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Iraní-estadounidenses viven con inquietud tras amenazas de Trump a Irán y un frágil alto el fuego

Zainab Haider conducía el martes de regreso a casa después del trabajo con sus dos hijos pequeños mientras pensaba en qué podría derivar el plazo que el presidente Donald Trump había fijado para que Irán cediera a las exigencias de Estados Unidos. ¿Sus familiares en Irán estarían a salvo o serían borrados del mapa?

Sus emociones eran abrumadoras y oscilaban entre la ansiedad y el miedo, e incluso la soledad, mientras otros parecían seguir con su vida con normalidad pese a lo que podía ser una catástrofe inminente. Al final, Trump no cumplió su amenaza de que “toda una civilización morirá esta noche”, y en su lugar aceptó un alto el fuego de dos semanas en la guerra.

Fue otro momento convulso para Haider y para los cientos de miles de iraníes que viven en Estados Unidos y que han sido empujados a un estado aparentemente constante de incertidumbre sobre el futuro de Irán y de sus familiares y amigos que aún viven allí.

Para muchos, el tono del discurso más reciente sobre el conflicto ha consumido sus pensamientos, y a menudo les impide avanzar en el trabajo o concentrarse en cualquier otra cosa. Algunos protestan contra la guerra, mientras otros se guardan su opinión sobre lo que ocurre en su país de origen, observando con ansiedad y preguntándose qué podría deparar el futuro.

Haider estuvo entre quienes protestaron el miércoles en Austin, Texas, para pedir el fin de la guerra. También se realizaron concentraciones en Nueva York, Boston, Chicago, Los Ángeles y otras ciudades.

Además de pronunciarse contra la guerra, Haider cree que movilizarse generará “el tipo de presión que hace más difícil que Trump vuelva a esa postura agresiva”.

“Es un país enorme”, expresó sobre Irán. “Trump nunca va a poder derrotarlo ni borrarlo, pero sí es posible causar daño. Es posible hacer algo que afecte a millones de personas, a millones de vidas”.

Haider, planificadora municipal y organizadora de la Coalición Austin por Palestina, comentó que escuchar a Trump plantear un ultimátum así fue aterrador.

No apoya un cambio de régimen, al señalar que eso era algo que debía resolver el pueblo iraní, no Estados Unidos. Aun así, quería alzar la voz aunque llegó a Estados Unidos desde Pakistán con sus padres cuando era niña. Conserva recuerdos de las panaderías del vecindario y de las tiendas de jugos que solía visitar con su madre y con sus vecinos.

La iraní-estadounidense Sheila Amir dijo que las publicaciones de Trump en redes sociales le dieron miedo en varios aspectos.

Su primera preocupación era por sus familiares iraníes. No ha podido confirmar que estén bien en la última semana, en medio de un apagón de internet que ha cubierto al país.

Pero la escritora, radicada en Carolina del Norte, señaló que también le inquietaba que una escalada de la guerra pudiera poner en riesgo a sus familiares en Estados Unidos que están en el ejército. Su deber, afirmó, es “servir y proteger a los Estados Unidos de América”, no destruir al pueblo de Irán.

Incluso quienes respaldan los ataques de Estados Unidos que debilitan directamente al gobierno iraní están teniendo dificultades para asimilar las amenazas más recientes contra civiles.

En las últimas semanas, Roya Rastegar ha tenido muchas conversaciones difíciles con su familia sobre el conflicto. Rastegar y su esposa son iraní-estadounidenses. Rastegar contó que personas de su familia han sido asesinadas por el gobierno iraní en las décadas transcurridas desde que la República Islámica llegó al poder, y que la mayoría de la familia de su esposa sigue en el país.

Rastegar, cineasta y cofundadora de una organización sin fines de lucro a favor de la democracia llamada Iranian Diaspora Collective, dijo que los cambios de rumbo frecuentes han hecho más difícil explicar el conflicto a sus hijos.

“Es muy difícil aferrarse a la idea de que no sabemos qué va a pasar”, manifestó.

Rastegar dijo que la guerra ha planteado un dilema moral imposible. Le preocupa profundamente que la intensificación de los ataques contra Irán pueda causar aún más daño a los civiles. Pero también cree que desescalar la guerra sin desmantelar la República Islámica supondrá el mayor riesgo para los iraníes dentro del país, que seguirían enfrentando una represión severa y mortal.

“Da verdaderas náuseas pensar en mi gente atrapada entre un régimen que todavía los está matando y un gobierno —el de Estados Unidos— que está lanzando este tipo de amenazas”, dijo Rastegar.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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