Los Filis habían armado una remontada improbable tras estar abajo por cuatro carreras en la parte baja de la novena, y Schwarber se disponía a batear contra el cerrador de los Cardenales, Riley O’Brien.
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SUSCRIBITETodo lo que el toletero de Filadelfia Kyle Schwarber pudo hacer fue sonreír mientras evaluaba la situación cuando se dirigía al plato el domingo en la parte baja de la novena entrada de un juego empatado con los Cardenales de San Luis.
Los Filis habían armado una remontada improbable tras estar abajo por cuatro carreras en la parte baja de la novena, y Schwarber se disponía a batear contra el cerrador de los Cardenales, Riley O’Brien.
Fue en ese momento cuando Schwarber lanzó una mirada sonriente a su compañero Trea Turner.
“Ahí estoy riéndome, carcajeándome y sonriendo con Trea (sobre) cómo llegamos a ese punto”, comentó Schwarber.
Luego, Schwarber puso de su parte.
“Después, cuando la pelota salió del bate, me quedé ahí y la miré. Fue un poco impactante que pudiéramos hacerlo de esa manera. Pero por eso sigues jugando. Por eso juegas cada out. Nunca te rindas y sigue peleando hasta el final”, resaltó Schwarber.
El toletero peleó hasta una cuenta de 2-2 y luego hizo un swing que ni él mismo pudo minimizar.
“Fue increíble”, dijo encogiéndose de hombros. “Un poquito de incredulidad”.
El batazo por encima del “batter’s eye” del Citizens Bank Park recorrió una distancia estimada de 459 pies, suficiente para su 39no jonrón —líder de las Grandes Ligas— y para una victoria bastante increíble de los Filis por 6-4, su novena consecutiva.
Fue la primera victoria de los Filis dejando al rival en el terreno con un jonrón desde que Schwarber lo logró el 9 de julio de 2023 contra los Dodgers.
Y fue el golpe más contundente durante un renacer de agosto. En cuestión de unas semanas, pasaron de rezagarse en la carrera por el comodín a borrar buena parte de lo que parecía una ventaja insalvable de Atlanta en el Este de la Liga Nacional. A la espera del juego de los Bravos con Milwaukee el domingo por la noche, los Filis estaban a 2 1/2 juegos del liderato divisional.
En ese sentido, no hay incredulidad de parte de Schwarber. Señaló que él y otros cuatro compañeros tenían dos strikes durante sus turnos con dos outs en la novena.
“Me parece que es mucho béisbol realmente bueno, béisbol completo”, afirmó. “No es como si estuviéramos ahí afuera solo pegando jonrones y dependiendo de eso. Siento que hay muchas cosas que estamos haciendo muy bien”.
Harper, quien se ha embasado de manera segura en 25 juegos consecutivos, había abierto la novena con un doble, pero tras dos outs rápidos los aficionados empezaron a recoger sus cosas. Sin embargo, J.T. Realmuto conectó un sencillo, Justin Crawford recibió base por bolas y el jugador utilitario Edmundo Sosa pegó un doble de tres carreras. Luego llegó un sencillo de Bryan De La Cruz, quien juega poco, para empatar el partido, seguido del batazo ganador de Schwarber.
Todo eso ante O’Brien, quien se mantuvo en el juego incluso después de una visita al montículo del mánager Oli Marmot mientras Schwarber esperaba para batear.
“Somos un equipo ganador”, manifestó Sosa. “Somos los Filis. Puedo decir que estamos muy sorprendidos, pero cuando estamos en las últimas entradas nunca dejamos de pelear”.
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FUENTE: AP
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