ver más

Un museo digital y un recinto comunitario: así será el Centro Presidencial Obama

CHICAGO (AP) — La influencia del expresidente Barack Obama en su museo presidencial es profunda, desde la ubicación en el South Side de Chicago hasta la piedra texturizada que adorna su imponente torre y las sillas de lectura a rayas, semejantes a las de su propia casa.

El Centro Presidencial Obama abre al público el 19 de junio, día en que se conmemora el fin de la esclavitud en Estados Unidos, tras una dedicatoria celebratoria en Chicago con dignatarios. Pero a decenas de miles de personas —amigos y familiares del personal del museo, estudiantes y periodistas— ya se les ha ofrecido un adelanto del sitio de casi 8 hectáreas (20 acres), mientras los equipos dan los últimos toques a las instalaciones artísticas y el paisajismo.

El proyecto, de aproximadamente 850 millones de dólares, abarca los ámbitos político y personal del primer presidente negro del país. Recuerdos de campaña y objetos de la presidencia se exhiben en la torre del museo, a la que se accede con entrada, mientras que los espacios públicos del extenso sitio presentan otras cosas importantes para Obama: una nueva biblioteca, una cancha de baloncesto y un área de picnic con parrillas.

“Este es un espacio seguro para que la gente venga y, sí, reflexione sobre los momentos históricos de esta presidencia y las campañas, pero también para reunirse como comunidad y pensar qué cambio puedes llevar a tu propio vecindario”, declaró a The Associated Press Josh Harris, vicepresidente de participación pública de la Fundación Obama, durante un recorrido reciente.

Este es un vistazo más de cerca a las principales atracciones del lugar, cuya afluencia se prevé en hasta 1 millón de visitantes al año.

El museo presidencial de Obama será el primer museo totalmente digital de su tipo. No habrá documentos oficiales en exhibición. En su lugar, los visitantes vivirán exposiciones de alta tecnología e interactivas que abarcan las campañas, momentos clave de la presidencia de Obama y la vida en la Casa Blanca.

Una de las mayores atracciones es una réplica a tamaño real del Despacho Oval.

En un día reciente, un flujo constante de visitantes, entre los que había varios escolares, recorrió la sala circular, deteniéndose para sentarse detrás del escritorio y posar para fotos. El cajón superior contiene una copia de una carta manuscrita de su predecesor, el presidente George W. Bush, y el querido teléfono BlackBerry de Obama.

“Queremos asegurarnos de que personas de todos los ámbitos de la vida tengan la oportunidad de sentarse detrás del escritorio Resolute”, señaló Harris. “Piensas en las posibilidades: si un joven organizador del South Side de Chicago puede ser presidente, tú también puedes serlo”.

En otras secciones del museo se detallan la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, las políticas de inmigración y momentos más pequeños, como cuando Obama cantó inesperadamente durante un elogio fúnebre en 2015 por quienes murieron en un tiroteo en una iglesia de Carolina del Sur. Una gran pantalla de televisión reproduce un fragmento de Obama cantando “Amazing Grace”.

A lo largo del recorrido hay espacios para la reflexión personal, algo que, según los organizadores del museo, es fundamental.

“Estamos pasando la estafeta e invitando a la gente a llevar el cambio a casa, sea como sea que se defina el cambio, tanto pequeño como grande”, manifestó Louise Bernard, directora del museo.

Cuando Obama promocionó el contenido del museo en su ceremonia de inicio de obras en 2021, pronosticó cuál sería una de las principales atracciones.

“Queremos que este centro sea más que un museo estático o una fuente de investigación de archivo”, bromeó Obama en el lugar. “No será solo una colección de recuerdos de campaña o los vestidos de gala de Michelle, aunque sé que todo el mundo vendrá a verlos”.

Cerca de una docena de atuendos en maniquíes se muestran en vitrinas, entre ellos, un vestido negro y rojo diseñado por Narciso Rodriguez que la ex primera dama usó la noche de las elecciones de 2008 en Chicago.

Los visitantes también tendrán la oportunidad de tocar muestras de las telas, incluido el vestido de noche de malla metálica color oro rosado de Atelier Versace que la ex primera dama llevó en su última cena de Estado en 2016.

El museo está cerca de donde Barack Obama inició su carrera política, enseñó derecho en la Universidad de Chicago y donde vivió la familia. Michelle Obama también creció en el South Side.

Amante del baloncesto de toda la vida, Obama solicitó una cancha de nivel profesional, con paneles de vidrio, para usarse en programas comunitarios.

La ex primera dama diseñó un jardín, donde brotan plantas de lechuga y fresa. También hay parrillas de carbón disponibles para uso público, un elemento que Obama imaginó cuando presentó el plan en reuniones comunitarias hace casi una década.

“El presidente Obama siempre hablaba de lo que sentía al estar en Chicago, y uno de sus momentos memorables fue hacer una parrillada en el parque”, señaló Harris.

Los gustos de diseño de los Obama y su amor por la historia también son evidentes.

El recinto del museo cuenta con decenas de obras de arte hechas por encargo, mientras que varias de sus partes llevan nombres de figuras destacadas. La central “John Lewis Plaza”, nombrada en honor del fallecido congresista y líder de los derechos civiles, está diseñada como un lugar de reunión pública.

Dentro de una nueva sucursal de la Biblioteca Pública de Chicago, un mural de 21 metros (70 pies) representa a figuras literarias, entre ellas, Walt Whitman y James Baldwin. En el centro, Toni Morrison le lee a un niño con una camisa naranja, que representa a un joven Obama.

La sala de lectura presidencial cuenta con miles de libros elegidos por los Obama, que van desde biografías presidenciales hasta éxitos editoriales de ficción. Una de las partes favoritas de Obama son dos sillas de respaldo alto con rayas azules, amarillas y negras. El expresidente las seleccionó como sillas de lectura de primera, similares a las que tiene en casa.

Las entradas cuestan 30 dólares, el precio más alto de cualquier museo o biblioteca presidencial de Estados Unidos. El siguiente en la lista es la Richard Nixon Presidential Library and Museum en California, donde las entradas cuestan 29 dólares.

Los líderes de la Fundación Obama sostienen que los precios están justificados por las instalaciones de última generación.

Las entradas del cercano Griffin Museum of Science and Industry cuestan 25,95 dólares. En el sur de Illinois, las entradas para la Abraham Lincoln Presidential Library and Museum en Springfield cuestan 15 dólares.

Además de días gratuitos y descuentos para residentes de Illinois, funcionarios de la Fundación Obama también argumentan que la mayor parte del recinto es gratuita, y que solo cuatro pisos de la torre del museo requieren entrada.

Cualquiera puede recorrer el sitio, usar el área de juegos, la biblioteca, la colina para deslizarse en trineo o el área de parrillas. El último piso de la torre, que ofrece vistas panorámicas de la tercera ciudad más grande del país, también es gratuito.

“La idea detrás de esta institución, de este campus, era hacerlo accesible para la mayor cantidad de personas posible”, afirmó Harris.

___

Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

¿Querés estar informada/o las 24hs?

Suscribite a nuestro Newsletter

Notas relacionadas

Dejá tu comentario