Marcelino Abad, conocido como “Mashico”, el usuario más longevo de Pensión 65 —un programa estatal que entrega 67 dólares cada dos meses a ancianos en extrema pobreza—, "falleció en la región Huánuco, donde vivía en una casa hogar junto a otros usuarios del programa", indicó el ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.
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Muere agricultor de 125 años, considerado la persona más longeva de Perú
LIMA (AP) — Un agricultor peruano de 125 años que durante la mayor parte de su vida fue guardián solitario de una hacienda abandonada de los Andes murió de causas “asociadas a su avanzada edad”, informaron el lunes autoridades.
El ministerio le dijo a The Associated Press que, en días recientes, Abad “había presentado dificultades respiratorias relacionadas con los cambios de clima, de las cuales logró recuperarse parcialmente”.
El agricultor jubilado, quien el 5 de abril habría cumplido 126 años, vivió más de un siglo sin documentos de identidad, y no fue sino hasta 2019, a los 119 años, en que por primera vez recibió el primero de su vida, dijo a la AP Genoveva Janampa, jefa local de Pensión 65, en 2024. Ese año el gobierno buscaba postularlo como el hombre más longevo del mundo, pero no fue posible, ya que Abad no tenía partida de nacimiento del año 1900.
Las autoridades dicen que él nació en una zona alejada del pueblo rural de Huacachi, pero que la mayor parte de su vida la pasó en Cormilla —una hacienda cafetalera abandonada, ubicada a más de una hora de distancia a pie—, donde era el guardián.
Abad tampoco tenía partida de bautismo, no fue a la escuela, nunca sufragó, no tuvo un empleo formal, y jamás se casó ni tuvo hijos, indicó la funcionaria. Para que el gobierno le diera su primer documento de identidad en 2019, Alfonso Cabello y Margarita Aguirre, los más viejos de Huacachi, testificaron que, cuando eran niños, Abad ya era un joven, señaló Janampa. La AP no pudo confirmar las edades de Cabello ni de Aguirre.
La mayoría de los habitantes de Huacachi, una aldea rural de poco más de 100 vecinos, sabía de su existencia por décadas debido a que intercambiaban papa, arroz y sal con el solitario anciano, que aparecía cada cierto tiempo para traerles frutas, verduras y hortalizas desde la hacienda.
“Era casi como un fantasma, un hombrecito pequeñito, solo, que vivía como un ermitaño” junto a sus perros, pollos, gallinas, narró Janampa, recordando las primeras impresiones de los vecinos sobre Abad, quien medía 1,30 metros.
Janampa narró que Abad, quien escuchaba con dificultad y había perdido todos los dientes, le contó que se alimentó con abundantes frutas y verduras que sembraba en las tierras de la hacienda, incluidos aguacates, plátanos, naranjas y lechugas. También, cuando le antojaba, sacrificaba a los pollos que criaba. Nunca faltó en su dieta el masticar hojas de coca, una costumbre ancestral de los Andes, y sobre todo se mantuvo activo caminando y ejercitando sus brazos y piernas en las tierras que cultivaba.
En 2019 un video del programa Pensión lo describió como “el hombre que venció al tiempo”, y dijo que el anciano guardaba en su memoria “más de 100 años de historia”, pero también reconoció que fue invisible para el Estado, pues durante muchos años no tuvo un documento de identidad.
FUENTE: AP
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