Cinco minutos después, aproximadamente a las 1:57 p.m., se produjo otra afectación desde Matanzas hasta Guantánamo.
Según la información divulgada por la UNE, este segundo evento estuvo relacionado con el disparo de una sección de la línea de transmisión de 220 kilovoltios Matanzas-Cienfuegos.
La combinación de ambos eventos terminó dejando el sistema nacional completamente desconectado.
Cuba queda nuevamente en apagón nacional
Una desconexión total del SEN supone que las diferentes regiones dejan de operar como una única red eléctrica interconectada.
El impacto alcanza potencialmente a los aproximadamente nueve millones de habitantes de la Isla, aunque determinados servicios esenciales pueden continuar funcionando mediante sistemas propios de emergencia o generación independiente.
La recuperación tampoco significa simplemente encender nuevamente todas las centrales.
Los técnicos deben crear y estabilizar microsistemas, energizar líneas, incorporar unidades generadoras y posteriormente volver a interconectar progresivamente las diferentes regiones del país.
La causa definitiva todavía está bajo investigación
Aunque la UNE identificó el disparo de la línea Matanzas-Cienfuegos durante una de las desconexiones parciales, las autoridades no habían establecido inicialmente si ese evento fue por sí solo la causa técnica del colapso completo.
El primer comunicado fue explícito:
la causa estaba siendo investigada.
Por ello, resulta prematuro atribuir el apagón nacional exclusivamente a una avería específica mientras la Unión Eléctrica no publique el análisis técnico correspondiente.
El sistema ya estaba operando al límite antes del colapso
La desconexión llegó durante una jornada que ya había comenzado con una situación crítica.
La UNE había pronosticado para este viernes una afectación máxima de aproximadamente 2.007 MW durante el horario pico nocturno.
El sistema contaba en horas de la mañana con unos 1.113 MW disponibles, frente a una demanda considerablemente superior.
El servicio eléctrico había permanecido afectado por déficit de capacidad durante las 24 horas del jueves y los apagones continuaron durante toda la madrugada del viernes.
Es decir, Cuba no pasó de un sistema funcionando normalmente a un apagón nacional.
La red ya operaba bajo una enorme presión antes de desconectarse por completo.
Más de 2.000 MW de déficit previstos para este viernes
Para el horario de mayor consumo, la UNE estimaba una disponibilidad de alrededor de 1.273 MW frente a una demanda máxima prevista de aproximadamente 3.210 MW.
La afectación calculada alcanzaba los 2.007 MW.
Estas cifras muestran que, incluso si no hubiera ocurrido la desconexión total, una parte considerable del país habría permanecido sin electricidad debido al déficit de generación.
La Habana ya sufría fuertes apagones
La capital tampoco llegó al colapso nacional con un servicio normal.
Antes de la caída del SEN, La Habana registraba cientos de megavatios afectados y numerosos circuitos fuera de servicio.
En diferentes zonas de Cuba, los apagones se han extendido durante decenas de horas.
AFP reportó que en las últimas semanas se habían producido cortes superiores a 30 horas en La Habana y de más de 60 horas consecutivas en otras provincias.
El séptimo apagón nacional del año según AP y AFP
Los recuentos publicados este viernes por Associated Press, AFP e Infobae identifican el episodio como el séptimo apagón nacional registrado en Cuba durante 2026.
AFP lo sitúa además como el duodécimo colapso nacional desde finales de 2024.
Algunos medios independientes cubanos lo contabilizan como el octavo del año debido a diferencias en la clasificación de determinadas desconexiones ocurridas durante procesos de recuperación.
La diferencia explica por qué circulan ambos números.
En agosto hubo dos apagones nacionales en menos de 24 horas
Los antecedentes inmediatos muestran la fragilidad de la red.
A comienzos de agosto, Cuba sufrió dos apagones nacionales en menos de 24 horas.
Una de las nuevas caídas ocurrió cuando el sistema todavía estaba intentando recuperarse del colapso anterior.
Una oscilación volvió entonces a provocar la pérdida de la red nacional.
El episodio mostró uno de los principales riesgos del proceso de recuperación: un SEN parcialmente reconstruido puede permanecer extremadamente vulnerable a nuevas perturbaciones.
