Poco después de que el parlamento votara para destituir a Rajoelina, quien huyó del país temiendo por su seguridad, el líder de la unidad militar de élite CAPSAT de Madagascar dijo que las fuerzas armadas formarían un consejo compuesto por oficiales del ejército y de la gendarmería, una unidad militar que hace labores de seguridad pública, y nombrarían un primer ministro para formar "rápidamente" un gobierno civil.
Presidente de Madagascar es derrocado en golpe militar tras semanas de protestas de generación Z
"Estamos tomando el poder", declaró el coronel Michael Randrianirina a los reporteros frente a un palacio presidencial ceremonial en la capital, Antananarivo, mientras los manifestantes celebraban la noticia con los soldados. Dijo que la Constitución y los poderes del Tribunal Constitucional Supremo habían sido suspendidos, y que se celebraría un referéndum en dos años, aunque no dio detalles.
Desde un lugar no revelado tras haber huido, Rajoelina emitió un decreto el martes con el que intentó disolver la cámara baja del parlamento en un aparente intento de evitar ser destituido. Pero los legisladores lo ignoraron y votaron a favor de poner fin al mandato del dirigente, quien llegó al poder como líder de transición en un golpe respaldado por militares en 2009.
La oficina de Rajoelina, de 51 años, emitió un comunicado en el que condenó el anuncio de Randrianirina, que calificó de "declaración ilegal" y "una grave violación del Estado de derecho".
"La República de Madagascar no puede ser tomada como rehén por la fuerza. El Estado sigue en pie", decía.
Madagascar, un extenso país insular frente a la costa este del sur de África, es hogar de unos 30 millones de personas. Es el mayor productor de vainilla del mundo y, debido a su aislamiento geográfico, es conocido por su biodiversidad. Desde que obtuvo su independencia del dominio colonial francés en 1960, ha luchado por superar la pobreza y la inestabilidad política, incluyendo una serie de golpes.
La caída de Rajoelina culminó semanas de protestas lideradas por jóvenes de la generación Z que comenzaron por los persistentes cortes de electricidad y agua, pero que evolucionaron en manifestaciones de frustración con el gobierno y el liderazgo de Rajoelina. Los manifestantes plantearon una serie de problemas, incluyendo la corrupción gubernamental, el acceso a la educación superior, el costo de vida y la pobreza, que afecta a alrededor del 75% de la población de Madagascar, según el Banco Mundial. Aunque los jóvenes lideraron las manifestaciones, otros también participaron, incluyendo grupos cívicos y sindicatos.
El punto de inflexión llegó el sábado, cuando Randrianirina y las tropas de CAPSAT se unieron a las protestas y se volvieron contra Rajoelina, lo que llevó al presidente a pasar a la clandestinidad. En un discurso transmitido en redes sociales el lunes por la noche, Rajoelina dijo que dejó el país por un "lugar seguro" por temor por su vida.
Los manifestantes, que han estado en las calles durante semanas y llenando una plaza principal desde el sábado, han dicho que se inspiraron en otros movimientos liderados por la generación Z que derrocaron a líderes en Nepal y Sri Lanka.
Los jóvenes manifestantes han dejado claro que no tienen un líder, e insistieron en que se necesita un cambio en Madagascar.
"No recibimos un suministro constante de electricidad y agua del gobierno", denunció una manifestante, Soavololona Faraniaina. "Si los niños malgaches están estudiando en la oscuridad, ¿dónde estará el futuro de esta nación? ¿Dónde está el Madagascar próspero que muchos países envidiaban?".
CAPSAT es la misma unidad militar que se volvió contra el gobierno en 2009 y ayudó a Rajoelina a llegar al poder. La unidad dijo este fin de semana que estaba a cargo de todas las fuerzas armadas de Madagascar, y se han nombrado nuevos jefes de las fuerzas militares y de la gendarmería.
Los comandantes de CAPSAT habían negado previamente haber perpetrado un golpe, asegurando que sería el pueblo de Madagascar el que decidiera su futuro, pero la unidad parecía estar en una posición de autoridad en algunas áreas de toma de decisiones gubernamentales desde el sábado, y Rajoelina calificó las acciones militares como una rebelión contra el gobierno y "un intento de tomar el poder ilegalmente y por la fuerza".
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Imray reportó desde Ciudad del Cabo, Sudáfrica.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: Associated Press
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