Todos viajaban en una Ford Econoline propiedad de Professional Ocean Service Corp.
En total había siete trabajadores dentro del vehículo.
Cinco murieron.
Los otros dos sobrevivieron.
Terminaban una dura jornada limpiando aviones
Los trabajadores habían pasado el día realizando una labor esencial pero poco visible dentro de la industria aérea.
Professional Ocean Service limpia y desinfecta tanto el interior como el exterior de aeronaves privadas y comerciales, además de realizar otros trabajos en las cabinas.
Estas cuadrillas suelen trasladarse en furgonetas de un avión a otro y trabajan bajo una fuerte presión de tiempo para acondicionar las aeronaves antes de su siguiente operación.
Ese domingo, los siete empleados ya terminaban su jornada cuando ocurrió el impacto.
Yoel Rodríguez Naranjo llevaba 14 años trabajando por su familia
Yoel Rodríguez Naranjo, de 53 años, había llegado desde Cuba a Estados Unidos en 2011.
Durante aproximadamente 14 años desempeñó diferentes trabajos para sostener a su familia.
El domingo comenzó su turno alrededor de las 6:00 de la mañana y debía terminar a las 3:00 de la tarde.
Rodríguez Naranjo conducía la furgoneta en el momento del accidente, según los abogados de su familia.
Cuando no llegó a casa, su esposa, Yaraisi Santiso Morejón, comenzó a escribirle mensajes.
No respondía.
Después encontró en las noticias las primeras informaciones sobre el accidente.
Su familia presentó una demanda por muerte por negligencia
Este miércoles, la familia de Rodríguez Naranjo presentó una demanda por muerte por negligencia relacionada con el accidente.
La acción legal señala a Amazon, 21 Air y a los pilotos del carguero, según AP y CBS Miami.
La presentación de la demanda no establece responsabilidad legal por sí misma.
La NTSB continúa investigando las circunstancias y todavía no ha emitido una determinación final sobre la causa probable del accidente.
Rolando Alemán León tenía planes de comenzar una nueva etapa
Rolando Alemán León, de 55 años, era natural de Cienfuegos.
Había comenzado a trabajar para la compañía de limpieza en enero.
Personas que lo conocieron lo describieron como un hombre serio, respetuoso y muy cercano a su familia.
Una antigua arrendadora declaró a Local 10 que Alemán León se había mudado apenas unas dos semanas antes del accidente.
Su muerte sorprendió a familiares y vecinos que esperaban verlo continuar construyendo una nueva etapa de su vida en Estados Unidos.
Javierkys Reyes Quevedo soñaba con reencontrarse con su hija
Javierkys Reyes Quevedo, de 47 años, había emigrado desde Guanabacoa, La Habana.
Según los testimonios familiares recopilados tras su muerte, mantenía fuertes vínculos con sus seres queridos en Cuba y ayudaba económicamente a su familia.
Estaba además entre los trabajadores que aquel domingo habían terminado su jornada y regresaban juntos cuando el avión apareció fuera de la pista.
Julio Pineda, “el mago” del vecindario
Julio C. Pineda, de 75 años, era el mayor de las cinco víctimas.
Vecinos lo recordaron como una persona alegre y generosa.
Onel Gómez Manzo, quien vivía cerca de él, contó que Pineda acostumbraba incluso a llevar frutas para su hijo.
La noticia de su muerte le resultaba difícil de creer.
Pineda era conocido además por contar chistes y realizar trucos de magia, según testimonios de personas cercanas.
Carlos Acosta Fajardo tenía 53 años
La quinta víctima fue Carlos Acosta Fajardo, de 53 años.
Su familia lo describió tras la tragedia como un esposo, hijo, amigo y compañero de trabajo profundamente querido.
Al igual que los otros cuatro fallecidos, su vida estaba ligada a una labor que prácticamente pasa inadvertida para los millones de pasajeros que utilizan cada año el aeropuerto de Miami.
“Son personas: padres, abuelos, tíos”
La presidenta de Professional Ocean Service Corp., Janette Suárez, pidió que los fallecidos no sean recordados simplemente como integrantes de una cuadrilla de limpieza.
La empresa había señalado previamente:
“Nuestros empleados son mucho más que las personas que trabajan a nuestro lado cada día; son familia y son profundamente queridos”.