Una infraestructura envejecida y con escaso margen
Los apagones nacionales se producen sobre un sistema con problemas estructurales acumulados durante décadas.
Buena parte de las centrales termoeléctricas cubanas tiene varias décadas de explotación y requiere frecuentes reparaciones.
Las averías se combinan con dificultades para obtener piezas de repuesto, mantenimiento insuficiente y falta de combustible.
Reuters identifica precisamente el envejecimiento de la infraestructura y la persistente escasez de combustible entre los factores que mantienen bajo fuerte presión a la red eléctrica cubana.
La crisis del combustible agrava la generación
A los problemas técnicos se añade una severa restricción energética.
Cuba depende de combustible importado tanto para determinadas centrales como para numerosos motores y generadores distribuidos.
Durante 2026, esa disponibilidad se ha reducido.
La Habana responsabiliza en gran medida a las restricciones estadounidenses por la dificultad para obtener petróleo y financiamiento internacional.
Washington sostiene, en cambio, que la crisis tiene raíces en décadas de mala gestión, falta de inversión y deterioro de la infraestructura.
AP señala que las restricciones energéticas estadounidenses han agravado durante este año una red que ya enfrentaba graves problemas estructurales.
Las termoeléctricas continúan acumulando averías
Uno de los símbolos de la crisis es la central termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas.
Se trata de una de las unidades más importantes del sistema cubano y su entrada o salida tiene un impacto significativo sobre la disponibilidad nacional.
La infraestructura termoeléctrica del país funciona con un margen muy reducido: cuando varias unidades salen simultáneamente por averías o mantenimiento, la capacidad disponible puede quedar miles de megavatios por debajo de la demanda.
Eso obliga a programar apagones incluso cuando el SEN permanece técnicamente interconectado.
Un apagón nacional también golpea el agua y las comunicaciones
Las consecuencias de una caída total van más allá de la iluminación de hogares.
La electricidad es necesaria para:
bombear y distribuir agua,
mantener telecomunicaciones,
conservar alimentos,
operar instalaciones comerciales,
mantener determinados servicios sanitarios
y garantizar parte del transporte y la actividad productiva.
AFP señaló que los prolongados apagones están afectando también el abastecimiento de agua y las telecomunicaciones.
¿Cuánto puede tardar la recuperación?
La UNE no ofreció inicialmente una estimación sobre cuánto tiempo necesitaría para reconstruir el sistema.
La recuperación después de una desconexión nacional puede extenderse durante horas y sufrir retrocesos.
El procedimiento suele comenzar mediante pequeños microsistemas eléctricos, alimentados por unidades capaces de arrancar y sostener determinadas áreas.
Posteriormente se incorporan centrales de mayor capacidad y se intenta unir progresivamente las diferentes regiones.
Una falla durante ese proceso puede provocar otra desconexión.
Restablecer el SEN no significa terminar con los apagones
Existe además una diferencia fundamental entre:
reconectar el sistema nacional
y
tener electricidad suficiente para abastecer a toda la población.
Aunque la UNE consiga interconectar nuevamente el país, el déficit de generación continúa.
Con una afectación prevista superior a 2.000 MW antes del colapso, millones de cubanos pueden continuar enfrentando cortes prolongados incluso después de que el SEN vuelva a sincronizarse.
Cuba vuelve a cero en medio de su peor crisis energética
La desconexión de este viernes confirma que el problema eléctrico cubano ya no se limita a apagones programados por falta de capacidad.
La estabilidad de la propia red nacional se ha convertido también en un problema recurrente.
El país llegó a este 18 de septiembre con:
más de 2.000 MW de afectación prevista,
centrales fuera de servicio,
escasez de combustible,
apagones prolongados
y una red de transmisión operando bajo fuerte tensión.
Alrededor de las 2:00 p.m., el sistema terminó colapsando por completo.
La UNE trabaja ahora en reconstruir nuevamente la red, mientras investiga qué provocó la secuencia de fallas.
Incluso cuando consiga restablecerla, quedará pendiente el problema de fondo: Cuba continúa sin disponer de generación suficiente para satisfacer su demanda eléctrica.
Información en desarrollo.