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Pérdidas reportadas por estafas superaron los $1,000 millones en Carolina del Norte en cinco años

Las pérdidas relacionadas con estafas reportadas por consumidores de Carolina del Norte superaron los $1,000 millones en cinco años, según un análisis de datos de la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) proporcionado a Enlace Latino NC por The Associated Press.

La cantidad de dinero reportada como perdida aumentó cada año entre 2021 y 2025. Pasó de cerca de $95 millones en 2021 a poco más de $342 millones en 2025.

La cantidad de reportes no creció al mismo ritmo. Hubo 71,000 reportes de estafas en 2021 y 74,000 en 2025, pero la cifra disminuyó en los años intermedios.

Esos números muestran solo una parte del problema.

Los datos reflejan lo que los consumidores reportaron tanto directamente a la FTC como a otras instituciones que recopilan información sobre estafas y comparten esos datos con la agencia federal. Un reporte no significa que las autoridades hayan verificado que ocurrió una estafa, y muchas personas que experimentan una estafa nunca presentan uno.

AP creó una herramienta interactiva que permite a los lectores explorar los reportes de estafas en los condados de Carolina del Norte. Estudiantes de periodismo del Arnolt Center for Investigative Journalism de Indiana University colaboraron con AP en el análisis de los datos.

Una categoría en particular muestra los límites de lo que estos datos pueden contar.

En el condado de Durham, donde viven aproximadamente 350,000 personas, apenas siete reportes fueron clasificados como estafas de servicios de inmigración durante los cinco años analizados. A pesar del pequeño número, fueron suficientes para que Durham tuviera la tasa per cápita más alta de Carolina del Norte en esa categoría.

La agencia conoce desde hace años las preocupaciones relacionadas con las estafas de servicios de inmigración en Carolina del Norte. En 2014, la FTC y el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos organizaron en Durham un encuentro centrado en la protección al consumidor en comunidades inmigrantes que abordó, entre otros asuntos, las estafas relacionadas con servicios de inmigración y notarios.

El bajo número de reportes plantea una pregunta: ¿cuántas de las estafas que afectan a las comunidades inmigrantes no se reportan?

Estos datos no permiten responder esa pregunta.

Sin embargo, la FTC ha reconocido anteriormente que recibe reportes de las comunidades latinas a una tasa menor que de la población general y ha identificado posibles obstáculos para reportar, entre ellos no saber dónde presentar un reporte, la desconfianza en el gobierno y las preocupaciones relacionadas con el estatus migratorio.

Para Daniel Simons, entender por qué las personas pueden ser engañadas requiere dejar de asumir que las estafas funcionan simplemente porque alguien fue descuidado.

Simons, profesor de psicología de University of Illinois Urbana-Champaign y coautor de Nobody’s Fool, estudia la atención, la percepción, la memoria y el pensamiento.

“Cualquiera puede caer en una estafa”, dijo.

Una estafa funciona porque llega a la persona adecuada en el momento adecuado, explicó.

Los estafadores pueden construir una historia alrededor de algo que una persona desea, teme o espera. También pueden utilizar información personal para hacerla más convincente y crear urgencia para reducir el tiempo que la persona tiene para cuestionar lo que está ocurriendo.

Los detalles pueden cambiar dependiendo de a quién intentan engañar.

Simons mencionó como ejemplo estafas dirigidas a personas de origen chino en las que alguien se hace pasar por una autoridad del gobierno chino. El ejemplo muestra cómo un estafador puede apoyarse en instituciones, preocupaciones o circunstancias familiares para la persona a la que intenta llegar.

Ese principio puede ser relevante para las comunidades inmigrantes.

El idioma, el desconocimiento de cómo funcionan determinadas instituciones en Estados Unidos o las preocupaciones relacionadas con inmigración pueden ser circunstancias que un estafador intente aprovechar.

Eso no significa que los inmigrantes sean más fáciles de engañar. Significa, explicó Simons, que quienes cometen las estafas buscan aquello que puede hacer que su historia resulte creíble para una persona en particular.

Los tipos de estafas que se destacan en los datos también varían dependiendo del lugar.

El condado de Mecklenburg tuvo la tasa per cápita más alta del estado en ocho de las 47 subcategorías de estafas que monitorea la FTC, entre ellas las relacionadas con compras en línea, productos para dietas y asesoría sobre deudas.

Solo en compras en línea, Mecklenburg registró casi 7,000 reportes durante cinco años.

En el condado costero de Brunswick, las subcategorías con las tasas más altas del estado fueron diferentes. Brunswick encabezó seis tipos de estafas, entre ellas las relacionadas con romances, soporte técnico, propiedades vacacionales de tiempo compartido (timeshares) y vacaciones.

Los datos no permiten establecer por qué determinados tipos de reportes tienen tasas más altas en unos condados que en otros.

Una señal de alerta aparece cuando alguien pide dinero o información privada y, al mismo tiempo, presiona a la persona para actuar inmediatamente, explicó Simons.

En ese momento, detener la interacción antes de tomar una decisión y consultar con alguien que no esté involucrado puede ayudar.

Esa persona, dijo Simons, no ha estado expuesta a la misma presión ni a la historia creada por el estafador.

El Departamento de Justicia de Carolina del Norte también recomienda verificar que un sitio web o negocio sea legítimo antes de entregar dinero o información privada.

Las personas que crean haber sido víctimas de una estafa pueden presentar una queja ante el departamento.

La oficina no tiene jurisdicción penal, pero trabaja con agencias del orden público y otros socios para tratar de prevenir estafas y ayudar a las autoridades en sus esfuerzos, según Ben Conroy, secretario de prensa del fiscal general Jeff Jackson.

El departamento también recomienda presentar reportes ante el Internet Crime Complaint Center (IC3) del FBI y la Comisión Federal de Comercio.

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Esta historia cuenta con el apoyo del AP Fund for Journalism y fue producida en colaboración con el Local Investigative Reporting Program de The Associated Press, que forma parte de la iniciativa Local News Success de AP.

FUENTE: AP

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