La transferencia de poder de Raúl Castro a su hijo, Alejandro Castro Espín, como cabecilla del clan heredero, hacen de este momento uno crucial.
Sanciones con nombres y apellidos para desenmascarar a élite castrista
Las recientes sanciones de la administración Trump generan un escenario muy distinto al de la previa, donde se había bendecido esta transferencia y se empujaba a los cubanos a aceptar la continuidad de la dictadura más larga de este hemisferio.
Sin embargo, consideramos que hay medidas que pueden lanzar mensajes muy directos no solo a la nomenclatura establecida sino a esa nueva red de lealtades en construcción y sobre todo al pueblo cubano.
Las sanciones con nombres y apellidos remarcan que pertenecer a la elite castrista y ser parte de su aparato de violación y corrupción convierte al individuo en un ser apestado y no uno bendecido como venía ocurriendo anteriormente.
El peso no solo legal sino también moral tiene un fuerte impacto en una sociedad que está a la búsqueda de una brújula que le permita enrumbar su futuro y terminar con esta pesadilla.
Familiares directos de altos jerarcas llegan a los Estados Unidos y de forma inmediata montan sus negocios con capitales que no tienen una explicación. Otros se pasean en visitas privadas o invitados por instituciones mostrando que la permisividad de esa nación les permite gozar de la impunidad a pesar de ser los beneficiados directos de tantos abusos y crímenes.
El caso Cuba no es exactamente el de Venezuela, pero las similitudes son muchas partiendo incluso de que, Raúl Castro y su grupo ya cargan con la responsabilidad del desastre de ambas naciones.
FUENTE: martinoticias.com
¿Querés estar informada/o las 24hs?
Suscribite a nuestro Newsletter