Un avión de carga blanco con ayuda donada por la Unión Europea transportó mascarillas, guantes, botas y medicamentos —todos ellos escasos— a la ciudad nororiental de Bunia, en el corazón del brote en la provincia congoleña de Ituri. Montacargas con el emblema de la ONU cargaron varias cajas en camiones.
Trabajadores humanitarios llevan suministros de la UE al foco del brote de ébola en el Congo
BUNIA, República Democrática del Congo (AP) — Los trabajadores humanitarios llevaron suministros urgentemente el jueves al centro del brote de un tipo raro del virus del ébola en la República Democrática del Congo, mientras el atribulado personal médico lidiaba con la falta de equipo, una población desconfiada y grupos armados en una región volátil.
Los trabajadores de salud, con suministros mínimos, han luchado por contener un brote del virus Bundibugyo, un tipo de ébola para el que no existe tratamiento ni vacuna aprobados. En algunas zonas, los médicos han tenido que usar mascarillas médicas caducadas mientras atienden a pacientes sospechosos.
Los peligros que enfrentan los trabajadores de salud se han agravado por la indignación de los residentes ante los estrictos protocolos médicos para manejar los cuerpos de las víctimas, que chocan con los ritos funerarios locales. Los residentes han lanzado al menos tres ataques contra centros de salud en la provincia de Ituri.
Se espera que la ayuda donada por la Unión Europea llegue en tandas durante los próximos ocho días, declaró a The Associated Press Jérôme Kouachi, jefe de operaciones de emergencia de la UNICEF en el Congo.
El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, va camino al Congo para observar de primera mano los esfuerzos. La OMS ha declarado el brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional, con la esperanza de intensificar la ayuda.
Estados Unidos afirmó el jueves que agregará 80 millones de dólares a su ayuda al Congo y Uganda, con lo que su compromiso supera los 112 millones de dólares desde el inicio del brote.
El dinero adicional se utilizaría para adquirir equipo de protección personal para los trabajadores sanitarios, kits de prueba de ébola, apoyo para los controles de salud en aeropuertos y el rastreo de contactos, informó el Departamento de Estado de Estados Unidos.
El gobierno congoleño ha confirmado más de 1.000 casos sospechosos, con al menos 220 muertes, desde que declaró el brote el 15 de mayo. Pero el virus se había propagado sin ser detectado durante semanas, y la OMS sospecha que el brote es mucho mayor de lo que se ha reportado.
El virus también ha llegado a la vecina Uganda, que ha confirmado siete casos y una muerte.
El gobierno congoleño informó el miércoles que el primer sobreviviente que se recuperó del virus fue dado de alta de un centro de salud.
“Tratamos de ponernos al día. Es una carrera contra el reloj”, manifestó a principios de esta semana la ministra de Relaciones Exteriores del Congo, Thérèse Kayikwamba Wagner.
La respuesta sobre el terreno se ha visto obstaculizada por múltiples desafíos, entre ellos, la burocracia aduanera, instalaciones de almacenamiento insuficientes, carreteras en mal estado y telecomunicaciones débiles, señalaron varias agencias humanitarias en un informe divulgado el jueves.
Tedros pidió el miércoles un alto el fuego en una región donde grupos armados han perpetrado ataques violentos durante décadas. “No podemos generar confianza en la comunidad ni aislar a los enfermos mientras caen bombas”, expresó.
Ubicada en el noreste de Congo, cerca de la frontera con Uganda, la provincia de Ituri ha sido sacudida por ataques de las Fuerzas Democráticas Aliadas (FDA), un grupo rebelde aliado del grupo Estado Islámico, y de una coalición de milicias étnicas. A principios de mayo, las FDA mataron al menos a 40 personas y quemaron varias viviendas en esa provincia.
La enfermedad también se ha reportado en Kivu del Norte y Kivu del Sur, dos provincias congoleñas al sur de Ituri, donde el grupo rebelde M23, respaldado por Ruanda, controla muchas ciudades clave, entre ellas, Goma y Bukavu. Los rebeldes han reportado dos casos. El principal aeropuerto regional en Goma, que también funciona como punto de partida para los esfuerzos humanitarios hacia la región, ha estado cerrado desde enero de 2025, cuando el M23 tomó la ciudad.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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