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Se avecina un invierno de hambre para residentes atrapados en ciudad ucraniana ocupada por Rusia

Los alimentos y los suministros médicos escasean desde hace meses en Oleshky, a orillas del río Dniéper, que separa a las fuerzas ucranianas de los ocupantes rusos de la ciudad. No hay electricidad, calefacción ni agua corriente. Las carreteras de acceso están minadas y salpicadas de vehículos calcinados. Drones amenazantes zumban en el cielo.

Una residente desesperada vio cómo la ciudad, situada en primera línea del frente, se sumía cada vez más en una crisis humanitaria mientras su atrapada población se reducía a menos de 2.000 personas. Decidió que era hora de escapar por lo que se ha bautizado como “la carretera de la muerte”.

Así que esta expeluquera de 40 años caminó —durante 20 kilómetros (12 millas), por la carretera parcialmente minada— temiendo que “cada paso pudiera ser el último”, manifestó.

Oleshky, que en su día era una ciudad con unos 24.000 habitantes, fue capturada por las fuerzas de Moscú el primer día de su invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. Sus edificios fueron bombardeados y quemados y su infraestructura quedó dañada. Otro desastre la golpeó en junio de 2023, cuando quedó anegada tras el colapso de la represa de Kajovka por una explosión que, según una investigación de The Associated Press, probablemente fue causada por el ejército ruso y se cobró la vida de cientos de residentes.

Y ahora, quienes aún permanecen en la maltrecha ciudad en el frente suroriental de Ucrania se enfrentan a una muerte por hambre o enfermedad en vísperas de otro invierno duro, sin que se vislumbre un acuerdo siquiera para una evacuación humanitaria.

“No queda nada en Oleshky”, afirmó la mujer, que huyó en agosto y habló con The Associated Press bajo condición de anonimato por miedo a su seguridad. “No hay comida, no hay suministros, no hay atención médica, no hay ayuda de ningún tipo”.

Ambos bandos se culpan mutuamente de la situación: Rusia dice que Ucrania bloquea deliberadamente los suministros y las evacuaciones, y Kiev responde que, en la práctica, Moscú retiene a los civiles como si fueran rehenes.

Ucrania ha pedido repetidamente un alto el fuego en la zona para organizar evacuaciones. Rusia, que como potencia ocupante está obligada por el derecho internacional a garantizar que los civiles bajo su control tengan lo necesario para sobrevivir, no ha asumido ningún compromiso.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, habló del sufrimiento de Oleshky a manos de Rusia en un foro internacional en Polonia el 12 de octubre, donde señaló que la ciudad había sido “arrasada sus los cimientos”.

Kiev “está tratando de ayudar a estas personas, pero están bajo ocupación”, expresó. “Desbloqueen la ciudad de Oleshky y traigan de vuelta a nuestros ciudadanos”.

En una conversación telefónica el viernes con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, el papa León XIV pidió un alto el fuego para permitir la entrega de alimentos y medicinas en Oleshky y evacuar a los civiles de forma segura, informó el Vaticano. El Kremlin indicó que Putin expresó su apoyo a los esfuerzos de la Santa Sede para ayudar a proteger a la población y garantizar suministros vitales, y manifestó su disposición a cooperar.

Según los reportes, los residentes que siguen allí buscan comida entre los edificios destruidos o intentan cultivar verduras en huertos. Sacan el agua de pozos. Utilizan leña para calentarse. Los cadáveres se descomponen en la morgue de la ciudad por la falta de electricidad.

Otros 100 cuerpos llenan el sótano del hospital de Oleshky, dijo Tetiana Hasanenko, la jefa en el exilio de la administración militar ucraniana de la ciudad.

La oficina de derechos humanos de Naciones Unidas indicó que la última entrega regular de alimentos por carretera fue el 26 de mayo. Las autoridades nombradas por Rusia en Oleshky dijeron este mes que repartieron dos toneladas de ayuda, aunque admitieron que no era suficiente.

La oficina de la ONU apuntó que el hospital carece de medicamentos y suministros básicos, que los ataques con drones impiden que las ambulancias lleguen a los pacientes y que no es seguro trasladarlos a otro lugar.

“Es imposible vivir en Oleshky, ya no queda vida allí”, comentó otro residente que huyó a Mariúpol, controlada por Rusia, y habló bajo condición de anonimato por seguridad.

Incluso los soldados rusos se han desplazado más hacia el interior de la parte ocupada de la región de Jersón, más lejos del Dniéper, de acuerdo con la expeluquera. Las autoridades designadas por Moscú parecían haber “renunciado a nosotros hace mucho tiempo”, sostuvo.

