Los precios del petróleo vuelven a dispararse a raíz de la guerra en Oriente Medio, lo que eleva el costo de la gasolina, el diésel y el combustible para aviones y amenaza con un regreso de la estanflación, la mezcla tóxica de precios más altos y crecimiento más lento que hizo la vida económica tan miserable hace medio siglo.
- Home >
- Associated Press >
Lecciones de los 70 han hecho a economías de EEUU y del mundo menos vulnerables a shocks petroleros
WASHINGTON (AP) — La economía mundial está viviendo un desconcertante déjà vu de la década de 1970.
Pero las economías de Estados Unidos y del mundo son menos vulnerables ahora que cuando Arabia Saudí y otros productores de petróleo de Oriente Medio retuvieron suministros para castigar a los países que apoyaron a Israel en la guerra de Yom Kippur de 1973.
Como respuesta a ese impacto —y a otro desencadenado seis años después por la revolución iraní— los países emprendieron un nuevo rumbo para aumentar su eficiencia energética, reducir su dependencia del petróleo de Oriente Medio, acumular combustible ante amenazas futuras y encontrar y desarrollar fuentes alternativas de energía.
“Ahora tenemos décadas de experiencia lidiando con este tipo de shocks petroleros”, señaló Amy Myers Jaffe, profesora investigadora del Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York.
Desde luego, la idea de que el actual shock energético de Irán podría haber sido peor consuela poco a los frustrados automovilistas estadounidenses que pagan 4 dólares o más por un galón de gasolina, a los agricultores europeos que enfrentan precios de fertilizantes por las nubes y a los vendedores ambulantes en India que no consiguen suficiente gas para cocinar curris y samosas para sus clientes.
Y la magnitud, sencillamente, no tiene precedentes. Como respuesta a ataques de Estados Unidos e Israel que comenzaron el 28 de febrero, Irán cerró de facto el estrecho de Ormuz, por el que fluían a diario 20 millones de barriles de petróleo, o una quinta parte de la producción mundial.
Lutz Kilian, director del Centro de Energía y Economía del Banco de la Reserva Federal de Dallas, calcula que 5 millones de barriles diarios pueden desviarse del golfo Pérsico al mar Rojo o seguir transitando por el estrecho de Ormuz. Pero eso aun significa que faltan aproximadamente 15 millones de barriles —o el 15%— de la producción mundial diaria de petróleo, frente a apenas el 6% durante el embargo de 1973 y después de la invasión de Kuwait por Irak en 1990.
Los cambios que Estados Unidos y otros países realizaron en las últimas cinco décadas han limitado las consecuencias económicas de la guerra. En 1973, el petróleo representaba casi la mitad —46%— del suministro energético mundial. Para 2023, la participación del petróleo había caído al 30%, según la Agencia Internacional de la Energía.
El mundo sigue usando más petróleo que nunca: el consumo superó los 100 millones de barriles diarios el año pasado, frente a menos de 60 millones de barriles diarios en 1973. Pero una proporción mucho mayor de la energía global proviene de otras fuentes —como gas natural, nuclear y solar— en comparación con hace cinco décadas.
Estados Unidos, en particular, se ha ido desprendiendo de su dependencia del petróleo extranjero.
Cuando llegó el shock petrolero del 73, la producción energética interna de Estados Unidos estaba en declive y su dependencia de las importaciones de petróleo crecía de manera alarmante. Pero el auge del fracking —inyectar agua a alta presión a gran profundidad para extraer de la roca petróleo o gas antes difíciles de obtener— revitalizó la producción energética de Estados Unidos en el siglo XXI. Para 2019, Estados Unidos se había convertido en exportador neto de petróleo.
Sam Ori, director ejecutivo del Instituto de Política Energética de la Universidad de Chicago, afirmó que “la economía de Estados Unidos está mucho mejor posicionada que en la década de 1970”, cuando era “particularmente vulnerable a un shock de precios del petróleo”.
A comienzos de los 70, por ejemplo, Estados Unidos obtenía alrededor del 20% de su electricidad del petróleo, indicó Ori. Pero una ley promulgada en 1978 prohibió el uso de petróleo en las centrales eléctricas. Ahora Estados Unidos no obtiene electricidad del petróleo, salvo algunos generadores en, por ejemplo, las zonas más remotas de Alaska.
El embargo petrolero de 1973 fue una llamada de atención y creó una escasez que provocó largas filas en las gasolineras de Estados Unidos.
El presidente Richard Nixon apareció en televisión el 25 de noviembre de 1973 para pedir al pueblo estadounidense que hiciera sacrificios. Para ahorrar combustible, instó a las gasolineras a cerrar sus surtidores desde la noche del sábado hasta el domingo, con la esperanza de desalentar los viajes de larga distancia durante el fin de semana.
Pidió al Congreso que redujera el límite máximo de velocidad a 50 millas por hora (los legisladores se quedaron en 55 millas por hora) y que prohibiera la iluminación ornamental y la mayor parte de la iluminación comercial (se resistieron a eso). El propio Nixon prometió atenuar las luces navideñas de la Casa Blanca.
