El ministro aseguró que Rusia mantiene interés en preservar una conexión aérea estable con Cuba.
“Nos interesa restablecer un servicio aéreo estable entre nuestros países y estamos en contacto permanente con nuestros colegas cubanos”, afirmó.
Pero inmediatamente introdujo la condición fundamental.
“Para reanudar los programas de vuelo a su capacidad anterior, debemos crear condiciones absolutamente estables y seguras para las aerolíneas”.
En términos prácticos, el principal problema sigue siendo el mismo que paralizó los vuelos meses atrás: Cuba no puede garantizar actualmente un abastecimiento estable de combustible de aviación.
Rusia no pone fecha al regreso de los vuelos
Las declaraciones representan una señal de disposición política de Moscú, pero no un anuncio de reanudación inmediata.
Nikitin evitó proporcionar un calendario.
Eso significa que los vuelos dependerán de la capacidad de las autoridades cubanas para recuperar un suministro sostenido de Jet A-1 en sus aeropuertos internacionales.
Hasta que eso ocurra, las compañías rusas no cuentan con las condiciones necesarias para recuperar plenamente sus itinerarios.
La crisis comenzó en febrero
Las conexiones aéreas sufrieron un fuerte golpe en febrero de 2026.
La escasez energética llegó entonces directamente a los aeropuertos cubanos y las autoridades no pudieron garantizar combustible Jet A-1 en nueve terminales internacionales.
La situación afectó instalaciones fundamentales para el turismo como:
La Habana, Varadero y Cayo Coco.
Las compañías rusas comenzaron inmediatamente a modificar sus operaciones.
Rossiya y Nordwind suspendieron sus vuelos
El 11 de febrero, Rossiya y Nordwind interrumpieron sus vuelos regulares hacia Cuba.
Posteriormente, Aeroflot canceló sus operaciones comerciales a partir del 24 de febrero.
El problema no era la falta de pasajeros ni una decisión comercial convencional.
Las aerolíneas necesitaban garantías de que sus aeronaves podrían repostar combustible de manera segura y previsible antes de emprender sus operaciones regulares.
La imposibilidad de garantizarlo convirtió la crisis energética cubana en una crisis de conectividad internacional.
Casi 4.300 turistas rusos tuvieron que ser repatriados
La suspensión ocurrió mientras miles de ciudadanos rusos permanecían de vacaciones en Cuba.
Entre el 13 y el 22 de febrero, las autoridades y aerolíneas organizaron vuelos especiales para sacar de la isla a aproximadamente 4.300 turistas rusos.
Las operaciones extraordinarias permitieron trasladar a viajeros que habían quedado afectados por la interrupción de los servicios regulares.
El episodio tuvo un impacto especialmente negativo para la industria turística cubana, que considera a Rusia uno de sus mercados internacionales estratégicos.
Cuba llegó a admitir: “Ya no tenemos reservas”
La falta de combustible para los aviones no constituye un problema aislado.
Forma parte de una crisis energética mucho más profunda.
En mayo, el ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció públicamente la gravedad de la situación.
“No tenemos absolutamente nada de fueloil, ni absolutamente nada de diésel. Ya no tenemos reservas”, declaró.
La afirmación reflejó hasta qué punto el país había agotado sus inventarios energéticos.
Cuba llevaba meses sin recibir suministros regulares
Los problemas se agravaron después de que la isla dejara de recibir cargamentos regulares de combustible desde finales de 2025.
A finales de marzo, Rusia envió aproximadamente 100.000 toneladas de crudo como parte de su asistencia energética a La Habana.
Sin embargo, ese suministro ofreció únicamente un alivio temporal.
Para comienzos de mayo, el cargamento ya se había agotado.
La economía cubana necesita cantidades mucho mayores y entregas regulares para mantener simultáneamente el transporte, la generación eléctrica, la aviación y otras actividades esenciales.
La falta de combustible también golpea al sistema eléctrico
La misma escasez que mantiene suspendidos los vuelos rusos está detrás de parte de los graves apagones que afectan al país.
Numerosas unidades de generación distribuida han permanecido fuera de servicio simplemente porque no disponen de diésel o fueloil para operar.
Durante agosto, el Sistema Eléctrico Nacional llegó a registrar déficits superiores a los 2.400 MW.
En determinados momentos, más de la mitad de la demanda nacional quedó sin posibilidad de ser cubierta.
Los cortes han superado las 20 horas diarias en numerosas localidades y en determinados territorios se han denunciado interrupciones mucho más prolongadas.
La crisis aérea golpea directamente al turismo cubano
La ausencia de vuelos rusos llega además en uno de los peores momentos para el turismo de Cuba.
El sector ha registrado una fuerte caída de visitantes durante 2026, alejándose nuevamente de los objetivos establecidos por el Gobierno.
La desaparición temporal de las conexiones con Rusia agrava esa tendencia.
Durante los últimos años, Moscú había adquirido una importancia creciente como mercado emisor después de la caída de visitantes procedentes de otros países.
Los turistas rusos tienen además una fuerte presencia en destinos de sol y playa como Varadero y los cayos del norte de Cuba.
Un círculo difícil de romper para La Habana
La situación coloca al Gobierno cubano frente a un problema económico circular.
Cuba necesita turistas para obtener divisas.
Pero necesita combustible para recibir los aviones que transportan esos turistas.
Al mismo tiempo, necesita divisas para comprar el combustible que permitiría normalizar los vuelos.
La falta de hidrocarburos afecta simultáneamente al turismo, transporte, generación eléctrica y actividad productiva, reduciendo todavía más la capacidad del país para generar ingresos.
Rusia coloca ahora la responsabilidad sobre Cuba
Las declaraciones de Nikitin dejan clara la posición de Moscú.
Rusia afirma que está preparada para recuperar las conexiones, pero considera que corresponde a Cuba crear las condiciones necesarias para que las aerolíneas puedan operar con seguridad.
La condición no parece negociable: debe existir combustible suficiente y un suministro previsible.
No basta con garantizar queroseno para un vuelo puntual.
Las compañías necesitan saber que podrán mantener sus itinerarios durante semanas y meses sin riesgo de quedar atrapadas por una nueva interrupción.
Sin combustible no habrá normalización
La declaración del ministro ruso resume así uno de los efectos más visibles de la crisis energética cubana.
La falta de combustible ya no significa solamente apagones o dificultades de transporte terrestre.
Ha llegado al punto de interrumpir conexiones aéreas internacionales y obligar a uno de los principales aliados políticos de La Habana a mantener suspendidos sus vuelos regulares.
Moscú asegura que quiere regresar.
Pero no proporciona una fecha porque la decisión depende de una condición que Cuba todavía no puede garantizar plenamente.
Cuando haya queroseno de aviación de manera estable, Rusia asegura que sus vuelos podrán regresar. Hasta entonces, las conexiones regulares seguirán esperando en tierra.