Los trabajadores levantaron cuidadosamente los enormes cañones, uno por uno, desde la parte trasera del camión y los trasladaron a su nuevo hogar en el Museo de Historia de Savannah, donde se exhibirán a tiempo para la celebración del 4 de julio, en la que se conmemorará el 250mo aniversario de la fundación del país.
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Cañones perdidos en un río durante la Revolución estadounidense se exhibirán en museo de Georgia
SAVANNAH, Georgia, EE.UU. (AP) — Un museo en la ciudad más antigua de Georgia recibió recientemente un camión cargado de tesoros del periodo más antiguo de la historia de Estados Unidos: 17 cañones que, según los expertos, se hundieron en el río Savannah durante la Revolución estadounidense y permanecieron sin descubrir durante casi 240 años.
“Se ven como nuevos”, dijo Andrea Farmer, arqueóloga del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, que formó parte del equipo que investigó y preservó los cañones. “Prácticamente podrían dispararse si alguien quisiera hacerlo”.
Los artefactos fueron descubiertos en 2021, cuando una draga que extraía sedimentos del lecho del río —parte de un proyecto del Cuerpo de Ingenieros del Ejército para hacer más profundo el canal de navegación del Savannah— recuperó un cañón entre sus mandíbulas metálicas. Poco después, el personal desenterró dos más.
En poco más de un año se recuperaron un total de 19 cañones del lugar, justo río abajo de Savannah, que es donde se fundó Georgia en 1733, la última de las 13 colonias americanas del Reino Unido.
Tras ser recuperados del río, la mayoría de los cañones fueron trasladados fuera de Georgia durante varios años, con el fin de someterlos a trabajos de limpieza y conservación en un laboratorio de Texas.
En un principio, los arqueólogos supusieron que era probable que los cañones fuesen de la guerra de Secesión. No obstante, investigaciones posteriores indicaron que probablemente son casi un siglo más antiguos, y que se hundieron durante los preparativos para el sangriento asedio de Savannah, durante la Revolución estadounidense.
Savannah estaba bajo ocupación británica en el otoño de 1779, cuando los colonos planearon un ataque para retomar la ciudad con la ayuda de sus aliados franceses.
Al ser avistados los barcos franceses con soldados frente a la costa de Georgia, las fuerzas británicas hundieron al menos seis embarcaciones en el río Savannah, aguas abajo de la ciudad, para bloquear el paso de los navíos galos.
La batalla terrestre que siguió fue una de las más sangrientas de la guerra: las fuerzas británicas mataron a casi 300 soldados coloniales y sus aliados, e hirieron a cientos más.
El Museo de Historia de Savannah se encuentra justo al lado del campo de batalla. Recientemente su personal colocó los cañones, que pesan hasta 680 kilogramos (1.500 libras) cada uno, sobre soportes de exhibición especiales que compararon con estantes gigantes para botellas de vino.
Los cañones formarán parte de una nueva exhibición sobre el papel de Savannah en la Revolución estadounidense, cuya inauguración está prevista para el fin de semana del 4 de julio, indicó Samantha Moss, curadora del museo.
“Nuestro gran equipo se ha preparado durante meses, construyendo soportes y planificando cómo exhibir de forma segura estos artefactos tan grandes y especiales”, agregó.
Cada uno de los cañones de hierro emergió del río cubierto por una gruesa costra de lodo y minerales.
Dos se dejaron en ese estado y así serán exhibidos en el museo. Los otros 17 fueron trasladados a la Universidad de Texas A&M, que cuenta con un laboratorio especializado en la conservación de artefactos subacuáticos. Su personal dedicó años a limpiar minuciosamente los grandes cañones, y a recubrirlos con pintura y cera para prevenir la oxidación y la corrosión.
“Muchos de ellos tienen marcas de erosión en los costados debido a anclas o dragado, por lo que presentan algunas cicatrices”, explicó Chris Dostal, profesor de arqueología náutica y director del Laboratorio de Investigación para la Conservación de la Universidad de Texas A&M. “Pero la mayoría lucen excepcionales”.
La mayor parte de los cañones llegaron con tapones de madera que aún sellaban sus ánimas, las cuales permanecían llenas de balas de cañón y cargas de pólvora.
Dostal indicó que la datación por radiocarbono de los tapones de madera los sitúa aproximadamente a finales del siglo XVIII. Su equipo compartió las medidas de los cañones y otros detalles con expertos en Londres, quienes concluyeron que es muy probable que tres de ellos fueran forjados por el ejército británico.
El resto parecía ser de diseño francés, pero no presentaba marcas distintivas. Dostal añadió que sospecha que esos cañones pudieron haber sido fundidos en Estados Unidos, aproximadamente en la época de la guerra.
Otros artefactos encontrados junto a los cañones incluyen fragmentos de anclas y parte de la campana de bronce de un barco, pero al igual que los cañones, ninguno de ellos tenía grabados que indicaran a qué navío pertenecían.
Eso significa que muchos detalles sobre el origen de los cañones aún son un misterio.
“No disponemos de toda la información”, dijo Farmer. “Intentamos reconstruirla de la mejor manera posible”.
FUENTE: AP
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