Convertida ahora en uno de los principales productores mundiales de interceptores, Ucrania ofrece esa experiencia a Estados Unidos y a sus socios del Golfo para la guerra en Oriente Medio, con la esperanza de recibir a cambio armamento de alta gama que no puede fabricar en su propio territorio.
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Destructores ucranianos de drones Shahed atraen el interés de EEUU y países del Golfo
KIEV, Ucrania (AP) — Mientras la guerra en Oriente Medio pone bajo presión las reservas de misiles de Estados Unidos, Ucrania espera convertir una innovación de tiempos de guerra —interceptores de bajo costo diseñados para derribar drones de ataque rusos— en una ventaja geopolítica.
Cuando Rusia lanzó su invasión a gran escala hace cuatro años, la industria armamentística nacional de Ucrania era pobre. Obligada a innovar para sobrevivir, desde entonces ha construido un sector de defensa de rápido crecimiento centrado en drones de bajo costo, algunos de ellos, diseñados específicamente para contrarrestar drones Shahed de estilo iraní, del tipo que Rusia ahora lanza por cientos.
Estados Unidos solicitó recientemente “apoyo específico” contra los Shahed de diseño iraní en Oriente Medio, lo que llevó a Zelenskyy a ordenar el despliegue de equipos y expertos ucranianos, aunque los detalles siguen siendo clasificados.
La guerra en Ucrania comenzó en 2022, y Kiev prohibió las exportaciones de armas. Pero ahora, fabricantes ucranianos de drones interceptores de bajo costo afirman que Estados Unidos y varios países del Golfo estarían interesados.
Aunque otros países pueden fabricar drones interceptores, Ucrania tiene el único sistema producido en masa y ya probado en combate, afirmó Oleh Katkov, editor en jefe de Defense Express. “Hay una enorme diferencia entre un sistema producido en masa, demostrado que funciona en combate real, y algo que otros solo prometen desarrollar... Es como vender la casa, no solo los ladrillos”, expresó.
Si la cooperación con los socios tiene éxito, Ucrania podría emerger como un nuevo actor en la guerra moderna, aunque sigue sin estar claro si su industria puede escalar para cumplir esa ambición o expandirse a mercados globales sin poner en riesgo su propia defensa.
El aumento del interés desde Oriente Medio se produce mientras los países del Golfo agotan sus reservas de costosos misiles Patriot, que han usado para derribar los Shahed iraníes, significativamente más baratos.
Un dron Shahed de diseño iraní cuesta aproximadamente 30.000 dólares, mientras que un solo misil interceptor del sistema de defensa aérea Patriot, fabricado en Estados Unidos, cuesta millones.
Lockheed Martin señaló en un comunicado que produjo un récord de 600 interceptores PAC-3 MSE para baterías Patriot durante todo 2025. Zelenskyy sostuvo el jueves que naciones de Oriente Medio gastaron más de 800 de esos misiles en apenas tres días —más de los que Ucrania ha mantenido en reserva durante toda la guerra de cuatro años.
Para contrarrestar los Shahed, Kiev desarrolló drones interceptores de bajo costo con un precio aproximado de 1.000 a 2.000 dólares, y llevó los sistemas del prototipo a la producción en masa en cuestión de meses en 2025.
Pero Ucrania nunca desarrolló una defensa contra misiles balísticos. Por eso, asegurar la obtención de misiles Patriot sigue siendo un desafío de vida o muerte para Kiev.
En este contexto, Zelenskyy propone a los socios un “intercambio”. “Nuestro mensaje es muy simple”, afirmó. “Nos gustaría, discretamente... recibir los misiles Patriot de los que tenemos un déficit, y darles una cantidad correspondiente de interceptores”.
Pese al optimismo de Zelenskyy, algunos analistas advierten que entrar en el mercado global de armas no es tan simple como firmar un contrato.
