En una escena que recuerda al niño neerlandés de ficción que heroicamente tapona con el dedo un agujero en un dique, estos hombres buscan grietas en las célebres defensas de contención del agua de los Países Bajos —una nación que tiene una parte debajo del nivel del mar—, causadas por la sequía que azota Europa y que ha favorecido intensos incendios forestales en Francia y España, y ha provocado que los ríos Danubio y Rin registren niveles mínimos históricos.
A diferencia de la solución rudimentaria en el relato del siglo XIX de la autora estadounidense Mary Mapes Dodge, las modernas patrullas de vigilancia de diques registran los posibles problemas derivados de la sequía en una app y mandan la información a las autoridades, que entonces pueden realizar reparaciones con rapidez.
En los Países Bajos y en la vecina Alemania, los buques de carga que navegan por el Rin y sus afluentes se han visto obligados a transportar mucha menos mercancía para evitar encallar en canales de navegación poco profundos. Los agricultores, sujetos a restricciones de riego para sus cultivos, advierten que esta temporada las cosechas de fruta serán menores y los precios, más altos.
Además, la sequía ha provocado que algunas casas flotantes queden sobre el lecho arenoso del río.
Inspección de los diques en busca de posibles daños Peter van Duijvendijk es responsable de defensa contra inundaciones en la corporación de aguas Schieland en de Krimpenerwaard, una de las 21 organizaciones de este tipo que operan en los Países Bajos y que son responsables, entre otras cosas, del control de inundaciones.
Cuenta con un equipo de 140 voluntarios encargados de inspeccionar unos 100 kilómetros (60 millas) de diques y de informar sobre cualquier problema que descubran. Hasta ahora, en este verano seco no han detectado problemas graves, pero se mantienen alerta y probablemente seguirán así hasta el otoño.
Los voluntarios “son nuestros ojos y oídos en el dique”, le dijo Van Duijvendijk a The Associated Press.
Al igual que muchos diques del interior, la barrera situada en los campos agrícolas cercanos a la pequeña localidad de Waddinxveen, al este de La Haya, está compuesta de turba, un material que necesita estar húmedo para ser lo suficientemente fuerte para contener el agua. Este dique se encuentra en uno de los puntos más bajos de los Países Bajos, a unos 5 metros (16 pies) por debajo del nivel del mar.
“Debido a que (el ambiente) está tan seco ahora mismo, la turba pierde humedad y, por ello, se debilita”, explicó Van Duijvendijk. “Si la turba se debilita, existe el riesgo de que el agua fluya a través del dique y se filtre hacia el pólder”, término utilizado para referirse a las tierras ganadas al mar.
Transporte de mercancías, obstaculizado por el bajo nivel de los ríos Los principales ríos de Europa sufren una falta de caudal.
En Colonia, Alemania, la gente camina por tramos del lecho seco del Rin, una vía fluvial fundamental para el transporte de mercancías en Europa.
Recientemente, el nivel del agua del Rin en Colonia cayó por debajo del mínimo histórico registrado en octubre de 2018. Marcel Beck, responsable de los puertos de Neuss, Düsseldorf y Colonia, en el oeste de Alemania, en RheinCargo —una empresa de transporte portuario y de mercancías—, dijo que estos niveles ya tienen un “impacto devastador” en la navegación.
“Un barco que normalmente transportaría entre 2.000 y 2.500 toneladas de carga ahora sólo puede llevar 400, o tal vez 600 toneladas, dependiendo del diseño del barco”, expuso. “Esto supone una carga enorme en la totalidad de la cadena de transporte, que debe reorganizar todo para, a pesar de ello, llevar las mercancías al interior”.
En la ciudad neerlandesa de Nimega, en el este del país, una bicicleta y un carrito de supermercado oxidados han quedado al descubierto en el lecho seco del río Waal —el principal brazo neerlandés del río Rin—, y las casas flotantes están ahora prácticamente varadas en seco debido al descenso del nivel del agua.
Frans Schilte ha observado que, en los últimos años, los periodos estivales de bajo nivel de agua se han prolongado más. Antes duraban un mes, pero “ahora son como tres meses”, refirió.
Su barco, con casco de acero, descansa en este momento sobre el lecho arenoso del río.
“Está un poco desnivelado. No es un gran problema”, agregó Schilte, quien describe la sequía como “el efecto negativo del cambio climático”.
Los niveles del agua son un dilema para los Países Bajos Casi un tercio del territorio de los Países Bajos se encuentra debajo del nivel del mar, por lo que el país debe mantener un delicado equilibrio entre prevenir las inundaciones invernales y garantizar tener suficiente agua para los cultivos y los canales durante el verano.
“A lo largo del año disponemos de agua suficiente en los Países Bajos. No hay escasez”, explicó Vince Kaandorp, hidrólogo de aguas subterráneas de Deltares, un instituto de investigación neerlandés independiente que se especializa en el ámbito del agua.
“Pero, claro, no está distribuida de manera uniforme a lo largo de las estaciones”, agregó. “En invierno drenamos el agua rápidamente porque queremos mantener secos nuestros pies y no queremos agua en los terrenos. ¿Cómo garantizar que ese proceso se realice lentamente con el fin de darle tiempo al agua para que se filtre en el suelo?”
Tales medidas no tienen por qué ser de alta tecnología, señaló Kaandorp. Añadir algo tan sencillo como un seto cerca de un río hace que el flujo del agua sea más lento y le da tiempo para penetrar profundamente la tierra. Las autoridades estudian cómo convertir el suelo en “esponja” para retener mejor el agua durante todo el año.
Las zonas bajas del oeste de los Países Bajos, que son terrenos ganados al mar, sufren cada vez más problemas de salinidad durante las sequías, lo que representa un problema para los agricultores que cultivan frutas y verduras en esos suelos fértiles. Las autoridades hídricas, las cuales intentan mantener un suministro adecuado de agua dulce, han prohibido a los agricultores de algunas regiones bombear agua de los canales para irrigar sus cultivos.
“Es un año extremadamente difícil para los productores”, expresó en un comunicado John Kusters, presidente de la Organización de Productores de Fruta de los Países Bajos.
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Los periodistas de The Associated Press Ahmad Seir, en Nimega, Países Bajos; Daniel Niemann, en Colonia, Alemania; y Stefanie Dazio, en Berlín, contribuyeron a este despacho.
FUENTE: AP