La embarcación había estado anclada en Guam desde el 27 de marzo, mientras sus 4.800 tripulantes pasaban por cuarentena. Más de 1.000 de ellos fueron diagnosticados con COVID-19 en ese periodo.
“Se siente grandioso volver al mar”, dijo el contraalmirante Stu Baker, comandante de la compañía de ataque 9, en un comunicado. “Tener al Theodore Roosevelt y al Destacamento Aéreo 11 un paso más cerca de retomar sus misiones en el Indo-Pacífico es un enorme logro para la tripulación”.
En una entrevista con The Associated Press desde el portaaviones a principios de la semana, el capitán de la Marina Carlos Sardiello dijo que el buque navegará con una tripulación reducida de alrededor de 3.000 elementos, dejando en tierra a unos 1.800 marinos que permanecen en cuarentena o cuidan de aquellos que lo están. Entre los elementos en cuarentena se incluye a 14 que recientemente arrojaron positivo a la presencia del virus nuevamente, apenas unos días después de recibir permiso para volver a la embarcación.
La desconcertante reaparición de COVID-19 entre los marinos se suma a las dificultades para que la tripulación recupere la salud, y genera dudas sobre la calidad de las pruebas de diagnóstico y qué tanto tiempo los marinos podrían permanecer infectados o en etapa de contagio.
La embarcación planea realizar operaciones requeridas durante alrededor de dos semanas, incluyendo una recertificación de la plataforma de despegue y del escuadrón de combate, con despegues y aterrizajes en el portaaviones. El buque volverá entonces a Guam para recoger a los tripulantes saludables. Si todo sale bien, partirá a realizar operaciones antes de iniciar el camino rumbo a casa en San Diego.