Con el Congreso en manos demócratas, la maquinaria migratoria de Trump enfrenta nuevo escrutinio

WASHINGTON (AP) — Después de las abrumadoras victorias demócratas en las elecciones de mitad de mandato de esta semana, los candidatos ganadores hablaron de la necesidad, una vez que asuman el cargo, de frenar la maquinaria de deportaciones masivas del presidente Donald Trump. Algunos sugirieron presentar una nueva visión para la reforma migratoria mientras ambas cámaras del Congreso estén bajo control demócrata.

Los ambiciosos objetivos llegan después de dos años en los que, mientras eran minoría, los demócratas se vieron limitados sobre cuánto podían contrarrestar la intensificada y, en ocasiones, caótica aplicación de las leyes migratorias de Trump. Pero hay límites claros a lo que pueden lograr incluso después de su épica victoria, ya que Trump —quien llegó al poder, en parte, con la promesa de frenar la inmigración— estará en el cargo por otros dos años y mantendrá su poder de veto.

Además, los republicanos han adelantado miles de millones de dólares para la aplicación de las leyes migratorias. Y el principal arquitecto de la agenda migratoria de línea dura del presidente, Stephen Miller, fue ascendido el viernes para convertirse en jefe de despacho de Trump, lo que sugiere que la aplicación de las leyes migratorias quizá no se desacelere pronto.

Este es un vistazo a lo que podría venir para la inmigración después del Día de las Elecciones:

Los demócratas parecen listos para usar el poder de supervisión del Congreso para investigar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). Es probable que esa estrategia conecte con votantes molestos por la manera en que se llevaron a cabo las operaciones de control en lugares como Minneapolis o por los arrestos del ICE de inmigrantes de larga data integrados en la sociedad estadounidense.

El gobierno intensificó la aplicación de las leyes migratorias durante los primeros dos años del segundo mandato de Trump, poniendo en marcha grandes operativos en distintas ciudades y disparar los arrestos. El DHS también recibió críticas por presunta corrupción y uso indebido de los fondos que se le otorgaron para llevar a cabo la agenda migratoria del presidente.

A escala nacional, alrededor de 6 de cada 10 votantes dijeron que las acciones del gobierno de Trump en la aplicación de las leyes migratorias habían “ido demasiado lejos”, según The AP Voter Poll, una encuesta realizada entre más de 100.000 votantes en las elecciones de mitad de mandato. Una proporción similar desaprobó la forma en que el ICE realiza su trabajo. Y cerca de 6 de cada 10 votantes dijeron que los inmigrantes que llegan hoy a Estados Unidos hacen más para “ayudar al país”, mientras que menos de la mitad, alrededor de 4 de cada 10, dijeron que hacen más para “perjudicar al país”.

El representante Robert Garcia, un demócrata del área de Los Ángeles que asumirá el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes y es un destacado crítico de la agenda migratoria de Trump, advirtió al gobierno que “contrate abogados”, y añadió que investigar presuntos abusos en el DHS era una de sus prioridades.

El próximo Congreso “abordará el ataque del gobierno de Trump al Estado de derecho y exigirá que los responsables rindan cuentas”, manifestó el representante de Mississippi Bennie Thompson, el demócrata de mayor rango en el comité de Seguridad Nacional de la Cámara.

Esas investigaciones podrían indagar en asuntos como las compras del DHS de enormes almacenes para retener a inmigrantes arrestados, si el ICE recortó procedimientos al contratar a miles de nuevos agentes de deportación, o las muertes en centros de detención de la agencia.

Garcia y el senador demócrata de Connecticut, Richard Blumenthal, realizaron audiencias paralelas con familiares de personas fallecidas durante operativos de control migratorio, un denunciante que expuso problemas con la capacitación del ICE y ciudadanos estadounidenses atrapados en operativos de control migratorio.

No asistió ningún republicano y los demócratas no pudieron citar a testigos. Ahora sí pueden, lo que abre un nuevo nivel de escrutinio sobre las acciones del gobierno.

La última vez que el Congreso estuvo siquiera cerca de aprobar una reforma migratoria integral fue en 2013. Esa propuesta fue aprobada en el Senado, pero murió en la Cámara.

Los cruces fronterizos que aumentaron durante el gobierno de Biden también contribuyeron a enfriar cualquier entusiasmo demócrata por hablar de legalización para cualquier inmigrante.

