“Somos un país con una herida abierta. Ninguno de nosotros puede dar la espalda”, dijo Biden en un breve discurso.
El precandidato demócrata a la presidencia ha construido su campaña en torno a la promesa de sanar “el alma de la nación” y ahora tiene la oportunidad de intentarlo.
Biden dijo que habló con la familia de George Floyd, el afroestadounidense que falleció en Minneapolis esta semana luego de que un policía blanco lo inmovilizó colocando la rodilla sobre su cuello. El fallecimiento de Floyd desató violentas protestas en la ciudad y en otras partes del país.
El exvicepresidente dijo que ahora “no era el momento de tuits incendiarios. No es momento de incitar a la violencia”.
“Este es el momento de un liderazgo real”, manifestó.
Eso fue una referencia a Trump, quien al principio condenó las acciones de la policía en Minneapolis. Pero luego advirtió en internet que los manifestantes podrían ser baleados, provocando que Twitter marcara su publicación como que glorificaba la violencia.
La acción de Twitter aumentó las tensiones entre la Casa Blanca y la red social, luego de que hace unos días marco unos tuits del presidente con una advertencia de verificación de datos.
FUENTE: Associated Press