La compañía expresó sus condolencias y aseguró que acompañará a las familias afectadas.
La furgoneta llevaba siete trabajadores
El Boeing 767 impactó la Ford Econoline en la que viajaban los siete empleados.
El carguero había llegado desde San Juan, Puerto Rico, y sobrepasó la pista durante el aterrizaje.
La aeronave recorrió aproximadamente 1.300 pies —unos 396 metros— más allá del final de la pista, golpeando equipos aeroportuarios y posteriormente la furgoneta.
Después atravesó una cerca perimetral y alcanzó otro vehículo fuera del aeropuerto.
Los cinco muertos estaban dentro de la van
Uno de los elementos que inicialmente generó confusión quedó posteriormente confirmado por las autoridades:
las cinco víctimas mortales estaban dentro de la furgoneta de limpieza.
Ninguna de las personas a bordo del Boeing murió.
Los dos pilotos sobrevivieron.
El dato explica cómo un accidente protagonizado por un avión exclusivamente de carga terminó provocando cinco muertes.
Dos compañeros sobrevivieron
Los otros dos trabajadores que viajaban en la Ford Econoline consiguieron sobrevivir.
Fueron identificados como Ridoel Averhoff Díaz, de 32 años, y Roosevelt Sebastian Perdomo Torres, de 36.
Ambos permanecían hospitalizados después del accidente, según las actualizaciones de las autoridades.
También resultó gravemente herido el conductor de otro vehículo alcanzado por el Boeing fuera del perímetro aeroportuario.
La NTSB investiga los últimos segundos del aterrizaje
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte recuperó el registrador de datos de vuelo y el registrador de voz de cabina.
La información preliminar indica que los investigadores están analizando si la tripulación intentó abortar tardíamente un aterrizaje inestable.
AP reportó que los datos iniciales apuntan a un posible intento de go-around cuando ya quedaba poco espacio disponible.
Eso todavía no constituye la conclusión definitiva sobre la causa.
Investigan por qué el Boeing no consiguió detenerse
Los investigadores deberán reconstruir el punto exacto en el que la aeronave tocó tierra y analizar su velocidad, configuración, sistemas de frenado y condiciones meteorológicas.
También examinarán las decisiones tomadas dentro de la cabina.
La NTSB analiza además el hecho de que el Aeropuerto Internacional de Miami no tuviera un sistema EMAS en esa pista, aunque la instalación cumplía los requisitos de seguridad establecidos por la FAA.
Una tragedia detrás de un trabajo prácticamente invisible
La muerte de los cinco cubanos también ha puesto el foco sobre quienes trabajan detrás de las operaciones comerciales de los aeropuertos.
Las cuadrillas de limpieza deben entrar en las aeronaves después de desembarcar los pasajeros y trabajar rápidamente antes del siguiente vuelo.
Transportan equipos, limpian baños, retiran basura, desinfectan superficies y acondicionan las cabinas bajo estrictos límites de tiempo.
Son trabajadores que millones de pasajeros raramente ven.
Cinco historias de inmigración truncadas en segundos
Los cinco habían llegado a Estados Unidos desde Cuba en diferentes momentos.
Algunos llevaban décadas en el país.
Otros continuaban ayudando a familiares en la Isla.
Habían construido hogares, criado hijos, trabajado en múltiples empleos y hecho planes para el futuro.
El domingo simplemente estaban terminando su jornada.
Un Boeing 767 que no consiguió detenerse dentro de la pista convirtió ese viaje de regreso a casa en una tragedia.
La investigación apenas comienza
La NTSB continuará entrevistando a la tripulación, controladores aéreos y otras personas relacionadas con la operación.
El organismo también analizará las cajas negras y los restos de la aeronave.
Una investigación definitiva puede tardar meses o incluso más de un año.
Por ahora, la causa continúa oficialmente bajo investigación.
Pero la dimensión humana de la tragedia ya está clara.
Cinco cubanos que habían reconstruido sus vidas en Estados Unidos salieron a trabajar el domingo al Aeropuerto Internacional de Miami.
Terminaron su turno.
Subieron juntos a una furgoneta para regresar a casa.
Ninguno de los cinco volvió.