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Muere a los 55 años Howard Fendrich, periodista deportivo premiado de AP y experto en tenis

Howard Fendrich, periodista nacional de deportes de The Associated Press cuya cobertura persistente y prosa rica en detalles transmitió a los lectores el pulso de decenas de tensas finales de tenis de Grand Slam, ha fallecido. Tenía 55 años

Fendrich, quien narró también momentos olímpicos que batieron récords y sobrecogedores descensos por pistas de esquí alpino, murió el jueves en el Hospital Johns Hopkins de Baltimore, informó su esposa Rosanna Maietta.

A Fendrich le fue diagnosticado cáncer en febrero, poco después de regresar de Milán, donde cubrió sus 11.os Juegos Olímpicos.

La leyenda del tenis Roger Federer, quien calculó que había tenido más de 100 interacciones con Fendrich a lo largo de décadas, calificó al periodista como “una de esas presencias constantes y tranquilizadoras en el mundo del tenis durante muchos años”.

“Empezó a cubrir tenis en 2002, justo cuando yo comenzaba a tener mi gran irrupción en este deporte, y con el tiempo realmente pasó a formar parte del tejido del tenis", recalcó Federer. "El tenis perdió a un periodista maravilloso y a una gran persona”.

A Fendrich le sobreviven su esposa; su madre Renée; su hermano Alex y dos hijos, Stefano y Jordan, quienes están siguiendo carreras en el periodismo deportivo, igual que su padre.

“Howard era un periodista talentoso que aportaba mucha habilidad, experiencia y entusiasmo a su trabajo", mencionó Julie Pace, editora ejecutiva y vicepresidenta sénior de la AP. "Era un placer leer sus historias, combinando una escritura vibrante con una cobertura perspicaz. También era un colega generoso y querido, cuya calidez y pasión tocaron a muchos en la AP”.

Graduado de Haverford College, cerca de Filadelfia, Fendrich trabajó en la AP durante 33 años, comenzando como pasante no remunerado en Roma.

Allí llegó a dominar con fluidez el idioma de su querida ciudad, en gran medida viendo videos italianos de karaoke. Eso le ayudó a abrirse paso en la cobertura deportiva europea de la agencia, con enfoque en el fútbol.

A su vez, ello lo puso en el radar de la editora deportiva de la AP en aquel entonces, Terry R. Taylor, quien lo ayudó a regresar a Estados Unidos.

Ahí, Fendrich comenzó como editor en la mesa de deportes de la AP en la sede de Nueva York, donde también escribió una columna sobre medios deportivos. Se mudó al área de Washington en 2005 y se convirtió en una presencia constante en las coberturas deportivas de la región donde había crecido.

Pero su verdadera pasión era el tenis. Narró las carreras de Venus y Serena Williams, Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y otros.

Cubrió unos 70 torneos de Grand Slam durante casi un cuarto de siglo en esa fuente. Fue en esos eventos donde su talento resplandeció con más fuerza.

Entre los reconocimientos a su labor, Fendrich recibió dos premios Grimsley al mejor conjunto de trabajos entre los redactores deportivos de AP y varias menciones por textos escritos contra reloj. Una fue por una pieza sobre el último partido de Andre Agassi, que se disputó en el Abierto de Estados Unidos de 2006:

“Agachado a solas en el silencio del vestuario, ya no como un tenista profesional, un Andre Agassi de ojos enrojecidos retorcía el torso en un intento por dominar la aparentemente mundana tarea de ponerse una camiseta blanca por la cabeza. Nunca más que en ese momento Agassi pareció tan vulnerable, viéndose mucho mayor que sus 36 años”.

El pasaje mostraba a Fendrich en su mejor versión: observar, volver a observar, tomar notas, ir más allá de las canchas y escudriñar meticulosamente los detalles de hechos que millones de personas presenciaron para contarles algo que quizá el tipo sentado justo a su lado no había notado.

Fendrich captó el emotivo encuentro de Federer con Bjorn Borg en el pasillo después de una victoria histórica en Wimbledon. Describió las duras realidades de jugar sobre la arcilla roja en Roland Garros y luego tener que lavarla de los pantalones cortos y los calcetines cuando el partido terminaba.

En su última gran asignación en Milán, recorrió el pasillo que conduce al estacionamiento para seguir al famoso prometido de la patinadora de velocidad Jutta Leerdam, el peleador Jake Paul, todo para desenterrar un detalle y conseguir una cita.

Obtuvo lo que buscaba, y luego Paul proclamó: "Bueno, terminamos”. Los guardaespaldas se acercaron y, como contó Fendrich en una cena más tarde: “Decidí: ‘Sí, supongo que sí’”.

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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes

FUENTE: AP

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