno y de este presidente”.
“¿No le gusta una encuesta? Demande al Des Moines Register. ¿No le gusta cómo se edita una entrevista? Demande a ‘60 Minutes’. ¿No le gusta la cobertura del Air Force One regalado? Ordene al FBI que investigue y cite a los periodistas por lo que, por cierto, es una historia de interés público”, añadió.
Algunas citaciones se entregaron a reporteros en sus casas Algunas de las citaciones judiciales se entregaron a reporteros en sus casas, indicó el Times. Solicitadas por Jay Clayton, el fiscal federal en Manhattan, buscan obligar a los reporteros a testificar ante un jurado investigador federal en Manhattan esta semana.
El nuevo avión en cuestión, un obsequio de Qatar que el gobierno gastó 400 millones de dólares en reacondicionar y modernizar, entró en servicio la semana pasada. Pero Trump utilizó un modelo más antiguo de Air Force One para salir de una cumbre de la OTAN en Turquía.
El Times, citando fuentes anónimas, informó que el cambio se produjo por recomendación del Servicio Secreto y que el avión más nuevo carecía de algunas de las funciones avanzadas de seguridad en comparación con el modelo anterior, como capacidades antimisiles. En redes sociales, Trump negó que hubiera preocupaciones de seguridad.
Las citaciones judiciales se emitieron después de que el director del FBI, Kash Patel, y otros funcionarios del Departamento de Justicia se reunieran en la Casa Blanca el viernes para hablar del asunto, según una persona familiarizada con las conversaciones que no estaba autorizada a discutir el tema públicamente y habló bajo condición de anonimato. El Times señaló que la reunión duró alrededor de ocho horas.
El hecho de que la operación se realizara desde la propia Casa Blanca fue particularmente grave para analistas como Sesno, quien calificó la coordinación como “sin precedentes”.
“Esto ilustra de manera gráfica la presión y la influencia que la Casa Blanca y el presidente han ejercido sobre las fuerzas del orden, que se supone deben ser independientes y guiadas por los hechos, no por la política”, señaló.
El National Press Club instó al Departamento de Justicia “a retirar de inmediato estas citaciones judiciales y reafirmar un principio que durante mucho tiempo ha distinguido a Estados Unidos: una prensa libre e independiente sirve al pueblo, no al gobierno”.
“Todos los estadounidenses deberían entender lo que está en juego. Cuando agentes federales llegan a las casas de periodistas con citaciones judiciales, no es una aplicación ordinaria de la ley. Es un ataque extraordinario a la libertad de prensa que golpea el corazón de la Primera Enmienda”, señaló en un comunicado Mark Schoeff Jr., presidente del club.
El gobierno de Trump ha demandado a varios medios de comunicación La animadversión de Trump hacia medios de comunicación cuya agenda va en contra de la suya no es nueva. Pero en su segundo mandato presidencial ha impulsado una escalada, a menudo aprovechando las palancas del gobierno federal o intentando hacerlo. Estos esfuerzos han tenido lugar tanto en tribunales reales como en el tribunal de la opinión pública.
El presidente ha demandado a diversas organizaciones periodísticas cuya cobertura no le gusta. También ha amenazado con revocar licencias de transmisión televisiva. Su presidente de la FCC busca sancionar programas como “The View” de ABC, donde algunas presentadoras se pronuncian contra Trump, haciendo que la FCC estudie revocar su exención de las reglas de igualdad de tiempo.
Las escaramuzas legales incluyen una disputa en aumento entre los medios y el Departamento de Defensa de Trump por el acceso de los reporteros al Pentágono. El Times ha presentado dos demandas por una política que exige que los periodistas estén acompañados por escoltas en el complejo militar.
La Casa Blanca también ha chocado con The Associated Press por la negativa de la organización de noticias a acatar el decreto de Trump que renombra el Golfo de México. Y ha chocado con The Wall Street Journal por reportajes sobre Jeffrey Epstein y sus vínculos con el presidente —incluido un artículo que describía una carta con comentarios subidos de tono que, según el periódico, llevaba la firma de Trump.
El mes pasado, el Departamento de Justicia emitió y luego retiró citaciones judiciales que buscaban obligar a reporteros de The Washington Post y The Wall Street Journal a testificar ante un jurado investigador, según personas familiarizadas con el asunto.
El Post confirmó que uno de sus periodistas recibió una citación judicial del gobierno de Trump como parte de una ofensiva más amplia contra filtraciones a los medios que en enero también incluyó el paso extraordinario de un registro del FBI en la casa de otra periodista del diario y la incautación de sus dispositivos electrónicos. El mundo de los medios quedó atónito por el registro de la casa de la reportera Hannah Natanson, quien estaba cubriendo la transformación del gobierno federal por parte de Trump,
El Times se prepara ahora para la batalla contra lo que su abogado, David McCraw, ha llamado “este acto descarado”.
En un documento interno visto por la AP, el director ejecutivo de redacción del diario, Joseph Kahn, criticó las citaciones judiciales y dijo: “Esperamos prevalecer. Tenemos el mejor equipo legal del sector. (...) La ley protege a quienes recaban noticias de este tipo ante el abuso vengativo del poder de la fiscalía. Es esencial que las cortes reafirmen esa protección y anulen este exceso. Confiamos en que lo harán en este caso”.
Kahn elogió el trabajo de los cinco periodistas —Tyler Pager, Eric Schmitt, Eric Lipton, Adam Goldman y Julian Barnes— y dijo que deberían saber “que todos nosotros, como sus colegas, y todos los recursos de The Times, estamos con ellos y que lucharemos juntos contra este abuso legal”.
___
Jocelyn Noveck cubre la intersección entre medios y entretenimiento para The Associated Press.
___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP