El mensaje de mano dura contra la delincuencia llega mientras Bolsonaro busca atraer el voto de las mujeres, que representan el 53% del electorado y desempeñaron un papel decisivo para darle al presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, una ajustada victoria en 2022 sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
Un cuchillo y una promesa: candidatos de Brasil cortejan a mujeres con medidas contra la violencia
RÍO DE JANEIRO (AP) — Empuñando un cuchillo de gran tamaño sobre el escenario durante un acto de campaña reciente, el senador Flávio Bolsonaro, candidato a la presidencia de Brasil, prometió imponer la castración química a “violadores y abusadores de menores”, lo que desató una ovación atronadora.
“Las mujeres están empezando a tener una percepción de su papel en las elecciones”, afirmó Rachel Ripani, cofundadora del movimiento Levante Mulheres Vivas (Levántense Mujeres Vivas). “Están viendo su voto como algo que no quieren que sea manipulado”.
Las encuestas dan una ligera ventaja a Lula sobre el senador para los comicios del 4 de octubre, pero no se espera que ninguno obtenga mayoría absoluta, por lo que es probable que vayan al balotaje. Ambos han estado cortejando a los votantes indecisos, incluidas las mujeres, con propuestas para combatir la violencia de género, un tema central de la campaña a medida que la violencia contra las mujeres alcanza niveles récord, con varios casos de alto perfil bajo los focos.
“Estamos construyendo un Brasil (…) libre de feminicidio, donde ninguna mujer, dentro o fuera del hogar, viva bajo la amenaza de la violencia”, dijo Lula a jefes de Estado en la Asamblea General de Naciones Unidas la semana pasada en Nueva York. “Esta es una causa que el mundo entero debe abrazar”.
Más de una de cada tres mujeres en Brasil fue víctima de violencia sexual o de género a lo largo de un año, la cifra más alta desde que se empezaron a recopilar los datos en 2017, según un informe de 2025 del centro de estudios Foro Brasileño de Seguridad Pública. En 2025, 1.571 mujeres fueron víctimas de feminicidio, el peor dato anual desde que Brasil tipificó el delito en 2015, agregó. El feminicidio se define como el asesinato de una mujer en un entorno doméstico o por desprecio hacia las mujeres.
Casos ocurridos durante el último año han suscitado una condena pública generalizada, entre ellos la presunta violación en grupo de una adolescente de 17 años en Copacabana; la muerte de una mujer después de que su exnovio la atropellara, la dejara atrapada debajo de su auto y la arrastrara sobre el concreto durante un kilómetro (milla), y el presunto asesinato de una agente de la policía militar a manos de su esposo, integrante de la misma institución.
Además de la castración química, Bolsonaro propone ampliar los espacios que brindan refugio a las víctimas de la violencia y la creación de un asistente de inteligencia artificial que permitiría a las víctimas presentar denuncias, solicitar órdenes de protección y recibir orientación y apoyo.
Lula, por su parte, se comprometió a ampliar las protecciones introducidas durante su gobierno, en especial a finales del año pasado, luego de que una serie de casos provocase movilizaciones. Esas medidas incluyen el monitoreo en tiempo real de agresores que portan tobilleras electrónicas.
Los dos candidatos han defendido la imposición de castigos más severas para quienes cometen delitos violentos contra las mujeres, unas medidas que requerirían aprobación parlamentaria.
Conscientes del peso electoral de las mujeres, las activistas buscan aprovechar ese poder para exigir garantías de que esas promesas no quedarán en el olvido.
Grupos feministas piden que los candidatos firmen una carta comprometiéndose a abordar la violencia de género como prioridad y a votar a favor de un proyecto de ley que busca tipificar como delito la misoginia; realizar encuestas para definir prioridades, destacar candidaturas femeninas en sitios web y presentar una agenda legislativa compartida.
Carmen Silva, una feminista de 61 años que vive en Recife, una ciudad del noreste del país, señaló que este año su grupo, el Foro de Mujeres de Pernambuco, tiene dos prioridades: defender el limitado derecho al aborto y un compromiso para enfrentar el problema de la violencia de género mediante un enfoque múltiple que incluya la implementación de programas educativos.
“Por supuesto que es más fácil obtener compromisos durante el periodo electoral, pero cuando las candidatas sean elegidas, sacaremos partido de esas demandas”, manifestó. “No se trata solo de garantizar que las mujeres no sean asesinadas, sino de darles posibilidades de vivir una vida digna”.
Expertos afirman que parte del problema radica en la falta de fondos para desplegar medidas de protección y aplicar leyes que ya existen, un argumento planteado por candidatas feministas como Luciana Boiteux, que se postula para la asamblea legislativa del estado de Río.
“Tenemos leyes suficientes. Como legisladoras, velaremos por la aplicación de estas políticas públicas”, dijo Boiteux en un acto de campaña reciente frente a la Universidad Estatal de Río de Janeiro.
Como ocurre con los esfuerzos para combatir la violencia contra las mujeres, los llamados a aumentar su representación política atraviesan las líneas partidarias.
Pese a su peso electoral, ocupan apenas alrededor del 19% de los escaños parlamentarios y del Senado. Brasil también tiene el nivel más bajo de representación femenina en la política de América Latina, de acuerdo con un estudio del Instituto Esfera.
“Las mujeres tienen una larga historia de movilización social en Brasil, pero últimamente quedó claro para estos movimientos que el Estado importa y que necesitan disputar ese poder”, afirmó Marlise Miriam de Matos Almeida, politóloga de la Universidad Federal de Minas Gerais.
“Los movimientos feministas han entendido que es necesario organizar el voto femenino y movilizar fuerzas para transformar ese poder cuantitativo en algo que permita que más mujeres sean elegidas”, agregó.
El asesinato de la concejala de Río Marielle Franco inspiró a algunas mujeres negras a postularse a cargos públicos, apuntó Matos Almeida, pero la violencia política y la insuficiencia de recursos siguen obstaculizando su participación en política.
El número de candidatas a la cámara baja de Brasil cayó un 24% en 2026 en comparación con 2022, según la Cámara de Diputados.
Ripani dijo que su movimiento está dispuesto a trabajar más allá de las líneas partidistas siempre que los candidatos y los elegidos declaren su apoyo a sus políticas.
“La prioridad para esta elección es votar por más mujeres que luchen por las mujeres”, sostuvo. “Necesitamos votar por personas que entiendan nuestra experiencia”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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