“El comercio de armas es un asunto increíblemente sutil y sensible”, comentó Yevhen Mahda, director ejecutivo del Instituto de Política Mundial, con sede en Kiev. Es un mercado dominado por Estados Unidos, indicó, y advirtió que es “ingenuo” esperar que los mercados se abran simplemente porque Ucrania tiene una historia convincente. “Requiere un juego diplomático duro y calculado”.
Recientemente, autoridades ucranianas han empezado a debatir activamente un cambio: pasar de la congelación de las exportaciones de armas en tiempos de guerra a un mercado regulado por el Estado, aunque sigue sin estar claro cuándo o cómo se pondría en marcha ese sistema.
“Necesitamos más que declaraciones presidenciales. Necesitamos acción”, manifestó Mahda. “¿Cómo podemos hablar de exportaciones si oficialmente aún no estamos vendiendo nada?”
Estados Unidos y países del Golfo, entre los que están Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Arabia Saudí y Qatar, han solicitado repetidamente los drones interceptores producidos en Ucrania, según tres productores ucranianos de armas.
Hasta el momento, ni Estados Unidos ni los países del Golfo han respondido a una solicitud de comentarios de The Associated Press.
“Estamos listos para compartirlos, y queremos compartirlos”, declaró Marco Kushnir, portavoz de General Cherry, un fabricante ucraniano de armas que produce uno de los drones interceptores con mejor desempeño para abatir Shahed en el país.
Kushnir señaló que la decisión, en última instancia, depende del gobierno y de Zelenskyy, pero que la empresa quiere ayudar a sus socios y podría estar lista para hacerlo en cuestión de días. Añadió que tienen la capacidad de producir “decenas de miles” de interceptores al mes.
Actualmente, Ucrania tiene un excedente de drones interceptores, y los fabricantes afirman que podrían producir decenas de miles más sin poner en riesgo las defensas del país. El mayor desafío, dicen, es entrenar a los operadores e integrar los drones con sistemas de radar que puedan detectar objetivos a larga distancia.
Varias empresas ucranianas ya han desplegado sistemas eficaces. El interceptor “Bullet” de General Cherry, desarrollado a finales de 2025, ha derribado varios cientos de drones Shahed, según Kushnir, el portavoz. Otro modelo, el P1-Sun impreso en 3D de Skyfall, cuesta alrededor de 1.000 dólares y puede alcanzar velocidades de más de 300 kilómetros (186 millas) por hora, con una capacidad de producción de hasta 50.000 drones al mes, indicó un portavoz de la empresa.
Pero mientras el marco legal para el armamento sigue en el limbo, el activo más valioso de Ucrania es la experiencia humana. Zelenskyy ha reiterado muchas veces que su país está listo para enviar instructores que puedan enseñar a usar los interceptores.
Suministrar los drones no será un problema, afirmó Andrii Taganskyi, director del área Camera Business en Odd Systems, que suministra cámaras para drones interceptores fabricados por otra empresa ucraniana, Wild Hornets. Pero entrenar a operadores extranjeros para manejar el sistema y adaptar las tácticas será esencial, agregó.
Los drones interceptores no son un producto independiente y deben integrarse en un sistema más amplio de radares que pueda detectar y seguir objetivos entrantes, explicó Taganskyi. Aunque algunos modelos están parcialmente automatizados, los fabricantes dicen que los operadores requieren entrenamiento para utilizarlos de manera eficaz.
“Esta es una herramienta que requiere entrenamiento”, dijo Oleh Katkov. “Y la experiencia real, comprobada —no solo en el papel— existe únicamente en Ucrania”.
La disposición de Kiev a enviar a sus especialistas al extranjero supone un importante sacrificio estratégico por el impacto en las propias capacidades de defensa aérea de Ucrania. Con el constante aluvión de drones desde Rusia, cada soldado entrenado es un activo vital.
“No tenemos un excedente de personal militar en el frente”, afirmó Katkov. “Sin embargo, hay una comprensión clara de que los beneficios de esa cooperación podrían superar con creces los riesgos”.
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Kullab informó desde Nyon, Suiza.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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