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Operativo del ICE en Connecticut destaca el aumento de detenciones, incluso en estados demócratas

Las autoridades federales de inmigración han detenido esta semana a decenas de personas en la ciudad de Danbury, Connecticut, a pesar de la intensa oposición de funcionarios y manifestantes.

La campaña de deportaciones a gran escala del gobierno del presidente Donald Trump continúa incluso en estados con gobiernos demócratas, como Connecticut, que cuentan con leyes que pretenden limitar las facultades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Los arrestos por parte del ICE aumentaron de forma significativa a nivel nacional durante los meses de junio y julio, según datos dados a conocer recientemente.

Agentes del ICE, algunos de ellos con el rostro cubierto, han detenido a personas fuera de edificios residenciales en Danbury, durante paradas de tráfico, en parques, cerca de una escuela primaria y afuera de una guardería, afirmaron el alcalde y activistas locales que siguen de cerca los operativos desde que comenzaron el lunes pasado.

Los agentes detuvieron a un padre que acompañó a su hijo a la parada del autobús poco después de que el autobús escolar se marchó, declaró Clementina Lunar, defensora del grupo Danbury Unites for Immigrants. De acuerdo con su organización, hasta la noche del miércoles se habían realizado 50 arrestos que habían afectado a 40 familias, mientras que muchas otras personas permanecían escondidas de las autoridades por miedo a ser arrestadas.

“Estamos hablando de madres con bebés y niños en edad escolar a quienes, lamentablemente, se les arrebató a quien llevaba el sustento”, subrayó Lunar. “ICE ha estado aterrorizando” a la ciudad, agregó.

Casi una tercera parte de los 90.000 habitantes de la ciudad son hispanos o latinos, según la Oficina del Censo de Estados Unidos, y una proporción ligeramente mayor nació en otro país.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus iniciales en inglés) afirmó que los agentes del ICE habían abordado varias “amenazas a la seguridad pública”, arrestando a por lo menos cuatro personas condenadas por delitos violentos después de ingresar a Estados Unidos de manera ilegal.

Representantes locales, estatales y federales de Connecticut denunciaron los operativos del ICE en conferencia de prensa, asegurando que las redadas estaban traumatizando a algunos estudiantes pocos días después del inicio del ciclo escolar.

“El ICE no apunta a las escuelas, pero no permitiremos que los delincuentes se escondan en las escuelas de nuestra nación y pongan en riesgo la seguridad de los niños”, subrayó la agencia.

Datos internos demuestran que los arrestos del ICE se han disparado en los últimos meses, después de que la agencia recibió miles de millones de dólares por parte del Congreso para llevar a cabo labores de detención y deportación, integrando a miles de agentes en el último año.

Casi 50.000 personas fueron arrestadas tan sólo el mes de julio, una cifra sin precedentes para el segundo mandato de Trump, según datos del ICE obtenidos por Deportation Data Project, con sede en U.C. Berkeley y UCLA, y analizados por The Associated Press. La mayoría de los detenidos no tenía antecedentes penales.

Aunque muchos de los arrestos ocurrieron en Texas, Florida y otros estados que han cooperado con la batida migratoria de Trump, las detenciones aumentaron a nivel nacional durante el mes de julio, incluso en estados con leyes que buscan limitar las operaciones del ICE, como Nueva Jersey.

En Danbury, los manifestantes han tenido tensas confrontaciones con agentes de ICE, quienes respondieron al menos una vez con gas pimienta, aseguraron activistas.

El alcalde Roberto Alves, quien llegó a Estados Unidos desde Brasil cuando era un niño, aseguró que entre los detenidos había una persona que había vivido en la ciudad por 30 años y contaba con permiso de trabajo, pagaba sus impuestos y se encontraba en proceso para obtener la residencia permanente en el país.

“También están deportando a las personas que hacen las cosas bien. Ya no podemos tolerar eso”, expresó el alcalde. “Estamos hartos de lo que estamos viendo”.

Alves añadió que los agentes de lICE parecían estar incurriendo en perfilamiento racial al apuntar a personas en espacios públicos —una acusación que el DHS calificó de falsa.

Algunas personas acusaron a los funcionarios locales de no hacer lo suficiente para hacer frente al ICE.

El Departamento de Justicia está impugnando una ley que se aprobó este año en Connecticut, que prohíbe que los agentes del ICE lleven el rostro cubierto y establece áreas protegidas —incluidas escuelas e iglesias— donde no se puede arrestar a una persona por infracciones civiles de inmigración.

ICE afirma que la ley es inconstitucional, y funcionarios locales y estatales han dicho que quizá no tengan la autoridad para arrestar a agentes federales.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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