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Gary Woodland habla del estrés postraumático tras una lesión cerebral y su regreso triunfal

AUGUSTA, Georgia, EE.UU. (AP) — Gary Woodland disputaba los últimos nueve hoyos del Houston Open hace un par de semanas, un torneo que finalmente ganó para asegurar su regreso al Masters, cuando el excampeón del Abierto de Estados Unidos empezó a sentir lo que describió como “hipervigilancia”.

“Luché durante los últimos 10 hoyos, pensando que la gente intentaba matarme”, reveló Woodland el martes.

No es broma. De hecho, todo lo contrario: es una poderosa confesión sobre sus dificultades con la salud mental, y una que espera que ayude a otras personas que lidian con trauma, ansiedad y trastorno de estrés postraumático en sus propias vidas.

La agitación interna que Woodland siente incluso en Augusta National, uno de los lugares más bucólicos del mundo, surgió tras un escaneo que descubrió una lesión en su cerebro que le estaba provocando miedos infundados a morir. En septiembre de 2023, escribió cartas a su esposa y a sus hijos por si algo salía mal, y luego se sometió a una cirugía para extirpar la mayor parte posible.

El procedimiento implicó abrir un orificio del tamaño de una pelota de béisbol en un costado de su cabeza, pero resultó exitoso. Woodland volvió al campo en enero de 2024, recuperando la forma poco a poco y superando suficientes cortes como para mantenerse motivado.

Al año siguiente, terminó segundo en el Abierto de Houston y este año superó el episodio de hipervigilancia del viernes y cerró el domingo con un 67, tres bajo par, para imponerse por cinco golpes a Nicolai Hojgaard.

Sin embargo, pocos saben que Woodland sigue luchando. El estrés postraumático lo había dejado incapacitado hasta el punto de correr a los baños para derrumbarse en llanto, y siempre sentía como si la gente fuera tras él; uno de los síntomas es un estado elevado de sensibilidad sensorial, que hace que el sistema nervioso se mantenga continuamente en guardia.

“Esa noche hablé con la seguridad del Tour (PGA)”, comentó Woodland sobre aquel viernes en el Abierto de Houston, “y les conté por lo que estaba pasando, y cada vez que levantaba la vista el fin de semana, mi equipo de seguridad estaba detrás de mí. Cada vez que me sobresaltaba el fin de semana, me daba la vuelta —el año pasado no hablé con la seguridad del Tour. Peleé con esto por mi cuenta. Fue horrible".

“¿Darme la vuelta y saber que estoy a salvo, tener a alguien ahí conmigo? Es la única razón por la que gané hace dos semanas”.

Bueno, no exactamente la única razón.

La velocidad de bola de Woodland fue de 196 mph en un golpe de salida, una buena señal de que había regresado la fuerza que lo ayudó a conquistar el Abierto de Estados Unidos de 2019. Su juego con los hierros fue sublime y su juego corto, aún mejor, camino a terminar con 21 bajo par, lo que le dio a Woodland su primera victoria desde su único major y el quinto triunfo de su carrera.

“Vivimos en un mundo en el que, como hombres y especialmente como atleta, bajas la cabeza y lo aguantas. Lo he hecho toda mi vida”, manifestó Woodland. “Esta, sinceramente, es una batalla que no puedo librar solo. Lo intenté, y no estaba funcionando”.

Así que Woodland buscó ayuda. Y lo ha ayudado de manera inconmensurable.

Woodland, que nunca ha sido de pensar en sí mismo, se dio cuenta rápidamente de que sus dificultades también podrían ayudar a alguien más. Por eso hizo pública su diagnosis de estrés postraumático en una entrevista con Golf Channel, y por eso fue tan abierto el martes en el Masters.

“En el mundo en el que vivimos, hablar de algo que llamarías una debilidad es difícil”, explicó, “pero hablar de ello y cómo me siento después me hizo mucho más fuerte. No sabía que soltar esta batalla me iba a hacer más fuerte, y lo ha hecho. Me siento mucho más fuerte ahora que hace tres semanas, se lo puedo asegurar”.

Esta semana quizá será una prueba aún más dura para Woodland. Es seguro que más personas lo seguirán por Augusta National después de su victoria en Houston, y la cercanía de los aficionados con los jugadores —especialmente en las salidas— puede ser de apenas unos pocos pies.

La Gira de la PGA ha trabajado con el Masters para proporcionar la seguridad que Woodland necesita para sentirse a salvo.

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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes

FUENTE: AP

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