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Lo que no deben olvidar los cubanos

La edición del Granma del pasado martes publicó un nuevo texto del Eterno Líder de la Revolución Cubana, en su ya habitual columna "Artículo de Fidel". Esta vez se trata de sus comentarios sobre el editorial "Tiempo de Acabar el Embargo a Cuba", aparecido en The New York Times.

El texto de Fidel Castro, titulado "Lo que no podrá olvidarse nunca", consiste en 18 párrafos del artículo publicado en The New York Times y 8 aportados por el Comandante, de los cuales cuatro se refieren a la desigual batalla librada por el Ejército Rebelde contra el de Fulgencio Batista, pero resultan necesarios para explicar "el ánimo con que leí el mencionado artículo del periódico norteamericano", afirma.

Sin embargo, los lectores cubanos debemos agradecer la publicación de "Lo que no podrá olvidarse nunca". Nuestro acceso a internet continúa siendo escaso a pesar de las salas de navegación abiertas en todo el país, cuyos precios aún resultan prohibitivos para la mayor parte de la población; quienes acuden a estas salas usan principalmente el servicio de correo electrónico, tres veces más barato que internet. Por tanto, son remotas nuestras posibilidades de leer un editorial como el publicado en The New York Times. Y, gracias a que Fidel Castro lo usó como tema de uno de sus textos, podemos leerlo al menos los fragmentos considerados esenciales por el Eterno Líder.

Aunque el editorial del diario estadounidense expone una serie de motivos para poner fin al embargo, el Gobierno cubano no queda bien parado. No se incluyen (al menos por lo que muestran los fragmentos seleccionados) las nacionalizaciones de compañías norteamericanas por parte del "Gobierno revolucionario" sin las debidas compensaciones, que condujeron a la imposición del embargo por el gobierno de EEUU, pero se afirma que "El régimen de los Castro ha usado dicho embargo para excusar sus fallas y ha mantenido a su pueblo bastante aislado del resto del mundo". Esto hace más que comprensible que el artículo aparezca en nuestra prensa acompañado de comentarios. El Eterno Líder, principal implicado en la acusación anterior, no puede quedarse cruzado de brazos ante esas palabras. Quedaban por ver entonces sus argumentos ante esa y otras acusaciones como "El gobierno autoritario sigue acosando disidentes...", "muchos aún temen las repercusiones de hablar francamente y exigir mayores derechos", "el control que ejerce el Estado sobre la vida de los Cubanos". Nada.

El Comandante se limita a acotar que la declaración "La Habana aún no ha explicado la sospechosa muerte del activista político Oswaldo Payá" es "una acusación calumniosa y gratuita". Pero no desmiente que el embargo ha sido una excusa para sus errores en la dirección del país y para aislarnos del resto del mundo, ni que los disidentes sean reprimidos. O acosados, que es el término usado en The New York Times.

A pesar de que ya muchos cubanos, no necesariamente opositores, comienzan a ver el embargo como un subterfugio de nuestro gobierno para justificar su fracaso, y la represión ha sido suficientemente documentada como para que él pueda negarla, pareciera que a estas alturas del partido a Fidel Castro no le importa qué argumentos se usen contra el embargo, mientras se le critique.

Como es costumbre, siempre que aparece en la prensa un artículo suyo, este fue leído, íntegramente, varias veces durante el día por radio y televisión, incluyendo la Mesa Redonda. Pero sucedió algo curioso durante su lectura en el Noticiero Nacional de Televisión: se hizo una selección entre los fragmentos ya seleccionados por el Eterno Líder del editorial de The New York Times, de la que se excluyeron las acusaciones al régimen.

Pero lo que según Fidel Castro no podrá olvidarse nunca es que Fulgencio Batista asaltó el poder el 10 de marzo de 1952, 62 años atrás. Y tiene razón. Los cubanos no debemos olvidar que aquel tirano violó la Constitución de 1940 (que Fidel Castro prometió restaurar y nunca lo hizo) e implantó una dictadura sangrienta (aunque no eliminó la libertad de prensa). ¿Cuál habría sido el destino de nuestro país sin aquel golpe de Estado? Quizás, Fidel Castro con su carisma habría logrado acceder a la presidencia en algún momento, mediante elecciones democráticas, pero no eternizarse en el poder ni arrebatar todas las libertades que arrebató al pueblo cubano, tras derrocar la dictadura de Batista.

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