Esto ha mejorado aún más su posición para cerrar el estrecho al transporte marítimo saudí, al que han estado atacando desde finales de julio. Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el océano y, desde allí, con los mayores compradores de crudo saudí en Asia.
Hasta ahora, Arabia Saudí ha parecido reacia a lanzar una gran campaña militar contra los hutíes, por temor a provocar ataques aún mayores de los rebeldes contra su infraestructura petrolera y a verse arrastrada de nuevo a una guerra civil total en Yemen, su vecino del sur.
Pero, a medida que continúan los ataques hutíes, el reino enfrenta una posible decisión entre intensificar su respuesta militar o buscar una solución diplomática.
El portavoz militar saudí, el mayor general Turki al-Malki, indicó que sus fuerzas de defensa aérea interceptaron y destruyeron un dron el martes por la noche antes de que ingresara al espacio aéreo sobre La Meca, la ciudad más sagrada del islam. Es el lugar de nacimiento del profeta Mahoma, donde los musulmanes creen que recibió por primera vez las revelaciones divinas del Corán, y donde se encuentra la Kaaba, la estructura negra con forma de cubo hacia la que los musulmanes de todo el mundo miran cinco veces al día para rezar.
La seguridad de la ciudad santa es “una línea roja”, afirmó, y añadió que las fuerzas saudíes no dudarán en actuar contra “conductas hostiles y terroristas”.
Los hutíes negaron haber disparado drones hacia La Meca.
El aliado más importante de los saudíes, Estados Unidos, ha sido impredecible y a veces poco fiable. Su presidente, Donald Trump, parece reacio a ampliar una guerra en Oriente Medio ya impopular y estancada antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre. Emiratos Árabes Unidos, que formaba parte de la coalición liderada por Riad contra los hutíes, se ha retirado de la guerra tras los conflictos entre sus aliados en Yemen y los de Arabia Saudí.
El embajador de Yemen ante Naciones Unidas, Abdullah Al-Saadi, dijo al Consejo de Seguridad el martes que las fuerzas armadas yemeníes se están reagrupando y recuperando el control, pero pidió que se haga cumplir el embargo de armas de la ONU a los hutíes y que se condene la escalada.
Preguntó “si la comunidad internacional aceptará que una de las vías más importantes del mundo para el comercio y la energía se convierta en una carta de chantaje en manos de un grupo terrorista transnacional”.
Egipto también se ha visto perjudicado por la campaña hutí Los ataques hutíes contra el transporte marítimo en el mar Rojo durante la guerra en Gaza provocaron una disminución del tráfico por el canal de Suez, lo que mermó los ingresos de Egipto. Durante la guerra con Irán, Arabia Saudí redirigió sus exportaciones de petróleo a través del mar Rojo, y gran parte de ellas pasaba por el canal de Suez o por un oleoducto egipcio entre el mar Rojo y el Mediterráneo. Pero el cierre del oleoducto Este-Oeste probablemente reducirá considerablemente o pondrá fin a esos envíos durante semanas.
Hay límites a la ayuda que Egipto puede brindar.
“No creo que MBS quiera tropas de El Cairo, algo que sabe que sería una petición muy difícil”, dijo el analista H.A. Hellyer, refiriéndose al príncipe heredero saudí por sus iniciales.
En cambio, El Cairo puede dar a los saudíes respaldo político entre las naciones árabes para cualquier medida que adopten contra los hutíes, agregó Hellyer, investigador principal del Center for American Progress.
“Existe un consenso internacional genuino de que no se puede permitir que los hutíes mantengan como rehén un punto de estrangulamiento como Bab el-Mandeb”, apuntó. Pero algunos países se muestran cautos a la hora de trabajar con Arabia Saudí por experiencias pasadas en Yemen.
La coalición que el príncipe Mohammed armó por primera vez para enfrentar a los rebeldes en 2015 se desmoronó en gran medida hace años debido a disputas internas y faccionalismo.
“MBS es plenamente consciente de esto e intentará dejar claro que hay un plan mucho mejor para avanzar”, dijo Hellyer. “Todo depende de cuántos se convenzan”.
Los combates empujan a Yemen de vuelta a la guerra civil Los avances hutíes han infligido duras derrotas a los aliados de Arabia Saudí en Yemen, incluido su gobierno reconocido internacionalmente, y han reavivado una guerra que se había calmado luego de la tregua de 2022.
Los enfrentamientos entre los hutíes y las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí han matado a más de 500 personas solo en la última semana, y a cerca de 200 más la anterior, informó la Organización Mundial de la Salud. Los combates también han desplazado a casi 94.000 personas.
Save the Children indicó que al menos 117 civiles murieron entre el 1 de agosto y el 9 de septiembre, incluidos 19 menores. En la primera semana de septiembre, 43 niños fallecieron o resultaron heridos, la cifra semanal de víctimas más alta registrada por el grupo en un año, señaló.
“Los niños están pagando una vez más el precio más alto de algunas de las violencias más graves que el país ha visto en años”, declaró la directora de la ONG en Yemen, Rishana Haniffa.
Anees al Asbahi, portavoz del Ministerio de Salud controlado por los hutíes, dijo el martes que ataques aéreos saudíes se cobraron la vida de tres personas, entre las que había dos menores, en la provincia de Taiz. The Associated Press no pudo verificar de manera independiente la afirmación.
Los hutíes controlan la capital, Saná, y el norte y el oeste del país, donde vive la mayor parte de la población. El gobierno y sus aliados —una mezcla de milicias— controlan el sur y el este, incluido el principal puerto, Adén, y los campos petroleros yemeníes.
Arabia Saudí encabezó durante años una campaña de bombardeos aéreos contra los hutíes desde 2015, pero sus aliados lograron pocos avances sobre el terreno. El conflicto mató a unas 150.000 personas, según estimaciones, y en ocasiones dejó a Yemen al borde de la hambruna.
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Las periodistas de The Associated Press Edith M. Lederer en Naciones Unidas y Hannah Schoenbaum en Salt Lake City, Utah, contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP