SIGINT —signals intelligence— comprende la recopilación e interpretación de señales electrónicas y comunicaciones para obtener información de inteligencia.
Este tipo de instalación puede utilizar antenas y otros sistemas para interceptar comunicaciones, localizar transmisiones y monitorear actividad electrónica, aérea o marítima.
Washington no identificó públicamente cuáles serían las tres instalaciones operadas por China.
¿Bases militares o centros de espionaje? La diferencia clave
La respuesta de Fernández de Cossío se refiere específicamente a la inexistencia de “bases militares extranjeras”.
Pero las acusaciones estadounidenses se concentran principalmente en otra categoría: instalaciones de recopilación de inteligencia.
El informe del Departamento de Estado aborda por separado la posibilidad de que en algún momento pueda establecerse una instalación del Ejército Popular de Liberación chino en Cuba.
Sin embargo, no sostiene que semejante base haya sido ya construida o aprobada.
Por tanto, las dos afirmaciones no son necesariamente equivalentes: La Habana niega bases militares chinas, mientras Washington sostiene que Pekín participa en operaciones de inteligencia de señales desde territorio cubano.
Washington asegura que aumentó el personal chino y ruso
El informe estadounidense agrega que China y Rusia habrían incrementado considerablemente desde 2023 el número de integrantes de inteligencia destinados a instalaciones cubanas.
Según Washington, algunos de estos centros funcionarían conjuntamente con los servicios de inteligencia de La Habana.
Evaluaciones estadounidenses citadas previamente por The Wall Street Journal describieron las instalaciones de escucha existentes en Cuba como algunas de las más importantes utilizadas por Moscú y Pekín fuera de sus propios territorios.
La proximidad geográfica constituye el elemento estratégico fundamental.
Desde Cuba pueden observarse diferentes tipos de actividad en el sureste estadounidense, una región donde existen importantes instalaciones militares, bases aéreas, puertos y centros espaciales.
EEUU reconoció desde 2023 una presencia china de inteligencia
La controversia no comenzó con la actual administración.
En junio de 2023, durante el Gobierno de Joe Biden, el entonces secretario de Estado Antony Blinken reconoció que China había mejorado sus capacidades de recopilación de inteligencia en Cuba desde 2019.
La declaración llegó después de una polémica generada por informaciones de The Wall Street Journal sobre un supuesto acuerdo entre La Habana y Pekín para establecer un nuevo centro de espionaje.
La Administración Biden cuestionó inicialmente aspectos de aquella información, pero posteriormente reconoció que China mantenía desde años anteriores capacidades de inteligencia en Cuba.
Imágenes satelitales muestran instalaciones de gran tamaño
Una investigación del Center for Strategic and International Studies (CSIS) utilizó imágenes satelitales y fuentes abiertas para identificar varias instalaciones cubanas con características compatibles con operaciones de inteligencia de señales.
Los cuatro lugares señalados fueron:
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Bejucal
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Wajay
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Calabazar
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El Salao
Los investigadores documentaron grandes antenas parabólicas, edificios especializados, perímetros de seguridad y nuevas construcciones.
Bejucal, una de las instalaciones bajo mayor vigilancia
El complejo de Bejucal, ubicado al sur de La Habana, es uno de los sitios que más atención ha recibido.
Según el análisis del CSIS, constituye la mayor instalación SIGINT activa examinada por sus investigadores.
Imágenes posteriores mostraron además nuevas construcciones, incluida una matriz circular de aproximadamente 175 metros de diámetro con 19 antenas.
Una infraestructura de este tipo podría mejorar la capacidad para localizar y rastrear determinadas señales relacionadas con actividad aérea y marítima.
Wajay y Calabazar también aparecen bajo la lupa
La instalación de Wajay posee alrededor de una docena de antenas de diferentes tamaños y orientaciones, según las imágenes analizadas.
En Calabazar, los investigadores identificaron más de una docena de antenas parabólicas y otros equipos compatibles con operaciones de recopilación de señales.
