La propuesta modificaría una política de décadas que distintos defensores han calificado como una laguna regulatoria, a la que culpan de permitir que miles de ingredientes no evaluados ingresen al suministro de alimentos de Estados Unidos.
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SUSCRIBITEWASHINGTON (AP) — Las autoridades de salud de Estados Unidos propusieron el lunes un cambio de norma que exigiría que los fabricantes de alimentos notifiquen a los reguladores antes de introducir nuevos ingredientes o aditivos en alimentos procesados o envasados.
La propuesta modificaría una política de décadas que distintos defensores han calificado como una laguna regulatoria, a la que culpan de permitir que miles de ingredientes no evaluados ingresen al suministro de alimentos de Estados Unidos.
Según la norma propuesta por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), las empresas tendrían que documentar y presentar sus hallazgos de seguridad sobre nuevos ingredientes, lo que daría a los reguladores la oportunidad de investigar si detectan un posible riesgo para la seguridad. Actualmente, las empresas pueden decidir por sí mismas si un ingrediente o aditivo es “generalmente reconocido como seguro” y no existe el requisito de notificar o presentar pruebas a la FDA, aunque algunas lo hacen.
“Adoptar un sistema de notificación obligatoria cierra una brecha de información de décadas, y da a la FDA la visibilidad integral necesaria para reforzar la seguridad posterior a la comercialización”, dijo el lunes a los periodistas Kyle Diamantas, comisionado interino de la FDA.
La FDA recibirá comentarios sobre la propuesta durante 120 días.
En una medida separada, la FDA informó que ha completado el trabajo sobre la primera definición del gobierno federal de alimentos ultraprocesados, pero no divulgó ningún detalle ni el texto propuesto. La agencia señaló que ha presentado la definición a la Casa Blanca para una revisión adicional.
Defensores de la salud consideran que una definición oficial de alimentos ultraprocesados es un paso clave para someter a mayor escrutinio a los alimentos envasados, a los que se atribuyen muchos de los problemas crónicos de salud que afectan a los estadounidenses. Una definición respaldada por el gobierno podría allanar el camino para una mayor investigación federal y, eventualmente, un posible etiquetado u otras restricciones sobre los alimentos procesados.
Es poco probable que los anuncios del lunes tengan un impacto inmediato en las dietas estadounidenses, cargadas de grasas, sodio y azúcar, y a las que se atribuye una serie de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y las cardiopatías. Pero ambas iniciativas se consideran prioridades principales del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien ingresó al gobierno prometiendo tomar medidas enérgicas contra los colorantes artificiales, los aditivos y otros ingredientes.
Los alimentos ultraprocesados se elaboran mediante un procesamiento industrial y aditivos, colorantes, conservantes u otros ingredientes que no se encuentran en las cocinas domésticas. Entre ellos figuran los cereales azucarados, refrescos, papas fritas, pizzas congeladas y otros productos de supermercado.
Los científicos han trabajado para definir y clasificar los alimentos procesados durante más de una década. Pero las definiciones amplias tienen desventajas. A menudo, pueden aplicarse a alimentos como el pan integral, el yogur y la granola, que están muy procesados, pero aun así se consideran nutritivos. Algunos esfuerzos recientes por definir los alimentos ultraprocesados incluyen excepciones para productos que cumplen estándares nutricionales, pese a tener ingredientes procesados.
En Estados Unidos, se estima que está permitido el uso de unos 10.000 aditivos en los alimentos, incluidos espesantes, conservantes e ingredientes de envasado.
Los defensores de los consumidores han sostenido durante mucho tiempo que muchos de esos ingredientes nunca han sido evaluados adecuadamente debido a la política de la FDA que permite que los fabricantes certifiquen ante ellos mismos que los nuevos aditivos son “generalmente reconocidos como seguros”, o GRAS por sus siglas en inglés.
Diamantas subrayó el lunes que la nueva política no exigiría que todos los nuevos ingredientes pasen por una revisión de la FDA. Señaló que ese tipo de revisión obligatoria tendría que ser aprobada por el Congreso para reescribir la autoridad de la FDA sobre el suministro de alimentos.
“Lo que estamos haciendo es exigir que las empresas que utilizan esa vía nos notifiquen sus conclusiones para que tengamos mayor visibilidad sobre ellas y los consumidores estén al tanto”, explicó.
Según la propuesta, se esperaría que la FDA revisara la presentación de un nuevo ingrediente en un plazo de 180 días. Si los reguladores de la agencia tienen inquietudes de seguridad, podrían solicitar información adicional a los fabricantes o pedirles que retrasen la introducción del ingrediente.
Se supone que cualquier sustancia añadida intencionalmente a los alimentos debe someterse a una revisión formal, a menos que el aditivo se considere seguro. Desde finales de la década de 1950, el gobierno reconoció que muchos ingredientes comunes en los alimentos, como las especias y el vinagre, se consumían ampliamente y se entendía que eran seguros para el consumo.
La FDA vigiló durante años la exención GRAS, pero eso requería tiempo y recursos. A partir de 1997, la agencia comenzó a permitir que las empresas determinen de manera independiente que un nuevo aditivo es seguro basándose en evidencia científica disponible públicamente y en el consenso de expertos calificados.
Sin embargo, la lista de productos que las empresas consideraron GRAS creció hasta incluir muchos aditivos sintéticos y naturales, todos incorporados al suministro de alimentos sin una revisión independiente.
Según el grupo de defensa del consumidor Center for Science in the Public Interest, el proceso ha creado una “laguna secreta del GRAS” que “socava la integridad de nuestro sistema de seguridad alimentaria”.
Funcionarios de la industria alimentaria sostienen que sus revisiones internas de aditivos son tan rigurosas como los propios procesos de la FDA.
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El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press recibe apoyo del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes y de la Fundación Robert Wood Johnson. La AP es la única responsable de todo el contenido.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP

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