El director Rodrigo García la describe como una doctora “exitosa, de cierta edad, muy vividora, muy arriesgada”, pero no quiere encasillarla por su discapacidad y, más bien, a través de ella busca desmantelar ideas preconcebidas.
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Rodrigo García y Paulina Dávila rompen esquemas con la serie “Santita”
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — María José Cano es una ginecóloga reconocida de Tijuana, en la frontera norte de México, y la conocemos atendiendo un parto de emergencia en un campamento de migrantes; también es una mujer en silla de ruedas que desafía estereotipos en la serie de Netflix “Santita”.
“Esa especie de santidad que a veces se le proyecta a la gente que tiene una discapacidad”, señaló García en entrevista por videollamada desde Toronto a propósito del estreno del miércoles de su primera serie tras largometrajes como “Las locuras” y “Four Good Days” (“Cuatro días más”).
Los guionistas Luis Cámara y Gabrielle Galanter se encargaron de crear todo un universo para María José, quien es conocida por su apodo de “Santita” y es interpretada por la actriz colombiana Paulina Dávila.
Años antes, Santita se atrevió a dejar en el altar a su novio Alejandro, a quien da vida Gael García Bernal. Pero la vida de ambos se vuelve a cruzar cuando Cecilia, la ahora esposa de él, interpretada por Ilse Salas, acude a su consultorio ginecológico para buscar su ayuda.
A su vez, Santita no ha dejado de tener sentimientos por Alejandro, pero ya está en una relación con el médico Mauricio (Erik Hayser).
No todo es romance, también le gusta apostar en el hipódromo y las peleas de gallos. Tampoco tiene problemas en pedir prestado a desconocidos y la relación con su familia es bastante complicada.
Para Dávila esta es su primera interpretación protagónica como un personaje en silla de ruedas.
“Es su vehículo para interactuar con el mundo, pero ella es mucho más que su silla”, dijo Dávila. Es “una mujer inusual, también imperfecta”.
La producción contó con la asesoría de la activista Maryangel García-Ramos, fundadora de Mujeres Mexicanas con Discapacidad y líder de diversidad en la universidad Tec de Monterrey. García-Ramos también usa silla de ruedas.
La preparación de Dávila incluyó entrenamiento con la silla, natación, patinaje, así como aproximarse a temas de discapacidad y política social durante meses previos al rodaje.
La falta de rampas y otros problemas de accesibilidad en ciudades de Latinoamérica como la Ciudad de México, así como la inseguridad y discriminación que enfrentan las mujeres con discapacidad, también son abordados en la serie.
“Me hizo tener una mirada nueva ante el mundo que antes no tenía. Y eso es un cambio profundo y es algo que se queda conmigo”, dijo Dávila.
Algo que caracteriza a la serie es que no busca infantilizar o romantizar a las personas con discapacidad. Su historia nos muestra un lado mucho más complejo y profundo, en el que hay claroscuros en su personalidad.
“Yo pienso que justamente el atractivo mayor de Santita es que no busca ser correcta y que no busca ni ser santa, es verdaderamente genuina y auténtica”, dijo Dávila. “Ella vive por su propia ley y yo creo que eso es muy refrescante, como un personaje que no pide perdón ni permiso”.
FUENTE: AP
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