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Aficionados iraní-estadounidenses, entre orgullo y protesta ante el Mundial

STONY BROOK, Nueva York, EE.UU. (AP) — Con la clasificación de Irán para el Mundial, Arad Ershad se imaginaba derrochando en vuelos y entradas para asistir a uno de los próximos partidos de primera ronda de la selección en Los Ángeles.

Eso cambió cuando Ershad, un estudiante de posgrado en Nueva York que creció en Teherán, vio cuántos de los jugadores a los que había adorado desde niño no se pronunciaron tras la mortífera represión contra los manifestantes por parte del liderazgo teocrático del país en enero.

“Se siente tan mal que no quiero que tengan éxito. Eran como mis ídolos, mis leyendas”, lamentó durante un reciente partido informal de fútbol en Long Island. “Sé que jugar un Mundial es lo más grande que un futbolista puede lograr en su vida, pero ¿cómo puedes simplemente quedarte en silencio?”

Ershad es uno de muchos fanáticos acérrimos del fútbol en la diáspora iraní con emociones encontradas mientras el Team Melli —el apodo persa de la selección nacional de Irán— se prepara para su séptimo Mundial. Irán tiene previsto iniciar su campaña contra Nueva Zelanda el 15 de junio cerca de Los Ángeles, una región que alberga a la mayor comunidad iraní fuera de Irán, incluidos muchos que huyeron de la Revolución Islámica de 1979.

Algunos ven al equipo masculino como cómplice de blanquear la represión del gobierno iraní y no soportan ver la competencia. Otros planean asistir a los partidos de Irán para mostrar su amor por el país y el deporte, pero llevando pancartas de protesta. Otros más dicen que dejarán la política a un lado y simplemente disfrutarán de ver a Irán competir en el mayor escenario del fútbol.

Todo esto parte de la base de que el equipo realmente participe, algo que funcionarios iraníes pusieron en duda debido a la guerra del país con Estados Unidos e Israel. Dirigentes del fútbol iraní se reunieron recientemente con el presidente de la FIFA, el organismo rector del fútbol internacional, quien ha insistido en que Irán se apegue al calendario.

El equipo iraní a menudo se encuentra incapaz de evitar los asuntos políticos. Antes de un partido reciente en Turquía, los jugadores sostuvieron pequeñas mochilas en homenaje a los niños iraníes que murieron en un ataque con misiles de Estados Unidos contra una escuela primaria, un gesto que, según aficionados iraní-estadounidenses, mostró su lealtad al gobierno y la presión política que este ejerce sobre ellos.

Los atletas iraníes han enfrentado graves consecuencias por pronunciarse. En 2022, un destacado exintegrante de la selección nacional fue arrestado por presuntamente protestar contra el liderazgo del país. Este año, el delantero estrella Sardar Azmoun no fue convocado para los partidos de preparación para el Mundial, según se informó, debido a una publicación en redes sociales que enfureció a las autoridades.

Nader Adeli, quien dirige el equipo de mayores de 60 años del club iraní-estadounidense Arya FC en Los Ángeles, teme que la guerra impida que Irán asista al Mundial.

El mes pasado, el presidente estadounidense Donald Trump desalentó la participación del equipo iraní, al citar preocupaciones de seguridad. En respuesta, Irán pidió trasladar sus partidos a México, que coorganiza el evento junto con Estados Unidos y Canadá, aunque el presidente de la FIFA ha rechazado repetidamente esa posibilidad.

Adeli, quien no ganó la lotería de entradas para asistir a uno de los dos partidos de Irán en el área de Los Ángeles, sostuvo que el Mundial debería ser un momento para disfrutar del deporte sin distracciones externas.

Pero, con la guerra en curso, no cree que el equipo viaje. Y si lo hace, duda que los jugadores puedan concentrarse plenamente en competir.

“El deporte nunca debería convertirse en un asunto político”, manifestó. “Como personas, no tenemos nada contra ningún estadounidense, no tenemos nada contra ningún iraní. Son solo los gobiernos”.

La selección femenina de Irán acaparó titulares el mes pasado cuando varias integrantes no cantaron el himno nacional del país antes de su partido inaugural en la Copa Asiática Femenina en Australia.

Aunque lo cantaron antes de los dos siguientes encuentros de Irán, algunos comentaristas interpretaron su silencio inicial como una protesta contra su gobierno, aunque otros lo vieron como una muestra de duelo por la guerra. El equipo y las jugadoras —dos de las cuales aceptaron ofertas de asilo para permanecer en Australia— no comentaron el asunto.

Shiva Amini, quien antes jugaba en la selección nacional pero ahora vive en la ciudad de Nueva York, está entre los expatriados iraníes que piden al gobierno de Trump que no otorgue visas al equipo masculino para jugar el Mundial.

La jugadora de 36 años, que dejó Irán en 2017 después de ser fotografiada sin pañuelo en la cabeza mientras estaba en Europa, afirmó que muchos iraníes se desencantaron con el equipo masculino durante el Mundial de 2022, cuando los jugadores guardaron silencio mientras Irán se veía sacudido por manifestaciones callejeras por las leyes de uso obligatorio del velo tras la muerte de Mahsa Amini.

“Tenían una gran plataforma y, en lugar de hablar de eso, se reían, estaban tan felices, y sinceramente fue una bofetada en la cara”, expresó. “Así que esos no son la selección nacional de fútbol de Irán. Es la selección nacional del régimen”.

Los pocos jugadores que se han pronunciado pagaron un alto precio, reconoció Amini, incluido Amir Nasr-Azadani, quien enfrenta años tras las rejas por su participación en las protestas de 2022.

Azmoun, el delantero estrella radicado en Dubái que jugó con Irán en los dos últimos Mundiales, no fue elegido para disputar los amistosos de preparación del equipo para el torneo de este año, según se informó, porque publicó en redes sociales una foto suya saludando a líderes políticos de Emiratos Árabes Unidos.

Masoud Ahmadi, un diseñador de interiores de 62 años que juega en Sina FC, otro club de mayores de 60 años compuesto en gran parte por iraní-estadounidenses, dijo que está tratando de conseguir una entrada para ver jugar a Irán. Si lo logra, afirmó que se plantará contra el liderazgo iraní llevando la bandera del león y el sol del país, que es anterior a la Revolución Islámica.

Ahmadi contó que fue detenido en Irán cuando era adolescente antes de huir a pie a Turquía. Estados Unidos le concedió asilo político.

“Definitivamente vamos a alzar la voz”, dijo Ahmadi, quien se siente orgulloso de su herencia iraní pero es crítico del equipo masculino. “Este equipo no es el equipo del pueblo iraní. Este es un equipo del gobierno”.

Sasan Sadri, quien dirige el equipo, señaló que, si consigue una entrada, intentará usar una camiseta que pida un cambio de liderazgo en Irán.

“Como compatriotas, me gusta que lo logren”, comentó. “No apoyo al régimen, pero el fútbol es fútbol”.

En cuanto a Ershad, el estudiante de posgrado en Nueva York, planea apoyar al equipo iraní si el gobierno es derrocado antes de que comience el torneo. Si no, respaldará al equipo del astro Cristiano Ronaldo para que lo gane todo.

“Es muy difícil no alentar a tu selección, pero vamos Portugal”, afirmó.

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Taxin informó desde Irvine, California.

FUENTE: AP

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