Se consideraba afortunada por haber sobrevivido al trayecto desde Oleshky hasta la aldea de Radensk, también ocupada por Rusia pero más lejos del frente y, por lo tanto, en mejores condiciones.

Contó que un conocido que intentó llevar comida a Oleshky murió en la carretera cuando su auto fue baleado. Vio una foto de él “cubierto de sangre, con pan y muslos de pollo esparcidos a su alrededor”.

Hasanenko dijo que la ruta de Oleshky a Radensk es conocida como “la carretera de la muerte” porque “hay cadáveres tirados y nadie los retira”. Mencionó que, este mes, una explosión causó cuatro fallecidos y dejó gravemente herido a un hombre de 86 años.

Las tropas del Kremlin fueron expulsadas de la ciudad de Jersón, más grande y ubicada al otro lado del Dniéper, en 2022, pero minaron las carreteras alrededor de Oleshky, dijo el teniente Yevhen Voronetskyi, portavoz de la 34ª Brigada Independiente de Infantería de Marina de Ucrania. Los drones de Kiev también minaron de forma remota los senderos forestales utilizados por los soldados rusos, agregó.

Algunos evacuados que logran llegar a Radensk tratan de volver a Oleshky con comida “porque tienen hijos esperando en casa, o padres ancianos que no pueden moverse", explicó Hasanenko, señalando que en la ciudad quedan al menos 35 niños.

Ksenia Arkhipova, que huyó de Oleshky en 2022 y ahora ayuda a otros a hacer lo mismo, sostuvo que localidades y aldeas ocupadas cercanas, en una franja a lo largo del Dniéper, enfrentan condiciones igual de desesperadas y carreteras minadas.

Se tarda entre seis y ocho horas en ir a pie o en bicicleta desde Oleshky hasta Radensk, explicó, porque los evacuados pueden ser mayores y estar débiles por el hambre, o tienen que esperar a que pasen los ataques o cargar sus bicicletas para evitar las minas.

El trayecto solo es posible con buen tiempo, añadió. “Me aterra pensar en el invierno que se acerca, cuando muchos en Oleshky estarán simplemente condenadas”, manifestó.

Algunos no quieren abandonar sus hogares ni arriesgarse a un viaje peligroso, dijo Voronetskyi.

Rusia y Ucrania han discutido un posible alto el fuego temporal y el establecimiento de un corredor humanitario, pero no han alcanzado ningún acuerdo, de acuerdo con la oficina de derechos humanos de la ONU. “Con el invierno acercándose, el asunto es urgente”, señaló.

Aunque la comunicación con Moscú se mantiene, “Rusia no ha proporcionado garantías claras y verificables para llevar a cabo una operación humanitaria”, apuntó la oficina del comisionado ucraniano de derechos humanos, Dmytro Lubinets.

Las carreteras minadas hacen imposible una evacuación, y no todos los residentes quieren irse, según los funcionarios instalados por Rusia en la ciudad.

Vladimir Saldo, a quien Moscú nombró gobernador de la parte ocupada de la región de Jersón, prometió a principios de mes ayudar a cualquiera que quiera salir de la ciudad. La expeluquera dijo a AP que los residentes han pedido varias veces a las autoridades locales un corredor humanitario y han presentado listas con los nombres de quienes quieren marcharse, pero no han logrado nada.

El Comité Internacional de la Cruz Roja estaba listo para ayudar en la evacuación, pero solo si ambos países están de acuerdo y existen garantías de seguridad para los civiles, apuntó su portavoz, Sarah Davies.

Voronetskyi, el teniente ucraniano, dijo que la escasez de alimentos en Oleshky comenzó hace meses y “cada vez (es) peor”.

Durante al menos un año, su brigada ha hecho volar drones con capacidad para transportar alrededor de 20 kilos (44 libras) de carga cada uno sobre el Dniéper hacia la ciudad con ayuda alimentaria. y añadió que desde septiembre se han entregado más de siete toneladas.

Los paquetes contenían alimentos enlatados, ingredientes para hacer pan, trigo sarraceno, arroz, azúcar y dulces para los niños, además de kits de higiene y medicamentos, incluida insulina, detalló.

Pero Voronetskyi advirtió que estos suministros no están pensados para que la gente pase el invierno, sino para ayudarles a “recuperar fuerzas, empacar sus cosas... y seguir intentando salir de Oleshky”.

Rusia debería “entrar y sacar a la gente”, dijo. “Nadie los detendrá”.

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Karmanau informó desde Tallin, Estonia, y Arhirova desde Kiev, Ucrania.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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