Pero aunque esos recuerdos pueden haber dejado una huella duradera en algunos, Jaffe, del Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York, sostiene que hoy “parece muy poco probable que se repitan en Estados Unidos las largas filas para comprar gasolina, el racionamiento de combustible y la escasez total de combustible”.
Otros países también tomaron medidas enérgicas tras el embargo petrolero de 1973.
El Reino Unido, que lidiaba con una huelga del carbón además de la crisis energética, redujo la semana laboral a tres días para recortar el consumo de electricidad. Francia ordenó a las oficinas apagar las luces por la noche.
Japón, casi totalmente dependiente del petróleo importado, aprobó una serie de leyes “sho-ene” —que combinan las palabras japonesas para “ahorrar” o “reducir” con “energía”— que exigían eficiencia energética en el transporte marítimo, los edificios, la maquinaria, los automóviles y los hogares.
Japón también fomentó el uso de gas natural licuado y el rápido crecimiento de la energía nuclear, un esfuerzo que sufrió un revés después de que un terremoto y un tsunami en 2011 dañaran la planta nuclear de Fukushima. En general, Japón ocupa el puesto número 21 del mundo en consumo de energía per cápita, según datos de la Agencia Internacional de la Energía, como resultado de su impulso a la eficiencia y del uso generalizado de autobuses y trenes. Estados Unidos ocupa el número 9.
El gobierno de Estados Unidos comenzó a imponer normas de ahorro de combustible en 1975. La eficiencia de combustible ha aumentado de 13,1 millas por galón para los vehículos del año modelo 1975 a 27,1 millas por galón en el año modelo 2023, según la Agencia de Protección Ambiental. El Banco Mundial, de hecho, atribuye la mayor parte de la caída en la dependencia de la economía mundial del petróleo a requisitos más estrictos de eficiencia de combustible para vehículos en todo el mundo.
Los shocks de los 70 también desencadenaron una búsqueda de petróleo fuera de Oriente Medio: Prudhoe Bay en Alaska, los yacimientos del mar del Norte frente a las costas del Reino Unido y Noruega, y los depósitos de arenas bituminosas de Canadá.
A medida que el fracking se expandió, la producción petrolera de Estados Unidos se disparó de 5 millones de barriles diarios en 2008 a 13,6 millones de barriles diarios el año pasado. En el mismo periodo, la producción de gas natural de Estados Unidos se ha más que duplicado.
Los países también comenzaron a acumular reservas de petróleo y crearon en 1975 la Agencia Internacional de la Energía, con sede en París, para coordinar respuestas a shocks energéticos. El mes pasado, los 32 países miembros de la agencia acordaron liberar 400 millones de barriles de petróleo en un esfuerzo por calmar el mercado petrolero; entre ellos se incluyeron 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, creada en 1975.
Los bancos centrales, como la Reserva Federal, también aprendieron lecciones. En los 70, redujeron las tasas de interés para proteger la economía de los shocks petroleros. Al hacerlo, pasaron por alto la amenaza que suponían los mayores costos de la energía —y la inflación, ya elevada, empeoró.
En un comentario del 17 de febrero —11 días antes de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán— Kilian, de la Fed de Dallas, escribió que la Reserva Federal se equivocó al recortar las tasas para impulsar la economía cuando golpearon los shocks petroleros de la década de 1970: “Lo que podemos aprender de la década de 1970 es que una política bienintencionada de estimular la economía bajando las tasas de interés tiene el potencial de reavivar inadvertidamente la inflación”.
Aunque mucho ha cambiado, Ori, de la Universidad de Chicago, advierte: “El petróleo sigue siendo el rey, el combustible número 1 en la economía de Estados Unidos”. Los autos, aviones, camiones y barcos obtienen alrededor del 90% de su energía final del petróleo. Ori explicó: “La savia de la economía —el sector del transporte— sigue dependiendo abrumadoramente del combustible derivado del petróleo, cuyo precio se fija en un mercado global, y una interrupción en cualquier lugar afecta el precio en todas partes”.
También señala que el presidente Donald Trump está deshaciendo muchas de las políticas destinadas a reducir la dependencia de Estados Unidos del petróleo y a fomentar el uso de vehículos eléctricos.
El amplio proyecto de ley fiscal de Trump del año pasado puso fin a los créditos al consumidor de hasta 7.500 dólares para la compra de vehículos eléctricos. Ha anunciado una propuesta para debilitar las normas de eficiencia de combustible de Estados Unidos y derogó las multas a los fabricantes de automóviles que no cumplen esas normas.
Ori manifestó: “Si se toma todo eso en conjunto, el hecho es que Estados Unidos va en la dirección opuesta a hacer grandes cambios para aislar aún más a la economía de los shocks petroleros y de la volatilidad de los precios del petróleo”.
_____
Kageyama informó desde Tokio.
___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
¿Querés estar informada/o las 24hs?
Suscribite a nuestro Newsletter