El hallazgo fue producto de las excavaciones arqueológicas que viene realizando el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) desde septiembre de 2025 en la guarnición militar La Calera, perteneciente al Tercer Cuerpo del Ejército, en las afueras de la capital provincial ubicada a unos 800 kilómetros al norte de Buenos Aires.
Tras los análisis genéticos a cargo del propio EAAF, la justicia de Córdoba confirmó el viernes la identificación de Néstor Albino Acosta, Pascual Delfín Ludueña, Claudio Nardini, Cecilia Alicia Pessina de Ávila, Mónica Protti de Guillén, Mercedes del Valle Ramírez, María Luisa Salto y Juan Carlos Soulier y Alejandro Jesús Jerez Boderau.
Los nueve se encontraban desaparecidos desde 1976 y estuvieron cautivos en el centro clandestino de detención La Perla, que funcionó en el mismo predio donde fueron hallados sus restos 50 años después del golpe militar que instauró una de las dictaduras más sangrientas de Latinoamérica en la década de 1970.
El régimen dejó 30.000 desaparecidos, según organismos de derechos humanos, y cerca de 8.000, de acuerdo con las cifras oficiales. La mayoría continúa en esa condición.
La Perla funcionó entre 1976 y 1978 como uno de los centros de detención y tortura más grandes del país. Se estima que por allí pasaron unos 2.500 prisioneros políticos, de los cuales unos pocos lograron sobrevivir. Sus testimonios ante estrados judiciales fueron fundamentales para las investigaciones posteriores que permitieron dar con los restos óseos de los detenidos y condenar a los militares responsables por crímenes de lesa humanidad.
Con estas nuevas identificaciones, son 38 las personas desaparecidas halladas e identificadas en La Perla.
“Después de 50 años la tierra nos los empieza a devolver. Son 38 identidades que vuelven a las familias. Encontrarlos es como una caricia al alma en estos tiempos tan duros”, expresó Sebastián Soulier, hijo de Juan Carlos, en rueda de prensa.
Tras el retorno de la democracia en 1983, el Estado argentino asumió la responsabilidad de juzgar a los responsables de los crímenes, pero no puso el mismo empeño en buscar los cuerpos de las víctimas. A eso se sumó la negativa de los militares a brindar información sobre su paradero.
Desde 1984, cuando el EAAF empezó a participar en las excavaciones en todo el país a pedido de las familias de desaparecidos, la institución ha localizado más de 1.600 cuerpos, de los cuales poco más de la mitad fueron identificados.
FUENTE: AP