Carney, al hablar con periodistas en Estambul, Turquía, rechazó un boletín emitido el miércoles por la embajada estadounidense en Canadá que acusa a políticos canadienses de intentar influir en la política del país vecino.
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SUSCRIBITETORONTO (AP) — El primer ministro canadiense Mark Carney afirmó el viernes que no hay “ningún fundamento” en las acusaciones de Estados Unidos de que políticos canadienses están interfiriendo en las elecciones ALLA, y manifestó su decepción con el embajador de Washington por esas imputaciones.
Carney, al hablar con periodistas en Estambul, Turquía, rechazó un boletín emitido el miércoles por la embajada estadounidense en Canadá que acusa a políticos canadienses de intentar influir en la política del país vecino.
“El gobierno canadiense desestima las preocupaciones sobre una posible interferencia en las elecciones de Estados Unidos, aun cuando sus ministros y primeros ministros provinciales describen abiertamente planes para influir en la política estadounidense en documentos oficiales y apariciones públicas”, señaló la embajada.
Carney indicó que los diplomáticos canadienses se cuidan de siquiera dar la apariencia de interferencia electoral y expresó su decepción con el embajador estadounidense, Pete Hoekstra.
“No hay ningún fundamento en estas afirmaciones”, sostuvo Carney. “Me decepciona que su enviado vea ese como su papel, hacer estas insinuaciones”.
La embajada señaló a la ministra de Industria, Mélanie Joly, por hablar de aranceles de represalia dirigidos a estados republicanos, y al primer ministro de Ontario, Doug Ford, por difundir un anuncio en Estados Unidos en el que aparece el expresidente Ronald Reagan criticando los aranceles. Trump canceló las conversaciones comerciales con Canadá después de que el anuncio se emitiera en octubre de 2025.
La embajada también citó a 11 canadienses acusados de votar ilegalmente en elecciones de Estados Unidos entre 2012 y 2026, sin vincular los casos con el gobierno de Canadá. El gobierno de Trump ha hecho de la investigación del voto de no ciudadanos una prioridad, aunque expertos electorales señalan que esos casos son poco frecuentes.
Consultado sobre las acusaciones, el Departamento de Estado dijo a The Associated Press: “El boletín de la embajada habla por sí solo”.
El politólogo de la Universidad McGill Daniel Béland desestimó los alegatos de la embajada, afirmando que la sugerencia de que Canadá podría influir de manera significativa en los resultados de las elecciones estadounidenses es absurda. Advirtió que las acusaciones podrían sentar las bases para culpar a Canadá si los republicanos pierden escaños.
Hoekstra, aliado de Trump y excongresista republicano por Michigan, advirtió recientemente a políticos canadienses que mantuvieran su “nariz fuera” de la política estadounidense, y afirmó que Washington estaba monitoreando sus actividades y respondería ante cualquier interferencia.
Más de 280.000 personas han firmado una petición parlamentaria que busca su destitución, acusándolo de normalizar las amenazas de Trump de anexar Canadá.
El asesor comercial de Trump, Peter Navarro, también advirtió el mes pasado a Canadá que no debe interferir en las elecciones de mitad de mandato.
“Ese juego se acabó y si interfieren en nuestras elecciones en Maine o Michigan, lo pagarán aún más caro”, declaró Navarro.
Carney sugirió que altos funcionarios de Estados Unidos habían intentado ellos mismos influir en la política canadiense. Trump ha amenazado repetidamente con convertir a Canadá en el 51.º estado de Estados Unidos.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, calificó en enero a Alberta —donde un movimiento separatista ha buscado la independencia— como un “socio natural” para Estados Unidos.
“Es puro ruido sin sentido”, dijo Robert Bothwell, historiador canadiense. “Viniendo de un gobierno que coquetea con separatistas, tiene menos significado que perros ladrando en la noche. Lo único que expresa es el odio de los trumpistas hacia Canadá. Canadá se interpone en su camino, es un obstáculo para sus fantasías hegemónicas”.
Preguntado sobre si Canadá podría ser culpado por pérdidas republicanas en las elecciones de mitad de mandato y enfrentar aranceles adicionales, Carney respondió que no prevé eso.
“Ha habido una gama muy amplia de justificaciones para los aranceles de Estados Unidos, y casi hay toda una industria para crear justificaciones para ellos”, afirmó.
Carney señaló que Canadá estaba listo para reanudar de inmediato las negociaciones comerciales si Washington estaba dispuesto a negociar de buena fe, pero que esperaría meses o incluso hasta otro gobierno en Estados Unidos si fuera necesario para alcanzar un acuerdo aceptable.
Consultado sobre si podría alcanzarse un acuerdo antes de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, Carney respondió: “Depende de Estados Unidos. Son un poco difíciles de predecir”.
“No vamos a dejar de usar nuestros recursos simplemente porque Estados Unidos esté teniendo elecciones”, añadió.
Carney también dijo que Trump no se hacía ilusiones sobre la soberanía de Canadá. “Canadá nunca será el 51.º estado”, afirmó. “Vamos por nuestro propio camino”.
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El corresponsal Matthew Lee contribuyó con esta nota desde Washington.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP

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