Nadie entra sin una reservación de hotel o un pase especial.
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SUSCRIBITETIJUANA, México (AP) — A menos de 240 kilómetros del estadio mundialista de Los Ángeles se encuentra el hotel donde se hospeda la selección de Irán. La entrada del Marriott en Tijuana, México, está bloqueada con barricadas, custodiada por policías y miembros de la Guardia Nacional mexicana, quienes no se despegan de sus armas.
Nadie entra sin una reservación de hotel o un pase especial.
A pesar de las tensiones y los desafíos que rodean la participación de Irán en el Mundial, el ambiente dentro del hotel de cuatro estrellas se percibe relajado, incluso jubiloso, a primera hora de la mañana del sábado.
Decenas de aficionados se entremezclan y estrechan lazos por la emoción compartida de ver a los jugadores del plantel antes de que partan para su segundo partido de la fase de grupos.
“Quería venir a apoyar al fútbol iraní, y animar a los jugadores cuando salieran del edificio y hacerlos felices”, relató Lucas Zarrabi, de 13 años.
El adolescente, que asistió el lunes al empate 2-2 con Nueva Zelanda y tiene una entrada para el partido del domingo contra Bélgica, es uno de varios aficionados de Los Ángeles que hicieron el viaje por carretera para quedarse con el equipo.
Otros volaron desde San José, California, e incluso desde Miami, y se presentaron en el hotel, a poco menos de 6 kilómetros del cruce fronterizo.
Presentarse es importante, comentaron algunos, por lo que describen como condiciones injustas impuestas al equipo. Tras el estallido de la guerra, el equipo iraní se vio obligado a trasladar su campamento base de Tucson, Arizona, a Tijuana.
Once directivos y miembros del personal del equipo no recibieron visas de Estados Unidos.
El gobierno estadounidense ha rechazado también las solicitudes de Irán para llegar dos días antes de los partidos —y ha ordenado que el equipo salga inmediatamente después del encuentro.
“Cada pequeña formalidad técnica está dificultándole las cosas al equipo”, afirmó Abbas Eftekhari, de 65 años.
Nacido en Irán, Eftekhari ha vivido en Estados Unidos por más de 40 años.
“Creo que esto los va a agotar psicológicamente y también físicamente”, indicó.
La federación de fútbol de Irán ha sido explícita sobre los obstáculos y ha advertido que presentaría una queja ante la FIFA.
“El fútbol no debería perder su fuerza ante la política”, comentó el viernes Hedayat Mombeini, secretario general de la Federación de Fútbol de Irán.
Añadió que las restricciones “sin duda están teniendo un efecto negativo en nosotros, pero estamos tratando de superar estos problemas con nuestro orgullo iraní”.
Desde el 7 de junio, cuando el equipo aterrizó, Ali Eslami ha visitado las rejas del hotel casi todos los días.
“Es el mayor placer para mí", expresó Eslami, que reparte su tiempo entre el sur de California y Tijuana. "Les deseé la mejor de las suertes, les dije que es difícil pero que están haciendo cosas excelentes”.
Volvió a estar allí el viernes, esperando a que los jugadores regresaran del entrenamiento vespertino a sólo unas cuadras, en el Estadio Caliente, casa de los Xolos de la Liga MX.
“Llevo 50 años en Estados Unidos —esto ha sido lo más emotivo, ver al equipo que no he visto en 50 años”, expresó.
Algunos aficionados de Irán temen represalias de otros miembros de la diáspora por apoyar al equipo, e insisten en que estaban en Tijuana por amor al fútbol y a los jugadores, no por política.
Eftekhari teme que el ambiente en el primer partido de Irán, donde aficionados y manifestantes se enfrentaron, haya afectado a los jugadores.
“En cuanto ven que sus compatriotas tienen consignas en su contra, eso también les afecta psicológicamente de manera negativa", explicó Eftekhari. "Pero así están las cosas en este momento”.
Con poco más de 24 horas restantes para el saque inicial del domingo al mediodía, no son sólo los aficionados iraníes quienes aportan al ambiente. Un grupo de auxiliares de vuelo de China que se hospeda en el hotel se suma a la emoción, con gorros de bufón y agitando bufandas rojas, blancas y verdes.
Y los aficionados al fútbol de Tijuana están ansiosos por mostrar algo de hospitalidad local. Irán tiene vínculos diplomáticos con México, a diferencia de Estados Unidos, y había buscado trasladar sus partidos de la fase de grupos al país donde tiene una embajada.
“Queremos mucho al pueblo mexicano y, para nosotros, la mejor situación es que nuestros partidos se jueguen en México”, dijo en su momento Abolfazl Pasandideh, embajador de Irán en México.)
Leonardo Ramírez López, un niño de 10 años que reside en Tijuana y afirma que es aficionado del fútbol, sostiene su álbum de autógrafos con la esperanza de conseguir nuevas firmas.
“Es un equipo nuevo y no tengo experiencia con cómo juegan”, comenta. Pero Irán ya es su tercer equipo favorito, detrás de Colombia y Argentina.
Tras más de dos horas de espera, varias decenas de aficionados estallan en vítores cuando por fin los jugadores desfilan por el vestíbulo. El plantel sonríe y saluda, y se detiene para firmar algunos autógrafos.
A medida que cada jugador se va, besa un Corán y apoya la frente sobre él antes de subir al autobús rumbo al aeropuerto de Tijuana.
“¡Irán, Irán!”, gritan los aficionados, y se ponen a cantar.
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Cobertura de la Copa del Mundo de AP: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa
FUENTE: AP
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