Sarah Pierce, directora de política social de Third Way, un centro de estudios de Washington, D.C., dijo que los demócratas necesitan mostrar a los votantes su propia visión sobre inmigración y seguridad fronteriza y no centrarse únicamente en audiencias de supervisión sobre lo ocurrido durante los últimos dos años.

“Deberían apoyarse en la supervisión, pero creo que también necesitan acompañarla con una visión proactiva de cómo debería ser la inmigración en Estados Unidos”, señaló Pierce.

Al menos uno de los nuevos senadores del partido está listo para la discusión. En una entrevista con Fox News después de las elecciones, el senador electo de Texas, James Talarico, habló de la necesidad de aprobar una reforma migratoria integral, incluida una vía hacia la ciudadanía para inmigrantes que han vivido y trabajado ilegalmente en el país durante años.

En la Cámara, el representante de Nuevo México, Gabe Vasquez, señaló los avances demócratas entre los votantes latinos y el mayor número de legisladores latinos que asumirán el cargo el próximo año como razones para que los demócratas no eviten hablar de temas migratorios.

Afirmó que los demócratas deberían encontrar maneras de abordar la inmigración desde la perspectiva de la asequibilidad, un tema central para los votantes. Por ejemplo, podrían enfrentar la escasez de personal creando una nueva categoría de visa para trabajadores que brindan cuidados a niños o a personas mayores.

“Esto no puede ser un tema tabú para los demócratas”, sostuvo Vasquez. “En realidad, podemos reformar nuestro sistema migratorio para bajar los costos para todos los estadounidenses y, al mismo tiempo, darles la oportunidad de tener estatus legal a las personas que están aquí sin documentos o que quieren venir a este país”.

Poco después de las elecciones, Trump dijo estar dispuesto a trabajar con los demócratas en ciertos temas, y destacó la inmigración como uno de ellos. Pero ese tono colaborativo quizá no se refleje en la práctica.

El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, prometió en redes sociales: “Las deportaciones continuarán”. Unos días después, Trump ascendió a Miller para convertirlo en su jefe de despacho.

Activistas por la inmigración y latinos criticaron duramente el ascenso de Miller, calificándolo como un acto de desafío después de que los votantes se expresaran con claridad en las urnas y como una señal de que el presidente continuaría sus políticas migratorias. El senador demócrata de California Alex Padilla, quien ha sido un crítico clave de la agenda migratoria de Trump, dijo que el mandatario optaba por redoblar la apuesta al elegir a Miller y prometió: “Nosotros también lo haremos”.

No está claro si los demócratas y la Casa Blanca encontrarán un punto medio para aprobar leyes migratorias con éxito. Trump estará en el cargo por otros dos años, por lo que puede vetar cualquier legislación demócrata, y los republicanos tienen el dinero y el personal para impulsar la agenda migratoria del mandatario, independientemente de los resultados del martes.

Los republicanos intensificaron la aplicación de las leyes migratorias durante el verano de 2025, con 150.000 millones de dólares destinados a ampliar la capacidad de detención migratoria, terminar el muro fronterizo y contratar a miles de agentes adicionales de deportación. A principios de este año adelantaron la financiación rutinaria del ICE y de la Patrulla Fronteriza para los próximos tres años.

“Mi temor es que la aplicación de la ley se ponga peor. Y el país también verá que el Congreso no tiene muchas herramientas para detener al poder ejecutivo, porque el poder del ejecutivo en inmigración se ha vuelto tan vasto”, señaló Andrea Flores, quien fue asesora de políticas en los gobiernos de Obama y Biden.

Muchos partidarios del gobierno quieren que el Congreso actual, en el poco tiempo que le queda, apruebe leyes que consoliden los avances que el gobierno de Trump dice haber logrado en seguridad fronteriza e inmigración. Advierten que, si no se codifican los cambios a la ley de asilo o se endurecen los requisitos para que los empleadores verifiquen el estatus migratorio de los trabajadores, un gobierno distinto podría revertir rápidamente el nuevo panorama migratorio que Trump ha moldeado.

NumbersUSA, un grupo de defensa que busca restringir la inmigración, tiene un contador en su sitio web que cuenta los días hasta que termine este Congreso, con una advertencia para “hacer permanente la seguridad fronteriza”.

“Si este Congreso saliente no asegura la frontera con legislación duradera”, señaló Jeremy Beck, copresidente de la organización, “entonces este Congreso no habrá estado a la altura del momento”.

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La reportera de The Associated Press Linley Sanders contribuyó a este despacho.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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