La aerolínea bandera belga, Brussels Airlines, anunció la cancelación de unos 50 de sus vuelos con destino o salida en el aeropuerto internacional de Zaventem.
La huelga, derivada de una disputa por pensiones y plantilla, era una amenaza planteada desde hace meses, pero el paro comenzó el martes por la tarde sin previo aviso cuando los controladores dijeron estar enfermos y no poder trabajar.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo condenó la iniciativa, que describió como "una patada en los dientes para todo el personal de aerolíneas y aeropuerto que ha trabajado tan duro para reconectar a Bruselas con el mundo tras el espantoso ataque terrorista de hace apenas tres semanas".