Las características físicas permiten establecer que son instalaciones de comunicaciones o inteligencia, pero las imágenes satelitales por sí solas no permiten determinar quién recibe la información recopilada ni qué país opera cada equipo.
El Salao, a unas 40 millas de Guantánamo
Otro sitio que despertó especial interés fue El Salao, situado al este de Santiago de Cuba.
La instalación se encuentra a unas 40 millas de la Base Naval estadounidense de Guantánamo.
Allí, el CSIS documentó la construcción de una gran matriz circular de antenas potencialmente capaz de localizar transmisiones de radio a grandes distancias.
Trabajos posteriores parecían haberse ralentizado o detenido.
Su proximidad a Guantánamo explica buena parte del interés estratégico estadounidense.
CSIS introduce una cautela fundamental
Pese a las características de estas instalaciones, el propio centro de estudios estadounidense reconoce una limitación importante.
En información disponible públicamente y no clasificada, no existe una prueba concluyente que permita vincular directamente a China con cada uno de esos sitios.
Esta precisión es esencial.
Las imágenes satelitales pueden demostrar la existencia y evolución de las instalaciones, pero no prueban por sí mismas quién las opera o qué acuerdos de inteligencia existen detrás de ellas.
Las afirmaciones sobre participación china proceden principalmente de funcionarios e informes del Gobierno estadounidense.
China también rechaza las acusaciones
Pekín ha rechazado las acusaciones estadounidenses y sostiene que su relación con Cuba es transparente.
El portavoz de la Cancillería china Lin Jian calificó los señalamientos como parte de una campaña de “calumnias y difamación”.
China, sin embargo, tampoco ha respondido públicamente con detalle sobre si tiene acceso a instalaciones específicas de inteligencia en Cuba.
Pekín insiste en que Washington utiliza estas acusaciones para justificar su política de presión sobre La Habana.
EEUU sancionó al agregado militar cubano en China
La controversia ha tenido también consecuencias políticas.
El pasado 6 de agosto, Estados Unidos sancionó a Waldo Pérez Cortés, coronel del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y agregado militar cubano en Pekín.
Washington lo acusó de participar en la adquisición y traslado desde China hacia Cuba de equipos relacionados con actividades militares.
El Departamento de Estado no detalló públicamente qué equipos habrían sido adquiridos ni qué compañías participaron en las operaciones.
Pérez Cortés fue sancionado junto con otros funcionarios y entidades vinculados al aparato militar cubano.
La Habana mantiene la misma negativa desde 2023
Fernández de Cossío ya había negado en 2023 que existiera un acuerdo para establecer una base de espionaje china en Cuba.
El canciller Bruno Rodríguez reiteró posteriormente que en la isla no existen bases militares chinas.
La posición oficial no ha cambiado.
Lo que La Habana no ha explicado públicamente con el mismo nivel de detalle es qué funciones desempeñan actualmente instalaciones como Bejucal, Wajay, Calabazar y El Salao, ni qué grado de acceso podría tener China a sus equipos o a la información obtenida.
Una disputa que adquiere mayor peso en plena tensión con Washington
La controversia ocurre mientras Estados Unidos incrementa sus propias operaciones de vigilancia alrededor de Cuba.
Durante 2026 se han documentado vuelos de aeronaves como el MQ-4C Triton, P-8A Poseidon y RC-135 Rivet Joint, mientras Washington ha reforzado su presencia militar y de inteligencia en el Caribe.
Al mismo tiempo, la administración Trump ha endurecido las sanciones contra entidades y funcionarios cubanos y acusa al Gobierno de permitir que adversarios estratégicos de Estados Unidos amplíen sus operaciones a pocas millas de Florida.
En ese contexto, las supuestas instalaciones chinas se han convertido en uno de los asuntos más sensibles de la confrontación.
La disputa permanece abierta: La Habana niega que existan bases militares extranjeras; Washington asegura que China mantiene una presencia activa de recopilación de inteligencia en Cuba; y las imágenes satelitales confirman la existencia y expansión de instalaciones SIGINT, aunque las fuentes abiertas no permiten demostrar de forma concluyente el nivel exacto de participación china en cada una de ellas.