El ministro del Interior, César Astudillo, dijo en la televisora local N que la detención del peruano Jhonsson Smit Cruz Torres, 30 años, se produjo tras un trabajo con la policía boliviana, así como con la agencia antidrogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés) y la oficina federal de investigaciones de Estados Unidos (FBI).
La captura ocurre tras un secuestro el domingo en la ciudad peruana de Trujillo de un empresario aurífero y del asesinato de sus cuatro acompañantes. La policía sospecha que el secuestro fue realizado por Los Pulpos. El empresario fue liberado luego por sus captores, pero el crimen elevó críticas contra el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori que ganó las elecciones prometiendo acabar con la delincuencia.
En La Paz, Adrián Álvarez, comandante de la policía de Bolivia, presentó al capturado en conferencia de prensa. Indicó que Cruz —capturado junto a otra persona— fue detenido en un barrio comercial de La Paz y que el peruano se había realizado cirugías plásticas en las cejas, orejas y pómulos para evitar su identificación.
“Es un blanco de alto valor regional”, dijo Álvarez y añadió que Cruz ingresaba de manera temporal a Bolivia y “en el despliegue de sus operaciones regionales en algunos momentos se encontraba en Perú, en Chile, en Argentina o en Bolivia”. Tenía dos pasaportes peruanos y otro boliviano.
El jefe policial boliviano indicó que Cruz será expulsado durante la jornada a Perú. El peruano no tenía armas, pero sí dinero, incluidos 10.000 dólares, y otra cantidad en moneda boliviana y chilena.
Según datos de Perú, Los Pulpos comenzaron a expandirse en Trujillo en la década de 1990. Primero estuvo ligada a pequeños robos, luego a extorsiones a transportistas en una modalidad que décadas después fue imitada por otras bandas y se extendió a todo el Perú. La minería ilegal de oro, un delito más rentable que el narcotráfico, permitió a la organización aumentar su poder de fuego e intimidación, según las autoridades.
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Flores reportó desde La Paz, Bolivia.
FUENTE: AP