Rocha Moya anunció su regreso a la gobernación en un mensaje en su cuenta de X en el que sostuvo que la Fiscalía General de México indicó que “no existen los mínimos elementos de prueba que sustenten nuestra participación en conducta penal alguna, o sea, no he cometido ningún delito”.
El proceso contra el gobernador de Sinaloa desató una fuerte controversia en México que afectó al partido gobernante Morena y a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien salió en defensa de Rocha Moya y señaló a Estados Unidos de interferir en los asuntos internos de México.
“Hoy regreso al ejercicio de mi responsabilidad como gobernador de Sinaloa con la frente limpia y en alto y con la fuerza de la verdad de nuestro lado”, añadió el dirigente oficialista al asegurar que las “acusaciones falsas” que le hicieron tenían “motivaciones políticas e injerencistas de la ultraderecha nacional y extranjera”.
La fiscalía de Nueva York hizo pública a fines de abril una acusación por tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas contra Rocha Moya y otros nueve funcionarios mexicanos entre los que se incluyen el alcalde de la ciudad de Culiacán —que también se separó temporalmente del cargo—, un senador oficialista, un fiscal y el exsecretario de Seguridad de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, quien semanas después se entregó a las autoridades estadounidenses.
En la acusación se señaló a los 10 funcionarios activos y retirados de ayudar al Cártel de Sinaloa a introducir fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina a Estados Unidos.
La Fiscalía General de México refutó la solicitud de detención de los 10 funcionarios y pidió a Estados Unidos la entrega de pruebas, que hasta el momento no se ha concretado.