Si bien las nuevas normas digitales probablemente pondrán a Europa a la cabeza de la represión de la plataforma que imagina Musk, el bloque de 27 naciones tendrá sus propios problemas para obligar a Twitter y otras empresas del internet a acatarlas. La ley solo entra plenamente en vigencia en 2024 y las autoridades de la UE buscan conseguir suficientes empleados para obligar a las grandes empresas tecnológicas a rendir cuentas.
Cambios en Twitter presagian enfrentamiento con Europa
El amplio conjunto de normas conocido como la Ley de Servicios Digitales busca que las plataformas y máquinas de búsqueda se hagan más responsables del discurso de odio, las estafas, la desinformación y otros contenidos ilegales y dañinos. Entrarán en vigor a mediados de 2023 para las empresas más grandes como Google, Facebook y TikTok y se extenderán a todos los servicios digitales al año siguiente.
Esas normas chocarán con los cambios que introdujo Musk en Twitter. Esta semana despidió abruptamente a un grupo de asesores que se ocupaban de problemas tales como el discurso de odio, la explotación de niños y la autolesión, redujo el personal a la mitad y emitió decisiones contradictorias sobre la moderación en el contenido.
“Puede haber muchos cambios en seis meses, pero parece seguro que Twitter será la primera gran prueba para Europa en cuanto a la aplicación de la Ley de Servicios Digitales”, dijo John Albert, de AlgorithmWatch, una ONG con sede en Berlín dedicada a la investigación y a la defensa de derechos.
Musk promueve la “libertad de expresión, no la libertad de alcance”, y dice que quiere disminuir los mensajes negativos y de odio. El multimillonario gerente general de Tesla considera que las normas del bloque son un “concepto sensato a aplicar a nivel mundial”, dijo el jefe de política digital de la UE, Thierry Breton, tras una llamada por video con Musk días atrás.
Otras jurisdicciones están muy retrasadas con respecto a Europa. En Estados Unidos, los cabilderos de Silicon Valley han logrado en gran medida mantener a raya a los legisladores federales, que están divididos políticamente en cuanto a la competencia, la privacidad online, la desinformación y otras cuestiones. Gran Bretaña está elaborando su propia Ley de Seguridad Online, pero se la ha diluido y no se sabe cuándo la aprobarán.
FUENTE: Associated Press
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